Uno de los lugares más bonitos que se pueden visitar, la mayoría de veces libremente, es la biblioteca. Y es mucho más bonita cuando hay en ella libros de diversos géneros. Anteayer visité una de la cual me presté un libro: un(a parte de un) dossier de una investigación liderada -aunque presentada más que todo- por Michel Foucault cuando guardaba relación con el famoso y prestigioso Collège de France. El libro se llama “Yo, Pierre Rivière, habiendo degollado a mi madre, a mi hermana y a mi hermano…”. Una gran figura de las Ciencias Humanas introduce uno de los casos más sorprendentes del siglo XIX. El título no necesita mucha explicación. Lo que me llamó la atención del libro, que aún no termino, es la presentación del caso, además de la contra-tapa; en las dos se indica que este caso podría decirnos muchas cosas: descifrar relaciones de poder, elaborar análisis discursivos, ver las dinámicas de las instituciones y los «saberes» tan conocidos en Michel Foucault. Este libro de 1973 es un tesoro, además, porque hace un recuento e investigación exhaustiva de un caso en singular que tiene diferentes miradas (desde diversos campos como el periodístico o el clínico). Esas miradas alteran la percepción, la aprehensión de lo que llega al lector. Hago esta entrada en homenaje al libro, pues analiza exhaustivamente un caso de extrema violencia que, hoy en día, no sería extraño que sucediese. Se intentará hacer una conexión entre el libro y lo que actualmente sucede en el mundo.

Quien degüella a su madre, a su hermana y a su hermano es, de todas maneras, un objeto de estudio para diversas disciplinas. Pero no solo quien degüella a su familia neutral, sino también quien se «auto-explota»; quien mata a un gran número de personas a quemarropa; quien, mediante cámaras de gas, asfixia a alguien; quien, por tierras en disputa, mata indiscriminadamente puede ser considerado como objeto de estudio. Solo que este no se estudia a cabalidad, quizá porque abarcan un tema aparentemente frívolo (los casos en particular al menos) o le provocan terror a quien se informa al respecto. Pero, guiándome del ejemplo de Michel Foucault, eso no debería ser un “alto” o bache para darle el interés necesario solo porque “darle importancia es como darle pie para que siga pasando”. No tiene por qué ser así. Hay que darle importancia en tanto se trate de analizar cuál es la causa, la consecuencia, los modos de reacción de/a las diferentes acciones violentas tanto por parte de Oriente como por parte de Occidente. Si el análisis se hace exhaustivamente, pierde, en su esencia, todo tipo de subjetividad o juicio de valor, entonces no se le estaría dando pie a asesinatos de interminable violencia: sería una forma de orientarnos hacia una estrategia para combatir fuego sin fuego y armas sin armas. El largo plazo de esta acción posiblemente sea lo que más teme la gente, pero es posible también que sea lo más efectivo.

Lo otro a comentar sería la metáfora que nos enseña la conocida idea de que “todo depende del cristal con que se le mire”. Efectivamente, mientras el campo médico mostraría el perfil físico, anímico y hasta químico del sujeto implicado, el campo de la psicología se encargaría de revisar su conducta, su pasado. El campo periodístico daría, por otro lado, información concerniente relatada de algún modo en que llame la atención. Finalmente, el campo judicial, con todos los códigos que implica, al igual que los otros campos, podría mostrar el proceso por el cual él está siendo enjuiciado. Todos estos cristales con los que se mira a esta situación no son solo diferentes y diversas instituciones que dan una forma de ver al mundo en particular, sino también son entidades que influyen en la opinión pública. Cada cristal a su manera. Como diría Foucault, cada campo crea un «saber» de un tema respectivo desde un punto de vista. Interdisciplinariamente, se podría construir un «saber» más abarcador que diera cabida al cristal con el que se observan los casos que suceden el mundo.

Tener la mente abierta implica responsabilidad y esfuerzo, investigación y honestidad. Por eso, recomiendo aplicar estos valores para ampliar nuestro saber y buscar otras formas de solucionar lo que parece imposible de solucionar.