Empezó el ciclo y nos dimos con la sorpresa de que El Chico Pudín cuenta con una nueva – y más rica – forma de vender su producto. Dejando de lado el Comedor de Letras, los y las estudiantes podemos disfrutar de nuestro pudín en cualquier momento y lugar en el que nos encontremos. Debido a este reciente éxito, nos animamos a conversar con él sobre los pudines, los traficantes PUCP, la vida universitaria y, por qué no, el amor.

Esta siempre suele ser la misma pregunta: ¿qué te motivó a vender pudín?

De hecho, esa es la pregunta más emblemática del Chico del Pudín. De seguro sabes la respuesta… Yo empecé a vender en el 2014-1 y necesitaba dinero porque quería ir a visitar a una chica con la que estaba. Ella vivía en Cuzco. Entonces primero vendí pan con pollo, luego pye de manzana y así, estuve probando qué cosas podía vender. Finalmente, el pudín fue lo que me salió mejor.

Empecé vendiendo una bandeja, después dos bandejas, tres bandejas enteras de pudín. Este ciclo decidí dar un salto y ahora se vende ya no en bandejas sino en tapercitos.

¿Los preparabas todos los días?

Si, preparaba los pudines todos los días. Los traía en una maleta – ahora está un poco viejita – es histórica. Luego lo vendía.

¿Qué tal la recepción del producto?

El precio no lo fije yo. En realidad, el producto ya estaba en el mercado. Había gente que ya estaba vendiendo pudín en una presentación distinta, lo vendía a 3.50.  Entonces me dijeron por qué no lo vendes en esa presentación – la de los tapercitos – si tú eres El Chico del Pudín. En tanto me percaté de la página Traficantes PUCP, antes no le había tomado tanto interés, porque recién este ciclo ha cobrado mucha relevancia. Entonces, fui, hice unos costos y ya, decidí dar el gran salto.

Finalmente, ¿el dinero recaudado fue suficiente para ir a Cuzco?

Si, al inicio lo que vendía me alcanzaba para ir, y como la relación fue larga entonces siempre que vendía y habían vacaciones me iba para allá. Ya terminamos, pero en el tiempo que duró funcionó mucho esa dinámica, y bueno quedo esto de El Chico del Pudín. Ahora utilizo ese dinero para pagar otros gastos.

¿Cómo así decidiste dar el salto?

Quería industrializarme. Conversé con algunas personas que vendían de manera masiva y me comentaron sobre los costos, las ganancias, la producción, etc. Antes toda la ganancia era para mí, pero ahora gano más en tanto vendemos más.

¿El proceso fue complicado?

Ahora estoy llevando menos cursos, entonces eso me permitió dar el salto. Fue un salto grande en un corto tiempo. Lo lancé y era como que no paraba. Había que hacer esto y lo otro, y tenía que tener en cuenta que ahora habían nuevas variables o circunstancias distintas en las que no había pensado, pero digamos que en este momento ya estamos más estables.

Y ahora cuentas con un equipo…

Así es, me aconsejaron que consiguiera vendedores, chicos que estuvieran disponibles, responsables, organizados y con habilidades para vender. De hecho, estoy feliz con el grupo que tengo. Hemos crecido. Somos un equipo.

¿Cuál sería un tip para poder vender o trabajar y estudiar al mismo tiempo?

Lo que hay que hacer es priorizar cosas y no saturarse. Primero, tienes que sentarte y priorizar, ver qué es lo más importante ahora y organizarte. Quizás utilizar ayuda visual, es decir, tener una agenda por ejemplo, poner lo que hay que hacer por escrito.

¿Viste las propuestas de los REA? ¿Qué piensas de la idea de empadronar a los Traficantes? Algunos comentaron que no era viable…

Si, de hecho yo voté por esa propuesta. Yo creo que es necesario, nos beneficiaría a todos antes que perjudicarnos. Incluso no afectaría a las concesionarias. La competencia en la universidad es muy buena. Sin ella, no me hubiera animado a dar este gran salto. Por otro lado, la universidad plantea programas o redes, como E-quipu, para que los estudiantes puedan emprendan negocios o ideas innovadoras, pero es un poco contradictorio, porque al momento de que lo empiezan a hacer, no nos ayudan, sino reprimen. Han sucedido casos de represión como la retención de los productos a estudiantes por parte de los sheriffs. Uno de ellos fue con el Chico de la Rica Rebeldía. Yo no sabía que eso podía pasar. Es curioso porque ni siquiera devolvieron todos los productos.

Por otro lado, la universidad no es barata…

Justamente, esto surge primero como una necesidad para cubrir la demanda. El plato básico cambia y se necesitan nuevas opciones de comida. Opciones más económicas, diferentes y más ricas. Con ello, también puedes cubrir ciertos gastos porque la universidad no es barata.

Además es pagar la pensión, la comida, fotocopias, pasajes…

Claro, nos “recurseamos” porque todo ha subido: las fotocopias, la comida, las escalas… Entonces, es como que si acá hay una demanda es natural que los chicos tomen esta oportunidad para generar algo extra.

¿Qué medidas crees que se podrían proponer para solucionar este tema?

 Uno de los problemas es que la universidad podría cobrarnos como lo hace con las concesionarias, o sino subir la escala, etc., esos son algunos de los temores que se tienen. Hay mucha gente acá, siendo sinceros, que no solo almuerza: quiere comer algo en la tarde, en la noche, en la mañana o a media tarde. La universidad no cubre toda esta necesidad, y no la va a cubrir como la hacen los alumnos y alumnas que ofrecen algún producto. Creo que la PUCP podría tomar esto como un programa de apoyo al emprendimiento de los estudiantes, darnos herramientas; verse el tema desde otra punto de vista.

Quizás el problema más fuerte sería el del control de salubridad de los productos, ya que si alguien se enferma y estamos empadronados, la universidad tendría que hacerse responsable de ello, pero podrían proponerse facilidades u oportunidades para que los chicos logren esto. Podríamos formalizarnos de alguna forma. Pero, más allá de eso, creo que la universidad no debería poner tantas trabas. Creo que es una situación por la que la universidad no ha pasado antes y por eso no sabe cómo encargarse de ella. Creo que no sabe cómo afrontarlo en este momento. Prefieren reprimirlo.

Sería genial que puedan juntarse entre los Traficantes y pronunciarse…

Sí, hemos decido juntarnos y organizar una primera convocatoria entre todos para conversar y establecer ciertos puntos. De hecho es algo que debe hacerse. Al fin y al cabo, vender es algo que hacemos para solventar nuestros estudios.

¿Algún CF o REA ha conversado con ustedes?

El que proponía esto no entró a la representación. La agrupación al que pertenecía me comentó que esta medida se conversaría para el otro año, lo cual es bastante tiempo. Creo que la iniciativa tiene que partir de nosotros, y ver qué medidas reales podemos proponer y tomar. Son muchos los interesados porque esto salga bien.

Por último, ¿Qué consejos les darías a los/las Traficantes?

Primero, no tengan miedo de vender. Puede que, a veces, los sheriffs pidan el TI u otros documentos, pero no hay que tener miedo. Segundo, hagan algo original. Prueben algo que nadie más tenga y de hecho la gente lo va a comprar. Aparte, organicen bien su tiempo y no descuiden sus estudios. Fidelicen a los clientes, ver a quienes les gusta su producto y les compra, y tenerlos en contacto siempre. Saber por dónde andan, darles tu número. Por último, ir de a pocos. Ir aumentando de poco en poco y ver en la cancha cuánto es lo que se puede vender y cuánta logística se necesita.

*¡Agradecemos a El Chico del Pudín por el tiempo brindado!