A inicios de enero se alumbró el primer fósforo que alumbró la penumbra de la pandemia: el presidente Francisco Sagasti anunciaba que se había firmado un acuerdo con Sinopharm por 38 millones de vacunas y que el primer millón llegaría durante el mes de enero. Las semanas siguientes, se confirmaban acuerdos con AstraZeneca por 13 millones de dosis y Covax Facility le confirmaba al país que el primer lote estaría llegando en un corto plazo de tiempo. Recientemente, se ha anunciado que se ha logrado firmar un acuerdo con Pfizer por 20 millones de vacunas que incluirán la cadena de frío que necesita el producto. Dichas noticias en definitiva son el primer paso que da el Perú para derrotar a la pandemia ocasionada por el COVID-19, puesto que la inmunización colectiva es la mejor oportunidad que se tiene para combatir al virus de forma eficaz. No obstante, considerando lo complejo y desigual es el panorama socioeconómico del Perú y tomando en cuenta la inaccesibilidad geográfica que tienen varias regiones, cabe preguntarse, ¿El camino que estamos empezando será una vía rápida, o una senda interminable y llena de desniveles?

Resultado de imagen de peru vacunacion covid

No solo es importante considerar las circunstancias internas del país y las condiciones demográficas constantes, sino, que también tenemos que sumar a la ecuación a las cambiantes coyunturas regionales y cómo estas pueden influir en el proceso de inmunización. Es cierto que tenemos un acuerdo con Pfizer para adquirir millones de vacunas a lo largo de este año, pero Pfizer tiene problemas a día de hoy para poder suplir con la demanda europea y varios países de la Unión Europea han amenazado con demandar a la farmacéutica por incumplimiento de contrato. Además, el acaparamiento comercial es un importante factor a tomar en cuenta, puesto que el Perú ha llegado tarde a la compra de vacunas, y en el caso de las vacunas que están intensamente solicitadas como Sputnik V y Pfizer, es altamente probable que las entregas sean postergadas a raíz de la incapacidad de producir tanto producto a un ritmo tan acelerado. Lo que busco indicar con este repaso de la coyuntura enfocada en la inmunización global es que la vacunación masiva no es un proceso acelerado ni con una constancia asegurada, mucho menos en un panorama como éste.  El Perú está en un mejor lugar comparado al 2020, ya que ahora contamos con acuerdos de compra, sin embargo no podemos negar que aún nos queda un largo camino por recorrer y el inicio de la vacunación con las 300.000 dosis es solo el inicio del mismo. A continuación, se realizará un balance acerca de las implicancias del proceso de vacunación en el Perú, evaluando hasta qué punto la llegada variable de vacunas puede complicar la distribución de las mismas a lo largo del territorio y cómo es que el panorama político cambiante por las elecciones puede ocasionar una desaceleración en el proceso, el cual potencialmente puede ser lento de por sí. Asimismo, se discutirá hasta qué punto la coyuntura internacional y el proceso de vacunación a nivel global tendrá consecuencias sobre el proceso de inmunización, sean estos efectos adversos para la vacunación o puedan llegar a actuar a favor del país.

En orden para evaluar hasta qué punto el ritmo de producción de las vacunas puede influir sobre el ritmo de llegada de las mismas y la inmunización, es importante considerar la naturaleza de los acuerdos que ha venido firmando el país mediante sus entidades estatales y hasta qué punto nos garantizan de que las 84 millones de vacunas hasta ahora comprometidas llegarán este año. Por el lado de las 38 millones de vacunas Sinopharm, las mismas han conseguido el uso de emergencia en China en fechas recientes, por lo que la producción masiva priorizará a este país y a su vasta población. Asimismo, tenemos que considerar que afortunadamente no muchos países han adquirido la vacuna de este laboratorio, por lo que el Perú se encuentra en una posición conveniente al no tener que competir por dosis ni ver problemas en los lotes que compromete la farmacéutica a raíz de posibles falencias o insuficiencias de producto. Por ende, el laboratorio ya ha anunciado que entre febrero y marzo se estarán entregando 2 millones más de dosis, las cuales podrán suplir la demanda del primer grupo de vacunación e incluso de los miembros de mesa. Si bien esta vacuna tiene que ser administrada en dos dosis por persona, las entregas constantes y un buen plan harían la diferencia para lograr vacunar de forma masiva a los grupos previstos. Lo importante en este caso es asegurar que la farmacéutica se adhiera al plan entregado al gobierno, y que el gobierno tenga la suficiente logística y formas efectivas de costear los fletes respectivos para realizar las operaciones sin mayor contratiempo. Las demás vacunas, Pfizer y AstraZeneca, están bajo otra situación distinta puesto que aquí sí puede entrar a tallar el factor de la producción insuficiente a raíz de que dichas vacunas están altamente solicitadas y ya tienen antecedentes de incumplimiento de entregas en una serie de países europeos a causa del acaparamiento comercial y las producción falente que no pudo abastecer a todos los países comparadores. Si ese es el caso de países que han pedido una cantidad de vacunas mayor a la nuestra, y aparte lo han hecho en el año 2020, es difícil afirmar que este caso no se repetirá con el Perú ya que nos suplirán de vacunas una vez culminen con las entregas prometidas en los países que han comprado primero. Dicha demora en las entregas puede potencialmente comprometer el proceso de vacunación, puesto que este tardaría más y en efectos prácticos sería inútil al seguir teniendo altos niveles de contagios en el país. Además, al no tener una fecha fija, la logística no podría ser preparada con antelación y los lugares más vulnerables no podrían siquiera iniciar sus procesos de inmunización por no tener siquiera un plan para distribuir vacunas. Ya hemos sido uno de los últimos países en recibir su primer lote de vacunas, y no podemos darnos el lujo de ser los más atrasados en el mismo proceso. Es importante exhortar al Estado Peruano a colocar garantías en los contratos para que el país asegure las entregas y que no se repitan los errores de los países europeos. Al ser un país pequeño, que ha llegado tarde al proceso, y que no ha colocado una orden muy grande, estamos a merced de sufrir las consecuencias del acaparamiento comercial y cómo es que la demora en entregas puede perjudicar gravemente el proceso de inmunización en el país.

Resultado de imagen de llegada de vacunas sinopharm

Otro factor que definitivamente debe tomarse en cuenta a largo plazo es que el Perú este año pasará por el proceso de elecciones generales para elegir a un nuevo presidente y un nuevo congreso, lo cual puede traer consecuencias positivas para el proceso de inmunización o bien puede ocasionar que el mismo se vea ralentizado a raíz de cambios bruscos en el sector salud y económico que comprometería los acuerdos realizados con laboratorios. Así como existen candidatos que ya han declarado que van a mantener el status quo a nivel de instituciones encargadas de la inmunización en pro de seguir con los acuerdos, otros candidatos han anunciado que harán cambios grandes en el Estado, sin considerar que estos cambios pueden repercutir de forma negativa al cambiar secciones de los acuerdos firmados y así ocasionar que las farmacéuticas estarían en derecho de anular las entregas. Asimismo, la inestabilidad política y social que se puede ocasionar durante el proceso de elecciones puede llegar a afectar a las inmunizaciones, ya que no se tendría la logística necesaria a tiempo para embarcar, recibir y distribuir las vacunas en territorio nacional, por lo que estamos hablando de que el producto que de por sí es escaso puede llegar a perderse. Por ende, es importante recordar que es deber ciudadano el exhortar al siguiente mandatario a mantener continuidad en las políticas gubernamentales, públicas y sanitarias durante el proceso para velar por un correcto proceso de inmunización de forma eficaz. El gobierno de Francisco Sagasti ha encendido las luces del camino y ha caminado por los primeros peldaños, será responsabilidad del gobierno que ocupe el siguiente quinquenio el desarrollar y llevar a cabo un eficaz proceso de vacunación. Para ello, es menester salvaguardar el trabajo ya realizado y no trabajar por intereses propios o políticos, los cambios bruscos en estrategia sanitaria y económica no pueden darse en este momento.

Si bien el panorama internacional y el acaparamiento comercial de las demás naciones hacia las vacunas Pfizer y AstraZeneca es una constante que marcará el proceso de vacunación para el Perú, no todas son malas noticias, puesto que el Perú se encuentra en negociaciones con farmacéuticas que producen vacunas en fase III y con buenos resultados preliminares, en aras de firmar un acuerdo a la brevedad posible y lograr conseguir un lote vasto de vacunas prontamente ya que tendríamos los primeros lugares en la fila para las entregas. Uno de estos laboratorios es Johnson & Johnson, el cual viene produciendo una vacuna que puede inmunizar en una sola dosis y no necesita una cadena de frío muy avanzada, por lo cual sería perfecta para inmunizar a la población que vive en áreas de difícil acceso en áreas de la sierra y selva, donde los viajes no tardan menos de ocho horas por carretera y es imposible llevar varios lotes carga pesada simultáneamente. Asimismo, las demás vacunas que vienen realizándose en paralelo también vienen obteniendo resultados favorables a puertas de iniciar la fase III, por lo cual es responsabilidad del Estado el iniciar conversaciones con los laboratorios encargados de elaborar dichas vacunas. A este punto, tal vez alguno debe estar preguntándose por qué es que las nuevas negociaciones son beneficiosas. La respuesta es simple: los demás países ya se han comprometido con Pfizer, AstraZeneca, y ahora el Instituto Gamaleya para obtener sus vacunas. Por ende, el objetivo ahora es intentar conseguir las nuevas vacunas que están ad portas de salir al mercado, donde ya tenemos garantía de que no sufriremos de las consecuencias del acaparamiento y no nos enfrentaremos a los riesgos que conlleva la adquisición de Pfizer y AstraZeneca. Tal vez las compras accidentales y las órdenes masivas de países potencia van a tener un efecto positivo sobre la adquisición de vacunas en el Perú, la responsabilidad ahora recae en el gobierno, puesto que tenemos que usar la coyuntura a nuestro favor.

Resultado de imagen de vacuna johnson & johnson

A la fecha de publicación de este artículo y acorde a los datos oficiales brindados por el MINSA mediante el geovisor, llevamos casi 15.000 personas vacunadas desde el día de ayer y potencialmente pueden ser más dado el retraso en colocación de la data. Se espera la llegada de un lote de vacunas Sinopharm de 700.000 dosis para el día domingo 14 de febrero y hace minutos se ha informado que Pfizer se ha comprometido a entregar 1 050 000 vacunas en el plazo de dos meses, en dos entregas distintas. Cabe resaltar que Pfizer también proveerá la cadena de frío necesaria para la distribución de vacunas. Además, se ha informado que más de mil enfermeras son parte de la brigada de vacunación a nivel nacional y más enfermeras se están acoplando a futuro. Será un camino largo, complejo y con varios desniveles a raíz de la propia naturaleza del país y las deficiencias que venimos arrastrando como sociedad. No obstante, confiamos en que se pueda lograr un proceso fructífero sin un mayor número de irregularidades a corto y medio plazo. Para tal fin, es necesario el apoyo de la población, los medios de comunicación y las instituciones estatales y privadas. Tenemos que mantener el optimismo, pero no podemos olvidar que a largo plazo nos encontramos en desventaja y con más motivo es nuestra responsabilidad el poner el hombro para ayudar a que este camino sea menos tedioso de lo que ya es. 

Nota de la autora: Con el fin de mantenerse informad@s acerca del avance de la vacunación en el país, sugiero el uso del siguiente portal https://gis.minsa.gob.pe/GisVisorVacunados/