Del creador de una de las series animadas más memorables de los últimos años Hora de Aventura, Pendleton Ward, quien no parece haberse cansado de crear universos inimaginables ahora conocemos su producción en Netflix Midnight Gospel. Su primera obra exitosa se enfocaba en un público infantil. En esta nueva creación, el estilo característico del creador persiste, pero definitivamente orientada para un público mucho mayor, no solo por la historia misma, sino por la cantidad de temas abarcados que están reflejadas en sus diálogos, y en su profundidad. 

Clansy con el Hombre con Lentes

The Midnight Gospel -El Susurro de Medianoche- posee 8 capítulos de 22 minutos cada uno en el cual, literalmente, se explora multidimensionalmente distintos universos junto a su personaje principal, Clansy, quien al parecer busca desde un principio desentenderse del suyo. Si uno está familiarizado con el estilo de Ward en Hora de Aventura, sabrá que él no se limita en el uso de una muy variada paleta de colores, y de personajes y mundos que solo se le vendrían a la mente a uno en un estado fuera de lo normal. Sin embargo, la madurez argumentativa en su nueva obra se encuentra en otro nivel. En Midnight Gospel, los temas del amor, la amistad y la identidad personal no son tocados de la misma manera que Hora de Aventura, sino que los diálogos se encuentran llenos de referencias religiosas, especialmente dentro del marco del  budismo y el cristianismo, explorando cada aspecto universal de la mente humana. Clansy viaja por distintos universos simulados creados por una máquina -personaje importante también- recolectando objetos y  grabaciones de sus conversaciones con los seres que se encuentra en cada uno de ellos.

Es difícil seguirle el paso a esta serie, ya que desde los primeros minutos la atención se divide en dos elementos fundamentales: el diálogo y las escenas. Clansy recolecta testimonios de vida y reflexiones de quienes se vaya encontrando y, como suele pasar con nosotros, una simple pregunta lleva a otra y terminamos preguntándonos por qué la vida es así y no de otra manera, por qué existimos y no más bien nada. Así, el protagonista es llevado no solo a distintos lugares del planeta el cual está visitando, sino también a distintas reflexiones e interrogantes en las cuales tanto los personajes como el espectador no van a poder evitar dar vueltas y quedarse paralizados, pero sin que el tiempo pare. A veces uno debe de elegir en qué concentrarse: si en lo que está ocurriendo ante sus ojos o en las preguntas existenciales cuyas puertas son abiertas por Clansy en sus conversaciones. La serie logra sorprendernos en ambos aspectos, por lo que es muy recomendable verla más de una vez, aprovechando su no tan extensa duración que probablemente tenga el propósito posibilitar que volvamos a visitar todos estos mundos más de una vez y obtener miradas distintas.

Si algo deja en claro The Midnight Gospel desde un inicio es que la mente existe y, sobretodo, tiene poder sobre la realidad: ¿Quién no se ha perdido más de una vez en sus pensamientos, alejándose lo más que se pueda de donde esté, incluso de sí mismo? Estos momentos, que son trances, huecos insondables en un tiempo imparable, se encuentran presentes más de veces de las que nos damos cuenta y generan cambios sobre nosotros mismo y el mundo. Dentro de la filosofía, una de las bases más fuertes es el poder de la reflexión para configurar el universo en el que nos encontramos: ya sea desde Platón o Kant atribuyendo a todo ser humano la capacidad de la razón mediante la cual uno no solo piensa individualmente, sino que puede conocer la realidad, hasta Hegel afirmando que todo lo real es racional y todo lo racional es real. Ahora, sobretodo, se hacen cada vez más estudios desde otras disciplinas con ayuda de la filosofía para tratar -más que lograr- descifrar los enigmas de la conciencia, la libertad o las causas de nuestro comportamiento. 

Pero The Midnight Gospel no necesita acudir al auxilio de la filosofía y sus recursos sistemáticos para entender al mundo, sino que se adentra en un plano aún más profundo del ser humano: lo religioso. Chansey explora los pasajes de distintos textos de diferentes religiones, las cuales, desde nuestra visión occidentalizada moderna, a veces se nos hacen muy ajenos o -peor- exóticamente incomprensibles. Conceptos como la segunda muerte o la gran duda a la mayoría de nosotros no nos despertarán un significado muy elaborado, pero Clansy sí se toma el tiempo de introducir en el diálogo distintos conceptos religiosos para que nos despertemos, de cierto modo, del estado inconsciente y automático en el que el mundo y sus dinámicas nos envuelven muchas veces.

Así, The Midnight Gospel se vuelve un corto pero denso viaje -provocado probablemente por otro tipo de viajes viajes de su creador- en el cual quien tenga la experiencia tendrá más de un momento de replanteamiento de distintas dudas y pensamientos tan propios que no va a poder solucionar en 22 minutos. Una de las cosas que, personalmente y sin spoilers, me atrapó de esta serie es ver cómo el arte, junto al lenguaje, puede lograr mucho más que cualquier otro medio de fría especulación acerca de todo. Para meter la dosis de snobismo, John Austin, filósofo inglés, acaparó la atención de los académicos de las décadas pasadas por su famoso libro How to do things with words. Ahí, explica cómo las palabras no solo funcionan como representaciones abstractas de las cosas del mundo, sino que los seres humanos hacemos cosas con ellas: ya sea decir el ‘’acepto’’ en el matrimonio, o romper una relación amorosa, ya sea los bautizos religiosos o el quedar para un evento. En la religión, por supuesto, el lenguaje no es dejado de lado, sino que forma una gran parte de la experiencia del creyente, ya sea rezando, leyendo las sagradas escrituras o recitando algunas frases o pasajes en distintos ritos, aunque siempre sobrepasándolo en la experiencia espiritual-religiosa. Si bien Austin posee una visión más laica del asunto, en de Midnight Gospel vemos y encontramos la misma esencia de esto. Clansy explora distintos universos y se involucra en distintas aventuras que pueden llegar a ser incluso decisivas para la perduración del mundo en el que se encuentra, pero todo se centra en sus conversaciones son los demás. A través del diálogo y el lenguaje, a través de conceptos y conexiones, nos construimos a nosotros mismos y a la otra persona, y, así, al mundo que nos rodea. Chansey se puede encontrar luchando con un monstruo terrible, pero su mente se encuentra en una íntima conexión con la otra persona y consigo mismo. Así, si algo se quedó en mi mente fue la naturalidad en cómo podía conectar con los pensamientos de Clansy y los otros personajes a medida que la conversación fluía por lugares en los cuales hace mucho no me he dado el tiempo de quedarme. No solo podemos crear cosas prácticas con el lenguaje, sino que podemos, a través de él, explorar las dimensiones de la realidad  más allá de lo material y cotidiano. Con The Midnight Gospel, uno se conecta espiritualmente con la serie, lo cual se conecta con las partes más personales del mundo y más universales de la realidad. Con el lenguaje, el diálogo y el pensamiento, podemos crear nuevos mundos y explorarlos dentro de nosotros mismos.