Parece sorprendente e inesperado, pero el día de hoy estaremos viendo cómo el principal defensor de la lucha contra la corrupción enfrenta una audiencia a causa de delitos vinculados a la corrupción. Peor aún, este es nuestro último presidente de la República. El día miércoles 17 de marzo del 2021 se celebrará la audiencia de prisión preventiva de Martín Vizcarra Cornejo, ex presidente del Perú, a causa del caso Club de la Construcción. En dicha audiencia, se decidirá si es fundado el pedido de 18 meses de prisión preventiva realizado por el fiscal Germán Juárez Atoche del Equipo Especial Lava Jato. Antes de evaluar las consecuencias del posible fallo, es vital evaluar las condiciones y delitos que se le imputan al ex presidente Vizcarra y cómo es que estas representan un importante antecedente en la labor contra la corrupción. En primer lugar, él viene siendo investigado por sus gestiones como gobernador de Moquegua, antes de conformar la lista presidencial de Pedro Pablo Kuczynski en el 2016, donde se le imputa que las obras que habría desarrollado en el departamento habían sido inadecuadas y llenas de falencias producto de la ineficacia de los contratos. Acorde a la versión de la parte acusatoria, Martín Vizcarra habría favorecido a sus propias empresas mientras fue gobernador. Además, habría facilitado que se firme un contrato con una empresa vinculada cercanamente a Odebrecht a cambio de recibir una suma monetaria de 2.3 millones de soles. Cabe destacar que este negocio ilícito se hizo a sabiendas de que la obra sería ineficiente y de una calidad paupérrima, ya que los colaboradores señalan que el ex gobernador tenía conocimiento acerca de que el contrato estaba sobrevaluado por los servicios que se brindaban, como la construcción de puentes y distintas infraestructuras. Es por ello que él viene siendo ahora investigado por un fiscal parte del Equipo Especial Lava Jato, ya que es un caso vinculado a las empresas brasileñas, las cuales cobraron millonarios sobornos en aras de que el poder político les conceda una licitación sobrevaluada. Sin embargo, el proceso apenas se viene iniciando y hace cuestión de un par de meses empezó la investigación oficial, ya que Vizcarra fue vacado de su cargo y ahora ya puede enfrentar procesos judiciales. Las investigaciones han comenzado y los colaboradores eficaces han empezado a declarar para poder lograr que la versión de ellos coincida con las pruebas que presentarán en el futuro con el fin de lograr un trato con las entidades judiciales. Si bien aún estamos en fase investigatoria, el fiscal a cargo del caso ya solicitó prisión preventiva de 18 meses, ya que considera que puede existir peligro de fuga, y en caso el ex presidente consiga un curul, ello puede representar una obstrucción al proceso. Habiendo aclarado el contexto en el cual se encuentra Martín Vizcarra y por qué hechos viene siendo investigado, en esta columna se procederá a analizar las consecuencias e intentar dilucidar qué es lo que puede pasar el día de hoy durante la audiencia. Además, se evaluará hasta qué punto puede tener consecuencias el encarcelamiento de Vizcarra en las elecciones del 11 de abril. Cabe precisar que la información dada en la presente columna, sin considerar el contexto dado previamente, puede variar durante las siguientes horas, ya que al momento de escribir este artículo nos encontramos en la víspera de la audiencia. 

Para analizar cómo se daría la audiencia de prisión preventiva de Martín Vizcarra, es importante remontarse a dos años atrás, cuando sucedieron las audiencias de prisión preventiva de Keiko Fujimori donde el fiscal José Domingo Pérez solicitaba 36 meses de prisión preventiva. Al analizar ambos casos podemos encontrar una serie de semejanzas. En ambas audiencias, se puede denotar un factor bastante peculiar, el sujeto juzgado es una figura política infame, sea una infamia reciente o una infamia que se ha visto acentuada por sucesos coyunturales, pero que de alguna manera siempre ha estado ahí. Por ende, la población ha estado al pendiente de los sucesos y los argumentos de la parte acusatoria para asociar al que acusa, en este caso el fiscal, como una figura heroica que está derribó a una figura política grande que ha pasado por la impunidad de forma descarada, y que por fin podrá verse justicia. Comparando las coyunturas del 2018 y 2021 en materia jurídica, vemos que realmente no son muy distintas, ya que es común el sentir de la población donde vemos a la impunidad como la normalidad y al político malhechor dándose a la fuga tras haberse aprovechado de la confianza que le dio el país. Además, ambas figuras políticas cuentan con un poder político semejante en magnitud, poder político que les puede permitir escapar, solicitar asilo y que les sea concedido, o poder mover ciertas fichas en las entidades judiciales para que la decisión resulte favorable hacia ellos. Por ende, aquí podemos ver que hay un interés popular de ver a Vizcarra tras las rejas, interés semejante al que tenía la población en 2018 cuando deseaban ver a Keiko tras las rejas. La coyuntura es favorable y los argumentos por parte del fiscal tienen sentido de existir y son posibilidades que pueden perfectamente ocurrir si es que no se actúa a tiempo. Asimismo, se puede detectar otra semejanza: no existe un respaldo fuerte que permita resucitar la credibilidad de ambas figuras políticas si llegan a ser enviados a prisión preventiva. En el caso de Keiko, ello se vio evidenciado en las elecciones municipales donde su partido no logró conseguir ningún municipio y los allanamientos en los locales y las casas de sus colaboradores cada vez eran más frecuentes, por lo que la escasa opinión pública que la apoyaba se reducía diariamente. Viendo el caso de Vizcarra, su popularidad decae cada vez más rápido gracias a lo sucedido en el Vacunagate y cómo es que una buena parte de su familia ha recibido las vacunas de manera ilegal y sin conocimiento de la población o el Consejo de Ministros. Por ende, una vez ambos sean liberados, no tendrán el mismo soporte que ambos, ya que ahora existirá una imagen en la cultura popular de ellos enmarrocados y siendo subidos a un camión con destino a un centro reclusorio. Ambos casos son bastante comparables, y en base a ello, se puede predecir qué es lo que podría ocurrir en los días siguientes con Martín Vizcarra, puesto que es posible que la audiencia necesite más de un día de sesión para poder obtener el fallo de la jueza a cargo. Sin perjuicio a ello, existe un factor que puede tener consecuencias muy fuertes y que no se ha visto en el caso de Keiko Fujimori. Se sabe que, en el año 2018, el único proceso electoral que había sucedido recientemente eran las elecciones municipales y ni siquiera el partido se proyectaba a las elecciones generales, por lo que la detención de Keiko tenía un propósito más ideológico y simbólico que puramente político. Sin embargo, hoy estamos viendo que Martín Vizcarra viene enfrentando este proceso cuando es el Candidato #1 en la lista congresal de Somos Perú, lo cual puede perjudicar gravemente tanto a su candidatura como al resto de las listas del partido, y por ende a la elección en general. 

En distinción al caso de Keiko, aquí podemos ver que se ha programado la ocurrencia de esta audiencia en un momento extrañamente preciso, donde nos encontramos a semanas del inicio de los comicios electorales y a días de los tres debates presidenciales. Acorde a los recientes sondeos, todas las encuestadoras coinciden en que Somos Perú obtendría una cantidad de curules considerable como para ser una bancada sólida en el Congreso. Es importante destacar que este buen panorama para la lista congresal del partido no se da por la afinidad del electorado con Daniel Salaverry, sino por la colocación de Martín Vizcarra como cabeza de lista. Se sabe que en las semanas recientes el ex presidente ha estado en el ojo de la tormenta por el escándalo de la vacunación secreta, por lo que su partido ya ha estado tolerando una serie de desprestigios y daños hacia la campaña presidencial de Salaverry, lo cual ha causado un descenso en la intención de voto de Salaverry y su lista congresal. En el caso de que Vizcarra sea dispuesto a cumplir prisión preventiva por 18 meses, se vería cómo es que el partido descendería aún más en las encuestas al ver a uno de los líderes en prisión por ser sospechoso de haber cometido delitos de corrupción. Ergo, es seguro poder admitir que el encarcelamiento de Vizcarra sería la estocada final para Salaverry y su partido, y no solo en las Elecciones Generales 2021, sino por una buena parte de su vida política. Aquí queda una interrogante pendiente, ¿Qué puede hacer el partido, los miembros de la lista congresal y Daniel Salaverry para poder remontar el hundimiento que se avecina a pasos agigantados? La respuesta es simple, aunque tendrá un costo muy alto a estas alturas de la campaña y es posible que ni siquiera pueda ser útil, pero es el último manotazo de ahogado que pueden dar para evitar desaparecer. En este punto, deben dejar de apoyar ciegamente a Martín Vizcarra y deslindarse públicamente de él y todo lo que representa, lo cual será complicado al tener colocados paneles como “Vizcarra y Salaverry: Somos Perú 2021” por todo Lima, y por seguir teniendo a Vizcarra como su cabeza de lista. Sin embargo, este acto público puede tener consecuencias beneficiosas para rescatar la imagen pública de su partido al poder guardar la posibilidad de que obtengan curules, y si no los obtienen, pueden salvar su inscripción rumbo al 2026 o las siguientes elecciones que tengamos. En el caso de que sea encarcelado y su partido deslinde públicamente de él, es obvio que lo siguiente que ocurrirá es que el voto de Somos Perú emigrará hacia otros candidatos al ver tan severamente manchado al partido y perder afinidad con el mismo. Es aquí donde empieza lo interesante, puesto que lo que ocurrirá aquí podría tener consecuencias a largo plazo sobre el resultado de las elecciones. Se tiene conocimiento de que Somos Perú está bien colocado en las encuestas, y lo que ahora se necesita es una cantidad suficiente de votos para poder conseguir un desempate entre los candidatos que tienen porcentajes de intención de voto muy semejantes. Por ende, lo que se verá en caso de que Salaverry deslinde de Vizcarra si este es encarcelado, sería una migración importante del voto que bien puede dirigirse a un solo candidato o a un par de ellos, o bien puede terminar repartiéndose entre todos los demás candidatos que siguen en contienda. Es por este motivo que es vital tomar atención a lo que pasará en las horas o tal vez días siguientes, cuando se emita el fallo de la jueza, ya que ello definirá el futuro de las elecciones y también podría causar un giro en los resultados que se tienen previstos dependiendo de cómo es que cada candidato reaccione al resultado judicial.

Fuente: La República

Minutos antes de terminar de redactar esta columna, nos encontramos en la segunda mitad de la sesión tras el receso de las 3:30pm. Horas antes, se han incautado los inmuebles de Martín Vizcarra y esta medida cautelar indica que es posible que el resultado no sea a su favor y sí pueda ser declarada fundada la prisión preventiva de 18 meses. Sin dudas, es irónico e incluso triste que el ex presidente Vizcarra, quien fue el principal abanderado de la lucha contra la corrupción durante el año 2018 y aquel que se jactó de haber iniciado con las investigaciones a los ex presidentes corruptos, ahora esté enfrentando cargos que pueden tener consecuencias severas para su carrera política y definitivamente dejarán una huella sobre sus antecedentes. Las siguientes horas pueden traer como resultado el fallo de la jueza, o bien puede que se suspenda la sesión hasta el día de mañana o los días siguientes. Sea cual sea el resultado,  debe quedar de lección para la historia que ninguna figura política ha sido impoluta ni perfecta, por lo cual no merece endiosamiento del público por sus acciones pasadas, ya que solo están cumpliendo su deber. Instamos a que puedan mantenerse al pendiente de los resultados de la audiencia y los argumentos que se expongan, y esperamos que las autoridades actúen acorde a derecho, a pesar de que la coyuntura política sea una fuerte presión que, ojalá, no influya en el resultado.