Tanto en el colegio como en la universidad buscamos de forma apresurada la mejor técnica o método de estudio para obtener un buen resultado: tener altas notas.

Sin embargo, alguna vez nos hemos detenido a pensar en que también es importante encontrar aquellos errores que no nos permiten llegar al objetivo; errores que pueden llegar a ser invisibles para nosotros en nuestro afán por querer lograr el éxito.

En el artículo de hoy, te daré una lista de los errores más comunes y cómo podemos evitarlos.

1) NO PLANIFICAR.

Un grave error es querer hacer algo sin ni siquiera saber por dónde empezar.

Muchas veces, cuando estamos en época de exámenes o prácticas continuas de diferentes cursos, nos sentamos en nuestro escritorio o vamos a la biblioteca y decimos ¿y ahora qué? Sé que no a todos nos gusta llevar una agenda o planner (aunque sea muy útil); sin embargo, antes de empezar, es muy importante saber qué priorizar.

Con tan solo coger una hojas basta para planificar nuestro día a día, semana o mejor aún, nuestra estrategia de estudio.

¿Qué temas debo estudiar? ¿Cuántas lecturas debo leer? ¿Cuáles y cuándo son mis pruebas más próximas?

Preguntas y respuestas que nos ayuden a tener una lluvia de ideas que luego, de a pocos, iremos acomodando en nuestros días.

2) APLAZAR.

Ya tengo planificada mi semana, ¿cuál es el siguiente paso?

Otro error común es no cumplir con lo que nos proponemos. Aquí la voluntad la tienes tú. Luego de un arduo labor y tiempo para planificar, ¿no harás lo que te propusiste?
Algo muy sencillo es ir tachando o colocando un check a medida que vayas cumpliendo una tarea. Lo más probable es que sientas la necesidad de querer todo tu día tachado y sentir la satisfacción de que lo lograste.

No vas a querer tener que dejar algunos pendientes para después cuando los otros días también hay mucho por hacer, ¿verdad?

3) MAL AMBIENTE.

No es cómodo estudiar en medio de un desorden. Tener cosas por doquier lo único que causa es un estrés innecesario.

Tener hojas, lapiceros, post-its y demás regados por el escritorio no deja que nos concentremos, el no encontrar lo que necesitamos nos quita segundos que no solo nos desconcentran, sino que hacen que se pierda la orientación que estábamos siguiendo.
Por ello, es importante que antes de comenzar a estudiar entendamos que debemos limpiar y ordenar el espacio elegido para tener lo que necesitemos y nos sintamos más cómodos y motivados para estudiar.

4) PAUSAS POR GUSTO.

¿Te suena familiar? Nos ha pasado a todos, y es que las distracciones están hasta en lo más mínimo. Si es que no tenemos hábitos de estudio, lo más probable es que te cueste dejar el celular lejos, apagar la televisión o que simplemente tus pensamientos no te dejen en paz. Cuando esto sucede, solemos encontrar cualquier excusa para detener el estudio, ya sea por “ganas” de ir al baño, hambre, un mensaje “importante” o hasta porque “te lo mereces”.

En estos casos, es importante reconocer nuestras debilidades. Claro que es necesario un descanso pero, ¿cuándo?.

Lo primero que puedo decirles es que no puede ser antes de los primeros 50 minutos una vez empezado el estudio, pues tan solo demoramos entre diez a quince minutos en que nuestro cerebro asimile y comience a almacenar la información y se concentre en lo que hacemos, luego comienza el verdadero estudio, así que de nada vale que cortes la inspiración.

Segundo, tus breaks o descansos no pueden ser de más de diez minutos pues es muy fácil que nos enfriemos y nos vayamos de largo para luego decir “mañana sigo”.

Tercero, evita hacer lo que más te gusta, ya sea ver memes o videos, contestarle a tu amiga, estar en Instagram, etc. Utiliza tu descanso para relajarte, mas no para cargarte de información externa pues cuando regreses a estudiar seguirás cansado y no querrás seguir; toma agua, come fruta, estírate o incluso, si tienes mascota, puedes relajarte con ella.