Partido de futbol Clasico entre Universitario y Alianza Lima en el estadio nacional

Fuente: elbocon.pe

Es cierto que las administraciones temporales han ayudado a salir de la crisis a Alianza y Universitario; sin embargo, esto trajo consecuencias evidentes en cuanto a lo futbolístico e institucional. Estas consecuencias se hacen evidentes cuando revisamos las últimas dos temporadas de estos grandes de nuestro país. Al compararlas, encontraremos no solo diferencias en las contrataciones y el manejo administrativo, sino también en el estilo para jugar al fútbol y el compromiso departe de los jugadores. No es coincidencia que el año pasado la “U” haya campeonado mientras que Alianza bajó su rendimiento; y este año Alianza al parecer comenzó muy bien, pero ahora parece estar en una profunda crisis, mientras los merengues luchan los primero lugares. No, no es cuestión de suerte, más bien, es cuestión de la directiva de cada equipo.

Dejando atrás las tradiciones. “El espectáculo es ganar” fue el eslogan con el que los íntimos de La Victoria han denominado el aparente buen momento al ganar la Copa Inca. Cuando todo es emoción, es cierto, no importa cómo se juega, importa ganar. Pero al momento de mirarlo objetivamente, encontramos un estilo diferente en el juego de Alianza al comenzar y desarrollarse el Apertura. No es un estilo uruguayo, es más la búsqueda de un orden sin estrategia de juego y esperando el contragolpe. Es decir, en realidad, lo principal no es ganar, es no perder. Como consecuencia de esto, la característica principal del equipo, “el corazón”, ha sido dejado de lado por una “neo garra charrúa”. Llamémosle, “garra charrúa peruanizada”. Y no es para menos, el técnico es uruguayo y hay por lo menos tres jugadores que también lo son. Volantes y un back central que justamente son los que mueven el equipo. Alianza ha dejado de ser el equipo que toma la iniciativa en los partidos y ha pasado a ser el que espera sin reaccionar.

Las contrataciones son sin duda una fuerte razón, hay un delantero pero no hay quien arme el juego. Cedrón no ha podido encontrarse en Alianza, al igual que Costa. Kahn ha sido retirado del club y recordemos que jugó la peor final de su vida contra San Martín. Hay excepciones, sin duda alguna. Landauri se ha acoplado muy bien al equipo. El empuje de Koichi e Ibañez son importantes. No obstante el esfuerzo, no es suficiente para levantar el equipo completo. Es decir, en temas de contratación (tanto de jugadores como de entrenador) no se acertó puntería alguna. Ahora, no solo esto. Lo peor a mi criterio ha sido la falta de reacción no solo por parte del comando técnico sino también de la dirigencia, y no solo de ellos, pero aun, del equipo. Otra de las características clásicas, “la sangre”, se ha dejado de lado. La administración y el equipo no tiene capacidad ni rango de pre acción, pues no han sabido manejar el mal momento y por lo tanto no saben cómo mejorar el nivel del equipo. No tienen, al parecer, un plan de contingencia; caso contrario sucede le sucede a los cremas.

La “U” ha logrado consolidarse el año pasado, y después del mal comienzo ahora tiene un equipo peruano y joven en su mayoría. Ha sido interesante su desarrollo. Recordemos la campaña del 2013: 21 triunfos, 13 empates y 10 derrotas. Con una buena combinación de experiencia y juventud, los merengues lograron consolidar un equipo. Sin embargo, para el primer Torneo Inca, con las nuevas contrataciones, que dicho sea de paso ya salieron del club, el nivel crema bajo considerablemente. La salida del técnico “por la puerta trasera” afectó mucho el estado anímico. Con la salida de Comizo, Universitario sufrió mucho, aparte de hacerse evidente de las contrataciones fueron de lo peor. Pero he aquí la diferencia: la capacidad de reacción.

Ido el técnico a México (que dicho sea paso, lo sacaron del equipo por malo resultados), la gerencia deportiva de esta administración temporal contrató a “Chemo” del Solar. Este es un técnico que sin duda a madurado bastante, esto se demuestra notoriamente al momento de declarar que no iba a usar a ningún refuerzo, pues ninguno estaba a la altura. A partir de esto, un equipo nuevo surgió. Los resultados esperados a corto plazo se dieron juntamente en el largo plazo. El equipo es joven, compacto, pero con una estrategia clara de juego. Tiene verticalidad, velocidad. Sobre todo, tiene mucha garra y amor propio para salir adelante. Falta sin duda mucha experiencia, pero el orden que se ha dado no solo dentro del equipo sino también dentro de la institución ha sido impresionante. Esto sin duda es obra de la mano de una administración eficiente y que propone objetivos tanto de solución económica como se solución futbolística. Y son objetivos junto con un plan de contingencia. En Alianza se han preocupado principalmente por lo económico, pero lo futbolístico ha sido dejado de lado.

Uno ve más allá, el otro trata.  Recuerdo muy bien cuando, después de campeonar el título nacional del 2013, la administración temporal salió a anunciar que dentro de cuatro años saldrían campeones de la Copa Libertadores. A la verdad, me reí; no obstante, analizando la frase detenidamente, uno encuentra objetivos claros: hay planificación y  organización. Cualquier técnico puede salir a decir que el próximo año tratarán de campeonar. Otro puede apuntar el próximo año a llegar a una copa internacional. Esta administración salió a decir no que iban a tentar una Libertadores, no que iban por el bi-camponato. Salió a decir que dentro de un plazo determinado (cuatro años) iban a lograr un objetivo específico (campeonar la Libertadores). Y si hay un plazo determinado, evidentemente existe un plan dentro de esos cuatros años. Hay visión, misión y reacción en la dirigencia crema futbolísiticamente, entendiendo que de ahí fluirá todo lo demás, pues es un club de fútbol y no de otra cosa.

En Alianza, sin embargo, parecen no entender que están administrando un Club de fútbol profesional. Hay estrategias de marketing, hay soluciones al sonido del estadio. Pero no hay objetivos claro en cuando a lo que el equipo quiere llegar. No me malinterpreten, no digo que esto sea malo. Lo malo es dejar de lado el corazón del giro de negocio: el fútbol. Si la administración no se preocupa principalmente de que el equipo rinda lo mejor, lo demás será en vano. El principal problema en Alianza, a mi parecer, comienza al no entender que el equipo debe levantar y como consecuencia levantará la institución. Pues si el equipo sigue sumido en la mala racha, bajarán la asistencia al estadio, muchos socios dejarán de aportar, pocos comprarán los objetos aliancistas y todo lo hecho se malogrará. Si al revés, si los objetivos, la planificación y la organización se basan en el giro de negocio y se busca mejorar el producto (el equipo), lo demás fluirá, porque todo depende de la sostenibilidad del equipo. Ahí está el problema de la administración aliancista.

El hincha. Ay, el hincha. Él sin duda juega un rol muy importante en el desarrollo y estado anímico del equipo. Demos un vistazo al último partido de copa sudamericana jugado en el Villanueva: acabó con el estadio suspendido. Cuando el equipo no reacciona, sin duda el hincha reacciona. Y es por esto un vez más que recalco que el problema de la administración aliancista está en no entender cuál es el giro de negocio: el fútbol. Todo gira en torno al equipo. Si el equipo no gana, todo lo demás decaerá, pues todo depende de los resultados del equipo. Eso es básicamente lo que reclama el hincha grone: “Hagan algo en el equipo por favor. Saquen al técnico, contraten, hagan lo que sea, pero vamos Alianza que tenemos que ganar”. Todo depende de ganar. Es cierto, hay apoyo incondicional de la barra, pero las cosas como son, si no se gana, la barra reaccionará y todo se pondrá tenso, como ya sucedió. El paralelo está en el hincha crema. Es cierto que hubo una crisis a comienzo de año, pero al ver la reacción del equipo, vemos una una soltura y una mayor disposición a apoyar, con mejor ánimo a pagar su entrada. Ha sucedido lo mismo que en la barra aliancista, hubo reclamos y tensión, pero el apoyo igualmente fue incondicional (y no vengan a decir somos diferentes y bla bla bla: Las dos barras han alentado siempre y en todo momento; punto). La gran diferencia está en el estado de ánimo, el hincha crema ahora recuerda las palabras de su administradora: “Campeonaremos la Libertadores en cuatro años”, y espera esto con muchas ansias.

Para mí, este año la “U” se lleva el bicampeonato, pues la administración ha entendido qué está administrando y en torno a qué gira el negocio. Hay una planificación en base a esto y hay un plan de contingencia. La administración grone por su parte no encuentra la “brújula” para salir de este mal momento y no la encontrará hasta entender que todo gira entorno al equipo. Hemos hecho entonces una comparación entre estos dos grandes y hemos visto como las administraciones temporales influyen mucho en el manejo institucional. Por una parte han visto de qué se trata esto y han visto más allá que otros; por otra, siguen buscando soluciones sin conocer realmente el problema.