Las alas y las patas,

los sueños, los caminos:

mismo asunto.

 

Nosotros y ellas

son

la cuerda tensa del desvío

como querer sentar al elefante

en silla trípode;

tanto de qué parecerse,

y somos

más que moscas:

nosotros somos el problema de las moscas.

 

Resulta que hoy

una

posose en el lomo del hombre:

el problema no es ella,

la realidad viste plañidera,

el problema, hermano,

es

la mierda alrededor.

 

Déjalas a ellas, no son ellas;

la mierda donde se posa

es

el lomo del hombre.

(A veces, el silencio es también una respuesta)