Increíblemente, han pasado meses desde el último escándalo de corrupción proveniente de alguna entidad jurisdiccional en el país. Desde 2018 no se tienen casos de corrupción mayúsculos, ya que se supone que aquellos implicados en el caso Cuellos Blancos del Puerto ya han sido investigados y se encuentran en un proceso o próximos a iniciar proceso penal. No obstante, la corrupción en el órgano jurisdiccional es un mal endémico que se encuentra arraigado y está en estado inoperable. Desde el año pasado se corrían rumores acerca de que Martín Vizcarra, presidente en aquel entonces, era cercano al Ministerio Público. Sectores de la oposición incluso señalaban que esta entidad actuaba como la “policía interna” del ex presidente de la república. Dichas acusaciones se dieron meses antes de su vacancia, durante el escándalo por el caso Swing y los audios difundidos por Edgar Alarcón donde habla de temas delicados con sus asesoras, Mirian Morales y Karem Roca. En dicho momento no se podía hacer mucho con respecto a acciones legales contra el presidente, puesto que él mismo ocupaba un cargo público que le otorgaba inmunidad. A día de hoy, 24 de febrero, las condiciones son distintas y es posible acusar al ex presidente Vizcarra, especialmente por el reciente escándalo que se viene desarrollando en el Ministerio Público a causa de un hecho ocurrido en 2018. Acorde a la versión dada por las fiscales Rocío Sánchez y Sandra Castro, miembros del equipo del caso Cuellos Blancos del Puerto, ellas se reunieron con Martín Vizcarra en fechas cercanas a su ascenso como presidente de la república. Cabe mencionar que estas épocas también estaban repletas de escándalos políticos, por el caso Mamanivideos, el cual fue el detonante para la renuncia del ex presidente Pedro Pablo Kuczynski. Por ende, estos tiempos tenían un escándalo político que podía llegar a tener consecuencias judiciales en contra de los implicados a causa de la compra de votos y “chuponeo” en reuniones privadas. Ello lleva a pensar que estas reuniones pudieron haberse dado por causas ajenas a la estabilidad política del país, ya que una reunión de este carácter pudo haberse dado con otra autoridad del Ministerio Público y no con estas dos fiscales. Además, recién ahora se ha descubierto que estas dos reuniones han tenido un carácter extraoficial y Vizcarra nunca informó de las mismas. 

Meses más tarde, con los audios del CNM y el descubrimiento del caso “Cuellos Blancos del Puerto”, las dos fiscales que previamente se han reunido con Vizcarra empiezan a formar parte del equipo especial para investigar y llevar el caso. Esto no solo refleja que pueda existir una cercanía irregular con Vizcarra y el Ministerio Público, sino que también puede haber influido esto en la investigación a casos vinculados a Cuellos Blancos, ya que el año pasado se descubrió la cercanía que existe entre Antonio Camayo y Martín Vizcarra, por lo que no se deja fuera del tablero que exista una cercanía mayor entre estos dos personajes. Considerando la naturaleza del escándalo, y las consecuencias políticas que puede y pudo haber tenido este, es importante que se inicien las investigaciones para averiguar hasta qué punto pudo haber existido un conflicto de intereses en el equipo especial encargado de llevar el caso. Por si no fuera poco, este nuevo escándalo también puede ocasionar que la Fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, tenga que dar un paso al costado y dejar su cargo a disposición de la Junta de Fiscales Supremos, ya que el Ministerio Público podría llegar a entrar ante una grave crisis de legitimidad. En el siguiente artículo, se hará un repaso sobre los hechos acontecidos durante los recientes días y como la injerencia de las fiscales pudo haber afectado las averiguaciones o procesos hechos hacia el caso Cuellos Blancos. Asimismo, se discutirá hasta qué punto puede tener efecto este reciente destape hacia la continuidad de Ávalos en el cargo, considerando que no es la primera vez que está vinculada a hechos irregulares y sectores importantes del Estado señalan que su labor para neutralizar los problemas en el Ministerio Público puede no ser suficiente. Cabe señalar que este es un caso que aún está en desarrollo temprano y recién se han presentado las renuncias correspondientes el día lunes. Es altamente probable que el contenido del siguiente artículo sea obsoleto dentro de los días siguientes, ya que los resultados de las averiguaciones recién se verán en las semanas siguientes. 

Durante el gobierno de Martín Vizcarra, era común escuchar que se señalaba al Ministerio Público como “policía interna” o “policía privada” del Ejecutivo, especialmente de la cabeza del mismo, el presidente de la república. Estas acusaciones se hacían a raíz de la inacción del Ministerio Público en investigar los supuestos delitos de corrupción en los que habría incurrido cuando era gobernador regional. Además, se hacían a raíz de la aún supuesta utilización de este organismo del Estado para poder tomar “venganzas políticas” contra sus enemigos, como Keiko Fujimori y Alan García, donde solo la primera fue enviada a prisión preventiva y el último no pudo ser detenido siquiera, ya que se suicidó una vez que las fuerzas del orden entraron a su domicilio. Si bien es cierto, aún queda por determinar si estas dos figuras políticas realmente han cometido delitos, pero ante las fuertes sospechas y los procesos que se llevaban aún antes de la entrada de Vizcarra al poder, no está fuera de orden que ambos hayan sido investigados por estos casos. Ahora, ¿Qué puede decirse al respecto de la injerencia de Martín Vizcarra en el caso “Cuellos Blancos del Puerto” en vista a la nueva evidencia que se tendría ahora? Como mencioné previamente, el ex presidente bien podría excusarse en decir que la reunión que tuvo con las fiscales antes de asumir el cargo era para poder zanjar asuntos pendientes respecto a la estabilidad de los órganos jurisdiccionales a causa del destape de los “Mamanivideos”. Sin embargo, esta labor no le correspondía a las dos fiscales al ser de menor rango y no tener un conocimiento holístico acerca de las circunstancias. Siendo virtual presidente, le correspondía poder consultar y tratar este tipo de temas con alguna cabeza del Poder Judicial o Ministerio Público, puesto que este funcionario estaría en mejores capacidades de dar respuestas. Además, el carácter extraoficial y secreto de la reunión causa que las sospechas incrementen aún más. Meses después, ambas fiscales fueron designadas para conformar el caso Cuellos Blancos, y resulta ciertamente sospechoso que nunca se hayan descubierto los nexos entre Camayo, una figura clave del caso, y Martín Vizcarra, considerando que él era presidente en aquel entonces. Rebobinando en el tiempo, podemos recordar que este caso empezó a investigarse en el mismo 2018, pero fue hasta 2020 que se descubrió que el ex presidente estaría involucrado. Cabe precisar que la gran mayoría de funcionarios involucrados empezaron a ser investigados en ese mismo año, y varios de ellos a día de hoy ya han pasado por prisiones preventivas e incluso tienen procesos de extradición en curso. En estos casos, es cuestionable pensar en el trabajo que ha venido realizando ha sido selectivo, ya que ciertas autoridades han sido investigadas únicamente cuando las pruebas salieron a la vista de la opinión pública. Es pronto para afirmar que las dos fiscales estuvieron involucradas, pero ciertamente se puede ver la existencia de un conflicto de interés, el cual tendrá que ser explicado por Martín Vizcarra más a detalle. Hasta ahora, Zoraida Ávalos decidió retirar a ambas del equipo especial, queda ver qué ocurrirá con ellas de ahora en adelante, ya que lo que sugieren las demás autoridades es que también sean removidas del Ministerio Público por su accionar.

Respecto a este caso, Zoraida Ávalos ha informado que no dará un paso al costado por lo pronto, y que no le corresponde renunciar, pues ella no se encontraba en funciones cuando ambas fiscales fueron designadas en el equipo especial. Además, ella recién asumió funciones con la caída de Pedro Chávarry de la Fiscalía de la Nación. No obstante, si se llegan a destapar más evidencias y salen más testimonios comprometedores que habrían sucedido durante su gestión como cabeza del Ministerio Público, es muy posible que Ávalos tenga que renunciar para que la institución no entre en una crisis de legitimidad semejante a la que ocurrió a mitades del 2018 con los primeros audios de Walter Ríos y César Hinostroza. Para evitar sumar más inestabilidad, es más ético que la fiscal decida apartarse, pero también queda la duda de quién sería el siguiente en asumir el cargo. En definitiva, por orden institucional sería algún fiscal supremo de la Junta, pero queda en duda su idoneidad para asumir el cargo en una etapa tan convulsionada y con temas que aún quedan por resolver. Además, se desconoce si podría hacer una gestión disruptiva donde podría emprender nuevas reformas sin el cuidado necesario o pueda detener las reformas que a día de hoy se llevan a cabo en los órganos jurisdiccionales. Queda esperar si no habrán más destapes los días siguientes para poder mantener un mínimo de estabilidad institucional, puesto que es inviable que a una crisis sanitaria, económica y política, también se le sume una crisis judicial.

Estamos recién en el inicio de este caso, el cual bien puede acabar aquí si no se siguen las investigaciones, pero al parecer las dos fiscales que afirmaron haberse reunido con el ex presidente serían solamente la punta del iceberg porque se podría determinar el grado de injerencia que tuvo Martín Vizcarra en el Ministerio Público cuando ocupó la presidencia. Se debe investigar de cerca los destapes del Canal 4, donde Walter Ríos e Hinostroza afirman conocer a Vizcarra de cerca al conocer su gusto por cierto tipo de ron. Además, se debe indagar por qué dos funcionarios del CNM señalan a Vizcarra como una figura política “conveniente” en el cargo de la presidencia. Es momento de cuestionar por qué es que Martín Vizcarra pudo ser ignorado en las averiguaciones realizadas por el equipo especial desde el año 2018, y por qué él tenía contactos tan cercanos desde el primer día que ocupó la Presidencia de la República. Asimismo, queda esclarecer el rol que tuvieron las dos fiscales y la naturaleza de su contacto con Martín Vizcarra, para determinar si solo fue una cercanía o una injerencia en la labor de las instituciones jurisdiccionales. Es realmente vergonzoso que, en este momento, ningún medio en la conferencia de prensa esté preguntando acerca de este hecho porque es necesario que desde el PCM se dé un pronunciamiento claro, más allá de las acciones que tomará Zoraida Ávalos, puesto que es necesario que los tres poderes operen de manera conjunta y no sean ajenos a los potenciales acontecimientos irregulares que pueda estar ocurriendo en uno de ellas. Esperamos que se puedan realizar las averiguaciones correspondientes en los días siguientes, porque, como ya se ha mencionado, el Perú ya no está para esto. Ya no estamos para que las instituciones sean cómplices para el escondite del poder de turno.