Investigadores en Escocia encontraron en 2019 de que los jugadores profesionales de fútbol son hasta tres veces más propensos a padecer enfermedades neurodegenerativas frente a una persona común. Federaciones de fútbol alrededor del mundo realizan medidas frente a estos estudios mientras que en Perú aún no existen una preocupación frente a este tema.

d
Marcos Delgado siendo atendido luego de la concusión que sufrió durante el partido contra Atlético Grau. Es el segundo incidente en el cerebro en el que el jugador sufre a lo largo de su carrera (Foto: Ovación)

Por: Diego Du Pont

En octubre del 2020, Atlético Grau recibía de local a Cusco FC, en búsqueda de mantener vivas las esperanzas de quedarse en primera división del fútbol peruano. Los locales habían inaugurado el marcador a los 61 minutos con gol de Gary Correa y estaban dispuestos por aumentar la ventaja. Sin embargo, pocos minutos antes de final del encuentro, el defensa del equipo cusqueño, Marcos Delgado sufre un golpe en la cabeza tras chocar con Jeferson Collazos, jugador rival.

“Cuando recibí el golpe, caigo al piso y desde ese momento no recuerdo más. Mis compañeros me dijeron que no reaccionaba y todo el mundo empezó a echarme aire. Lo que pensaba en ese momento era levantarme rápido porque mi madre, mi esposa y mis hijos estaban viendo el partido. Pensaba que estaba consciente y no lo estaba. No podía levantarme”, narró Delgado a través de una videollamada.

Minutos después, el jugador fue retirado en ambulancia hacia una clínica local. Tras varios estudios y tomografías, se detectó que una había sufrido un traumatismo encéfalo craneano leve, conocido también como una concusión. 

“Quiero agradecer a todos por los mensajes que nos llegaron tanto a mi como a mi esposa. Ya me encuentro bien, descansando en casa y recuperándome del golpe. Gracias a Dios solo fue un gran susto.”, comentó el defensa al día siguiente en redes sociales.

Esta serie de patologías y las consecuencias de estas en los atletas, han sido objeto de estudio científico durante las últimas décadas. Tras el descubrimiento de casos de encefalopatía traumática crónica (conocido como CTE, por sus siglas en inglés) en jugadores de fútbol americano, se han establecido diferentes protocolos para supervisar y proteger la integridad cerebral de los atletas en diferentes deportes.

Sin embargo, el fútbol ha sido uno de los deportes menos investigados. En respuesta a un cuestionario enviado por correo electrónico, la doctora adjunta de la Universidad de Glasgow, Emma Russell, indica que “ha existido un interés por no querer aceptar que las enfermedades neurodegenerativas en el fútbol”. Su investigación realizada en 2019  advierte sobre posibles enfermedades neurodegenerativas en jugadores de fútbol retirados en Escocia

Este estudio, realizado a más de 7000 jugadores en retiro, concluyó que los futbolistas son tres veces más propensos a padecer enfermedades neurodegenerativas a diferencia de una persona no atleta. Sin embargo, existen estudios desde hace 50 años que ya mencionaban sobre este serio problema.

En 1962, un estudio de la Universidad de Bonn, en Alemania, detectó casos de posibles traumas cerebrales debido al uso de la cabeza por parte de los jugadores durante los partidos de fútbol. Uno de los casos más significativos es el de un jugador de 32 años con un caso de aneurisma debido a un golpe en el campo de juego.

El analista deportivo y conductor del programa “Pelota Dividida”, Diego Sánchez, recuerda otros casos de concusiones en este deporte: “En la final del mundial del 2014, el alemán Christoph Kramer, perdió la consciencia en el campo de juego tras un fuerte golpe con Sergio Romero, arquero de la selección argentina. El jugador estuvo aún más tiempo en el campo, pero fue reemplazado al verse la seriedad de su caso”.

Tras este hecho, la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) incluyó un protocolo de concusiones a finales de ese mismo año, debido a las críticas por la ineficiencia para enfrentar este y otros casos durante el mismo evento deportivo. 

Hasta el día de hoy, Kramer no recuerda haber jugado la final del mundial.

Factores:

Pese a que la investigación realizada por el equipo de Russell no logra establecer una relación entre el uso de la cabeza en el fútbol con el desarrollo de la patología, la doctora resalta que “la exposición cerebral traumática es uno de los factores que podrían generar un rol en el desarrollo de estas enfermedades”. 

La fisioterapeuta Kerry Peek, miembro del equipo técnico de concusiones de la Federación Australiana de Fútbol resalta que este es el único deporte que anima a los jugadores a usar su cabeza para golpear el balón. Los efectos que esta jugada puede causar en los que practican este deporte ha generado interés científico para conocer qué ocurre.

Esto fue puesto en evidencia por del ex capitán de la selección inglesa, Alan Shearer, quien en 2017 protagonizó un documental para generar conciencia sobre la exposición de los jugadores frente al uso de la cabeza en el fútbol. 

Junto a la BBC, Shearer, conocido por sus cabeceos de cara al gol, descubrió que era propenso a desarrollar demencia en el futuro debido a esta acción realizada durante su carrera futbolística.

https://www.panenka.org/wp-content/uploads/2017/12/shearer-759x500.jpg
Alan Shearer (izq.) anotando un gol de cabeza frente a la selección alemana durante la Eurocopa del 2000. Años después se enteraría que esta práctica a lo largo de su carrera acarraría consecuencias. (Foto: UEFA)

El documental también analiza los casos de otras exestrellas inglesas como Jeff Astle y Nobby Stiles, jugadores que, tras el retiro, desarrollaron demencia. Ambos jugadores también eran conocidos por esta característica. Uno de los casos más conocidos es el de Astle, quien falleció en 2002, sin poder recordar varios pasajes de su vida.

“Cuando Astle falleció, no tenía ningún recuerdo de haber jugado fútbol. Me reconocía, pero tenía dificultad de recordar el nombre de nuestras hijas. Vivía en su propio mundo y no recordaba su pasado”, manifestó Laraine Astle al Birmingham Live años atrás.

Su hija, Dawn, abrió una fundación al año siguiente del artículo en cuestión, buscando concientizar sobre las lesiones neurodegenerativas en el fútbol.

Además, los componentes del balón a lo largo de la historia pueden ser considerados como otro factor: en el pasado, los balones eran confeccionados a base de cuero, haciéndolos mucho más pesados. Sin embargo, en los últimos años, los balones son realizados a base de cuero sintético y por ende, menos pesados.  

“Es difícil decir cuál es el riesgo (de desarrollar una enfermedad neurodegerativa) para los jugadores actuales. Sin embargo pienso que debemos asumir que el riesgo sigue presente en los jugadores activos. Debemos actuar ahora para que el fútbol sea más seguro para los jugadores actuales y los del futuro”, aseveró Russell.

Cambios inmediatos

Tras la publicación de la investigación del equipo de Russell, la Federación Inglesa de fútbol (FA) anunció que respaldaría nuevas investigaciones sobre este tema. Al poco tiempo tomó decisiones: los jugadores en formación hasta los doce años quedaron prohibidos de realizar cabeceos en entrenamientos y partidos oficiales, aunque edades superiores a las mencionadas siguen autorizadas de realizar entrenamientos de cinco cabeceos al mes por cada jugador.

Esta medida ha sido tomada también en los demás países del Reino Unido: Escocia, Gales e Irlanda, además de Australia, Estados Unidos y Japón.

Por otro lado, el protocolo realizado por la FIFA aún sigue siendo insuficiente comparado a otros deportes: por ejemplo, en el fútbol americano el jugador con un golpe en la cabeza es retirado inmediatamente del encuentro y es impedido de practicar hasta que sea dado de alta por un médico en el plazo de una semana.

Frente a esta ineficiencia, la Premier League (la liga profesional inglesa) habilitó una nueva normativa desde el mes de febrero: los cambios por concusión. En ella, el jugador que recibe un golpe en la cabeza en el partido, es retirado momentáneamente hasta que el médico pueda supervisarlo con mayor tranquilidad. Si considera que no existe una concusión o un comportamiento anormal en el jugador, puede volver al campo sin que su equipo pierda un jugador durante este periodo.

Sin embargo, aún existen críticas frente a este nuevo sistema por parte de exjugadores. Alan Shearer, quien actualmente es analista deportivo, expresó su malestar ante el protocolo de concusiones: “Los médicos no deben apresurarse a tomar una decisión rápidamente y tratar que el jugador vuelva al campo”.

Perú: un país “ajeno” al problema

En el Perú, a diferencia de otros países, aún no se ha establecido un protocolo médico frente a posibles concusiones. Así, la agremiación de futbolistas profesionales del país, conocida también como SAFAP, tampoco tiene un protocolo establecido para cómo proteger a sus agremiados en estos casos. 

Al comunicarnos con Renzo Sanguineti, jefe del servicio al agremiado, para consultarle sobre algunos protocolos tomados por la SAFAP sobre este tema, nos reemitió a artículo de la FIFPRO (la federación de fútbolistas profesionales) sobre algunas medidas.

Además, en el fútbol formativo peruano aún se practica el cabeceo en los entrenamientos. En conversación con Franchesco Vergara, jugador de las reservas del Binacional, comentó que en las prácticas con menores de dieciocho años se realizan sesiones de cabeceos de hasta seis balones consecutivos de cara al arco.

Sin embargo, Vergara no cree que tenga alguna relación entre el cabeceo y los problemas cerebrales: “Creo que los golpes a la cabeza cuando chocas con el jugador rival sería más peligroso que cabecear la pelota, porque esta no pesa mucho. Nunca me ha pasado y nunca he visto casos”, afirmó.

En el fútbol profesional local, ya se han presentado casos que podrían haber puesto el tema de las concusiones y la atención médica en estos casos sobre la mesa: durante la final del campeonato nacional del 2014, el portero de Sporting Cristal, Diego Penny sufrió una conmoción cerebral tras un choque con Oscar Noronha, delantero del equipo rival.

Pese a que Penny fuera atendido por varios minutos en el campo de juego, le resultó imposible continuar en el partido y fue reemplazado. En la banca de suplentes, el portero comentó que no sabía lo que estaba pasando e inclusive celebró vagamente el título nacional de su equipo. 

Diego Penny es atendido luego de sufrir una concusión durante la final de la liga peruana del 2014 (Foto: Perú 21)

Al día siguiente en sus redes sociales, Penny mencionó que “comenzó a recordar casi todo” lo ocurrido en aquel partido.

Frente a estos casos, el tiempo de recuperación y de estudios médicos sobre posibles consecuencias tras estos incidentes son un tema que pasa mayormente desapercibido. Marcos Delgado comentó que luego de lo ocurrido ante Atlético Grau tuvo un mayor descanso médico antes de volver a los entrenamientos: ”Mi familia y mi esposa estaban preocupados. Me dijeron que descanse lo que tenga que descansar y los médicos se tomaron más días. Descansé casi 3-4 días, perdí un partido y luego volví a los entrenamientos.”, confesó el jugador.

Intentamos contactarnos con la Federación Peruana de Fútbol; sin embargo, al cierre de este informe no obtuvimos respuesta alguna. 

¿Debe cambiarse las reglas en el fútbol?

El debate para cambiar las reglas del fútbol para evitar este problema en el retiro de los jugadores se encuentra en el debate desde la publicación del artículo realizado por el equipo de Emma Russell. 

Tras la investigación, la doctora manifiesta que las reglas del fútbol necesitan ser cambiadas con medidas que ya están siendo aplicadas en otras partes del mundo, como la reducción de cabeceos en los entrenamientos y la introducción de los cambios por concusiones. Estas medidas tienen como finalidad reducir esencialmente el riesgo en los jugadores de padecer estas enfermedades.

Por otro lado, algunas federaciones buscan nuevas alternativas que puedan desarrollarse desde el fútbol formativo. La doctora Kerry Peek considera que entrenamientos en los músculos del cuello y la reducción de la presión del balón por debajo al nivel oficial podrían reducir la magnitud del impacto en la cabeza hasta en un 50% en los jóvenes.

 “Las estrategias que estamos revisando en el fútbol juvenil buscan reducir la magnitud del impacto en la cabeza durante el cabeceo. Además, enseñar (a los jóvenes) cómo es una buena técnica, entrenamiento de los músculos del cuello y revisar las propiedades de la pelota. Un ejemplo de estas estrategias puede ser bajar la presión de la pelota a un nivel inferior al requerido oficialmente para reducir la  magnitud del impacto en la cabeza hasta en un 50% en los jóvenes”. 

Sin embargo, existen voces que creen que esto no cambiará en el corto plazo: “Pedir que las reglas cambien, sería desnaturalizar este deporte”, sentenció Sánchez.