En su película del 2010, “Womb”, Benedek Fliegauf nos plantea un futuro cercano: uno donde vivir lejos de la civilización (como en una playa) sería la única manera de estar distante de la deshumanización que ha provocado los avances tecnológicos. Entre ellos, la clonación.

En este contexto, ocurre la historia de amor entre Rebecca (Eva Green) y Tommy (Matt Smith). Son dos niños que vuelven a encontrarse, con la misma esencia infantil, luego de doce años. Así, todos los sueños idealistas de amor puro (valga la redundancia, infantil) regresan a sus vidas, formando una pareja estable, duradera y duo-dependiente. Es decir, su lucha rebelde contra el desarrollo tecnológico (especialmente por Tommy) se ejemplifica miéntras más fuerte sea su amor y miéntras más aislado de la ciudad se encuentren; lo que provoca esto es un desarrollo de nuevos preceptos morales ante el mundo. Por ejemplo, “clonar humanos va en contra de lo que se entiende por humanidad” o “tener un plan de vida dual es bueno”.

Pero aquí una pregunta. Si toda tu vida fue definida por un paradigma moral, ¿sería uno capaz de ir en contra de este mismo para mantener el contexto social o romántico que definió ese paradigma? La deducción es la más obvia. Uno de los dos muere, Tommy. Aquí es donde Rebecca se encuentra en la capacidad de direccionar el rumbo de sus principios, o decidir deshumanizarse o lidiar con la pérdida protegiendo sus paradigmas, como la duo-dependencia.

Rebecca decide clonar a Tommy y llevarlo en su vientre. Luego de esto, la película se torna cada vez más y más bizarra. Los planos largos de una madre observadora y obsesionada con su hijo, combinados con la ausencia de banda sonora llevan al espectador a deducir un trastorno frío, posesivo y hasta sexual que ella desarrolla. Lo cual incrementa cuando el nuevo Tommy llega a la adolescencia. Entonces, ¿Qué o quién es el nuevo Tommy? ¿Será la personificación de un ideal humanista dentro de un modelo de mundo artificial (cosa que es contradictorio, porque se está hablando de un clon)? O, tal vez, solo es el escape obsesivo de una madre que no aprendió nunca a lidiar con una pérdida.

Puntaje: 7.5/10