La vida suele moverse muy rápido. Corremos de nuestra casa a la universidad, al trabajo, etc. En toda esta prisa, no nos detenemos a contemplar por unos segundos cómo es verdaderamente el mundo que nos rodea.

Ese es mi caso al menos. Siento que hago muchas cosas y las hago una tras otra, sin tomarme un tiempo y simplemente mirar a mi alrededor y sonreír.

Ayer salí temprano de una clase y como tenía que esperar hasta la siguiente, me senté en una banca, como muy pocas veces lo hago. Al principio y como todos, aproveché en revisar en mi dispositivo móvil las actualizaciones en medios sociales, mi correo, el comercio, uno que otro blog y finalmente cuando me di cuenta que ya había visto todo lo que necesitaba ver, por fin levanté la mirada de la pantalla y escuche cantar a uno de los mil saltapalitos que pueblan la PUCP. En ese momento empecé a redactar esta crónica.

100_5404

Ese saltapalito me hizo recordar lo bello que es este campus y cuánto me impresionó su fauna y flora desde el primer momento en que entré. Recordé cuando era cachimba y solía sentarme horas enteras en el pasto, a veces para conversar con amigos, otras veces sola, con un libro o simplemente para ver a la gente pasar. Ahora que casi no tengo huecos o los paso ocupada o en la biblioteca leyendo, extraño aquellas horas que han sido las más divertidas de mi vida universitaria.

A la sombra de cualquier árbol, recostada sobre el césped, el ruido parece desaparecer. Recuerdo cerrar mis ojos y sentir el sol sobre mi cara y pensar que la vida era muy simple cuando estás en la universidad. Desde luego, ya no pienso que la vida sea simple, pero aún añoro esos momentos de calma. El viento y el sol. Recordé también mi segundo ciclo, cuando llevé ecología y pasaba horas observando a las aves. Al principio me aburría pero eran momentos que ahora aprecio mucho. La foto más arriba fue una de las que presenté en mi trabajo final.

Detengámonos un momento para sentir el paso del tiempo y escuchar nuestros propios pensamientos. A veces nos quedamos pegamos en Internet o en la prisa. En ese instante sentada en esa banca me di un tiempo para mí misma y no lo cambiaría por nada.

Les aconsejo que lo intenten. Sin música, sin Facebook, sin Whatsapp. Solo el ruido de tus propios pensamientos. Es agradable y quién sabe qué grandiosas ideas pueden venir a ti si te das el tiempo.

Hasta la próxima crónica

  • Valeria Diaz

    No soy de la Universidad, solo soy una simple aficionada. Siempre me detengo a este blog a leer lo escribes porque simplemente cuando te leo, me veo a mi misma, se que parece loco, pero la forma de redactar que tienes es muy idéntica a la mía y cuando leo tu columna, me da ganas ya de formar la comunidad de la PUCP. Me faltan tan solo 2 años, pero ya me veo ahí caminando en los pasillos, sentada en el pasto, etc

    Muy inspirador,
    Saludos c: