La sensación que produce nadar debe ser de las contradicciones más grandes que existen en el universo. Nadar, en un simple sentido, puede significar empujar tu cuerpo hacia un objetivo, pero también, detrás de eso, existe la más grande manifestación de pundonor que se esconde detrás de la excusa de la corporalidad. Por otro lado, nadar también es una apuesta a lo desconocido, una confrontación (o una falta de respeto) hacia el mar, una práctica que puede llevarnos al fracaso, al desconocimiento y, finalmente, a ahogarnos. 

Mac Miller experimentó durante gran parte de su carrera estas contradicciones, y la prueba de esto es su quinto y último álbum lanzado en el año 2018 titulado Swimming, el mejor trabajo de su carrera. Mac fue un nadador, quizá el mejor de todos, el que llegó más lejos, pero que también se asustó cuando sintió el vértigo del océano; el que entendía el idioma de las especies de mar más inimaginables, pero que se asustó de ellas y quiso huir de vuelta a la orilla. Swimming es el lado oscuro en el que se atreve a nadar. 

El contexto en el que Mac Miller compuso este álbum también es importante para entender su dimensión. Tres meses antes de estrenar Swimming, el rapero terminó su relación con Ariana Grande, con quien había mantenido un romance plagado de altibajos emocionales. Miller era una persona con episodios de depresión y ansiedad, además, tenía un serio problema con el consumo de drogas, temas que molestaban a la cantante, quien cortaría los lazos en mayo del 2018. Desde ese momento, la salud mental de Mac Miller fue en picada y terminaría falleciendo en setiembre de ese mismo año producto de una sobredosis. Swimming había sido estrenada un mes antes, en agosto del 2018. 

Un grito de ahogo y desesperación

“My regrets look just like texts I shouldn’t send, and I got neighbors, they’re more like strangers, we could be friends”, con esta frase, que pertenece al tema Come back to earth, Mac Miller abre el disco y con ella solicita ayuda a personas que no parecen estar ahí, que lo ven, pero que siguen a bordo del barco como si nadie estuviera adentro del océano, que podrían ser amigos suyos, pero que prefirieron ignorarlo. Come back to earth continúa con la frase “I just need a way out of my head, I’ll do anything for a way out”, que es, sin darle muchos giros, un grito de auxilio de un hombre que teme ahogarse y pide que cualquier velero lo saque de ahí, no importa si es que le prometen falsedades o si le cumplen el deseo más grande de su vida, solo quiere que lo saquen de donde está, que lo lleven a cualquier sitio, al cielo o al infierno, pero que lo saquen.

Por otro lado, Perfecto y Wings son canciones que alternan entre la extrema seguridad y la máxima desconfianza que le producen nadar. En Perfecto, Mac parece disgustarse de sus propios logros, quiere renunciar al ejercicio de nadar pero sigue haciéndolo por inercia: “It ain’t perfect but I don’t mind, cause on the surface I look so fine, but really i’m bugging bugging making something out of nothing”. 

Wings podría leerse perfectamente como las memorias de un náufrago. Este tema es la cúspide del delirio, pero no de una forma desesperada, sino más bien desinhibida de todo miedo y hasta, en cierto punto, con la esperanza de reinventarse en otro plano: “The sun is shinin’, I can look at the horizon. The walls keep getting wider. I just hope I never find’ em. I know”, escribe el rapero en esta canción. 

Las ventajas de seguir nadando

Mac Miller entiende que al nadar puede ahogarse, pero también que le permite ver más allá de lo que se conoce o, mejor aún, preguntarse lo que nadie más se ha preguntado. En Swimming, Mac Miller también experimenta la vanidad desde un plano metafísico, en ciertos pasajes se asume como un ser superior y diferente al resto, capaz de ensalzar sus virtudes hasta el máximo nivel del narcisismo. Y tampoco es que esta auto idolatría sea injustificada, pues, en este disco, Mac había explorado profundidades que ningún otro artista de su generación había visitado, conoció tinieblas, pero también nadó entre conceptos que resultan atractivos para cualquier artista y él se sentía orgulloso de eso.

En Conversation part 1, Mac relata la experiencia, casi desde una visión cósmica, de sentirse un humano extraordinario. Versos como “yeah, I just feel amazing. My head up in the clouds but my feel bet on the pavement” son muestras de la sensación de superioridad que vivió el rapero. 

Por otra parte, sentirse una Jet Fuel también es una figura que Mac Miller utiliza para recordarse a sí mismo que es imparable desde el sitio en el que está, que probablemente no haya marcha atrás y que ahogarse sea inevitable, sí, pero que la sensación de saber que ha llegado al punto en el que puede hacerlo le produce un éxtasis indescriptible. 

Swimming fue y será, sin duda, la obra que hizo trascender a Mac Miller en todo su esplendor. El lenguaje del disco es crudo, piadoso, cálido, pero sobre todo, honesto. Por momentos, logra estremecer al más indolente y engrandecer al más modesto. El hombre que sabía que se estaba ahogando —en un vaso de agua o en lo más profundo del mar— tuvo tiempo de escribir su epitafio antes de su último aliento, quizá con la ligera esperanza de que la marea lo lleve de vuelta a la ciudad o tal vez sabiendo que solamente seguiría nadando sin destino.