Hugo está encerrado. Se sentía tan libre pero no pudo ver que el camino se volvía cada vez más estrecho y, para hablar con la verdad, nunca se lo esperó. Su familia y la gente más cercana a él empezó a juzgarlo sin saber lo que causaban en él. Nunca había estado así y no sabe bien cómo reaccionar.

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Hugo siempre se sintió identificado con el dolor de otras personas. Más que identificado, siente rabia por las injusticias que ve día a día, en el periódico, en las noticias, en la calle misma… Siempre ha sido así, y es algo que siempre valoraron en él, sus ganas de ayudar desinteresadamente a los demás. ¿Por eso empezó a soñar con ser presidente algún día? No lo sabe, aún. Ya terminando el colegio, empezó a reflexionar más sobre lo que veía y sentía, y lo plasmaba en artículos para el colegio, en especial relacionados a la pobreza que podía ver en sus viajes de investigación. Se sentía bien escribiéndolo y mostrándole a los demás como se sentía.

Ya en la universidad, empezó a conocer más sobre la historia de su país, el sufrimiento que muchos han atravesado por el terrorismo, por los abusos del Estado, por meras estupideces en muchos casos. La rabia se acumula en Hugo, pero a su vez lo impulsa a seguir investigando, a buscar soluciones y pensar más allá de su molestia. Escucha propuestas, escucha sus clases, es bombardeado de opiniones, argumentos e historias que solo le confirman sus sospechas: todo se reduce a la política. ¿Derecha? ¿Centro? ¿Izquierda? ¿Dónde estaría Hugo?

Conforme pasa el tiempo, es más necesario que Hugo defina su lugar en este escenario. No lo obligan, pero su entorno presiona para saber que piensa él, como si fuera fácil resumir todas sus ideas en una palabra. Sin embargo, Hugo entiende que conforme más va aprendiendo, investigando y reflexionando, sus ideas (e ideales) buscan reivindicar el derecho a la justicia que tienen todos en su país. Pero no quiere llegar a extremismos y está inmerso en el sistema actual. ¿Centro? No, Hugo debía tomar una posición clara y el centro es indecisión para muchos. Izquierda. ¿Qué le queda? Él siente que explicar todo su pensamiento es muy difícil, y bueno, ya se definió como todos querían, ¿no?

Pero se equivocó. Su mejor amiga dejó entrever que se tendrían que alejar si él era de esos “radicales” de la izquierda. Su mamá se enojó (o más bien, se preocupó) al descubrir que su hijo votaría por una “roja”, ya que ella “quiere tener trabajo” luego del 2016. Sus amigos prefieren desviar la conversación cuando se trata sobre las elecciones. El mundo parece alejarse, y solo por tomar una posición… Y él no puede entender el porqué. Sabe que hay izquierdistas muy radicales, pero ¿acaso quienes lo conocen no saben que él no es así? ¿Por qué tan solo el declararse de izquierda hace que todos a su alrededor levanten la guardia? ¿Sus ideas los ponen en peligro? ¿Creen que él se dejará guiar por el camino que otros tomen? ¿Tan fuerte son los prejuicios?

Él siempre apoyo iniciativas muy controversiales, como la Unión Civil o el aborto, para poder apoyar también a todas esas personas que tenían que ocultar cómo se sentían, o que cosas querían hacer para no sentirse rechazados por su entorno cercano y la sociedad. Pero nunca pensó sentirse así…

Hugo está encerrado… y no sabe si podrá salir.