Imagen: diarioelgobierno.pe

La política es un juego gigante de ajedrez al que solo pueden jugar quienes no tienen escrúpulos ni miramientos para elegir a sus aliados, simplemente trabajan en aras de obtener sus objetivos, llegando a las posiciones que necesitan para lograr un cometido conjunto mucho más grande. En el Perú, ello no es diferente, hemos visto a lo largo de la historia a tantos políticos cambiar de partido como si se tratara de una serpiente cambiando su piel, haciendo buenas migas con determinadas figuras políticas y distanciándose de otras para que se les asocie con cierta clase de pensamiento. Ejemplo contemporáneo de ello es el fujiaprismo, una alianza política nacida durante 2016 y aparentemente fenecida tras la disolución del Congreso, la cual, al parecer, tuvo miras de juntarse para obtener los suficientes votos para poder aprobar cualquier medida o proyecto que estimen conveniente, puesto que en ese entonces la bancada de Fuerza Popular y la del APRA sumaban la cantidad suficiente de votos para ser mayoría absoluta.

Hemos visto cómo es que parte de los congresistas de Fuerza Popular muchas veces tenían un pasado aprista o afín al aprismo, por lo que dicha alianza se veía estable y con miras a durar a futuro pues los ideales de ambos partidos no eran tan diferentes y sus cometidos iban orientados en líneas semejantes. No obstante, recientemente parece que ha surgido el contraejemplo al fujiaprismo, aquel que va a demostrar que las alianzas si bien se hacen con determinado fin no siempre tienen miras a durar o estar permanentemente unidas para poder llegar a cometidos comunes. En este caso, me estoy refiriendo al fujicerronismo, que aparentemente vio su nacimiento durante el voto de confianza al Gabinete Vásquez. 

A modo de contextualizar, el fujicerronismo es el nombre que se le dio en medios de prensa a la novedosa alianza que emergió al momento de votar en contra de darle la confianza al Gabinete Vásquez cuando este fue a pedirla al Pleno del Congreso. Y a pesar de que su nombre no lo dé a sugerir, esta no es una alianza solamente compuesta por fujimoristas pertenecientes a Fuerza Popular y la fracción de Perú Libre afín a Vladimir Cerrón, sino que también se encuentran inmiscuidos varios actores más, principalmente pertenecientes a bancadas con ideas afines al fujimorismo y que efectivamente han votado en contra de darle la confianza al Gabinete Vásquez durante el Pleno.

Lo que desconcertó a los medios es la aparición de la alianza per se, dado que era impensable ver alguna vez votar de forma concordante a un sector tan significativo de Perú Libre y a bancadas afines al fujimorismo, ya que se tiene conocimiento de las fuertes discordancias e incluso ataques frontales que han existido entre ambos bandos, las cuales se demostraron en su mayor pico en la segunda vuelta electoral. Sin embargo, es importante destacar dos aspectos principales; primero, esta alianza no tiene una expectativa de vida larga puesto que más que alianza es una simbiosis entre ambos partidos, y en segundo lugar, esta alianza surge en momentos oportunos por lo que no va a tener constancia a largo plazo. 

Ahondando en lo mencionado, es importante considerar en primer lugar por qué ha surgido este fujicerronismo. Se sabe que los partidos afines al fujimorismo son la oposición al gobierno de Pedro Castillo, por lo que es esperable que voten en contra de brindar confianza a gabinetes ministeriales en vista a que cuestionan en demasía la capacidad de gobernar del Ejecutivo. No obstante, lo que verdaderamente ha sido una sorpresa para la población ha sido la fractura de Perú Libre. Hago énfasis en que en general ha sido una sorpresa, puesto que particularmente considero que esta fractura era un resultado esperable si es que en determinado momento el gobierno deslindaba de Vladimir Cerrón, ya que su influencia es fuerte a nivel partidario y este deslinde no iba a caer en gracia de la bancada. Retomando lo previamente mencionado, la fractura de Perú Libre en general ha sido una sorpresa para la población, considerando que se asume que la bancada oficialista debe apoyar al gobierno en la mayor cantidad de medidas posibles siempre y cuando estas vayan en orden con la gobernabilidad e intereses del país.

En consecuencia, estos votos disidentes hicieron que la balanza se viera afectada lo que ocasionó que la confianza al Gabinete Vasquez se pusiera en tela de juicio. Finalmente vimos que, en efecto, se logró la confianza pero esta fue conseguida por votos disidentes en minoría de las bancadas afines a Fuerza Popular, lo que significa de que si estos votos no se hubieran dado entonces el factor principal para la caída del Gabinete Vasquez sería esta recién surgida alianza inesperada. Es así como vemos que, así parezca increíble, los extremos se juntan al tener un interés en común, el cual es el de denegar la confianza hacia un gabinete que no creen óptimo por intereses personales o por supuestas traiciones partidarias.

Habiendo presentado el nacimiento de esta alianza política, y la naturaleza de la formación del sector disidente de Perú Libre, es momento de analizar hasta qué punto este “fujicerronismo” puede tener continuidad en el tiempo o puede volver a votar en bloque respecto a determinadas medidas futuras que tengan fuerte impacto político, como podría ser una vacancia.

Dando una simple vista a los enfoques políticos, sociales y económicos de los partidos afines a Fuerza Popular y Perú Libre, es posible denotar claras diferencias que peligro decir sean abismales. Las metas de cada uno de los partidos respecto a sus gestiones dista de concordar, lo que significa que es cuasi imposible poder alegar de que para movimientos que no sean meramente políticos, como podría ser un proyecto de ley con enfoque social afín al plan de gobierno de Perú Libre, pueda verse nuevamente esta alianza fujicerronisita. Viendo la discordancia en sus metas a largo plazo y sus objetivos principales desde la bancada, no puede concluirse ni es coherente alegar que será una constante ver votos en bloque hechos adrede entre las bancadas afines al fujimorismo y el sector disidente de Perú Libre que apoya a Vladimir Cerrón.

No obstante, viendo las discordancias políticas, interpelaciones, escándalos, e investigaciones que se vienen llevando a cabo por los recientes hechos en el ámbito del Ejecutivo y Legislativo, puede que por determinados actos políticos sí veamos votos en conjunto del fujicerronismo. Ahondando en ello, un ejemplo claro es la interpelación rechazada del MTC, donde tanto la bancada disidente como los partidos afines al fujimorismo votaron en contra de interpelar al ministro puesto que este había negociado temas concordantes al transporte informal que eran favorables para Fuerza Popular y Perú Libre. Asumiendo que estas situaciones no tendrán una frecuencia constante y el énfasis del Legislativo sea el avanzar con proyectos de ley en pro de la economía y la sociedad, no veremos una constancia de votos en bloque entre Perú Libre y estos partidos afines a Fuerza Popular. Es más, dependiendo de la naturaleza del suceso político que acontezca es muy posible que para ciertas votaciones sea más probable ver una alianza de Perú Libre en conjunto dejando atrás las disidencias que volver a ver una alianza con el fujimorismo, dado que es coherente que el oficialismo sea la prioridad. 

Queda esperar a ver una muerte lenta del fujicerronismo, ha quedado claro que no tiene la afinidad que tenían en su momento el fujimorismo y el aprismo en 2016 por lo cual no es coherente pensar que tendrían una viabilidad de larga data o con un futuro prometedor, ya que sus compatibilidades nacen cuando ciertos sucesos se llevan a cabo. En pro de la gobernabilidad y la estabilidad política y económica, y viendo lo acontecido con Mirtha Vásquez, es mejor asumir que el fujicerronismo ha nacido muerto. Es óptimo elegir las alianzas en pro del mantenimiento del poder, que ver una alianza para perder la estabilidad que tanto nos ha logrado conseguir; si bien el fujicerronismo pende de un hilo que ya se está desprendiendo, no podemos perder de vista ni dejar de vigilar los sucesos políticos, dado que en un escenario de vacancia estos votos del fujicerronismo podrían hacer la diferencia y perjudicar al país.