Muchxs estudiantes tenemos que trabajar para costearnos los estudios, los pasajes, fotocopias y comida. Tenemos que sacar buenas notas para mantener becas que financien nuestra educación. Estudiar en Perú es caro y complicado, más aún, cuando el  Estado ofrece un programa de becas limitado y no tan eficiente. Sin embargo, hacemos lo que podemos para salir adelante y ser – algún día – “profesionales de éxito”.

El año pasado, en la PUCP, fuimos testigxs de la aprobación de las Escalas Intermedias. El proyecto buscaba implementar nuevas escalas entre las escalas ya existentes con la finalidad, de brindar más opciones de pago y, evitar que la mayoría de personas se concentren en las antiguas escalas 3 y 4, redistribuyendo así el porcentaje de estudiantes por escala. Esta propuesta, impulsada por Coherencia Universitaria, fue usada como una excusa para hacer un cambio en los precios de las escalas que afectaría a lxs ingresantes a partir del 2017. Quién iba a pensar que a pocas semanas de empezar el ciclo, gran parte del alumnado iba a “reaccionar” y criticar esta medida que, como sabemos, fue claramente arbitraria de parte de las autoridades. En ese sentido, la FEPUC convocó a una asamblea el jueves pasado, la cual, tenía como finalidad esclarecer el tema y buscar soluciones.

Llegué algo tarde a la asamblea, pero justo a tiempo para tocar el punto de las escalas. El expresidente de la FEPUC expuso un recuento de lo sucedido. Aclaró que la propuesta realmente buscaba beneficiar a lxs estudiantes y que, a pesar de la imposición repentina de una nueva protesta y la mayoría – casi absoluta – de la asamblea que votó por ella, lograron hacer que el criterio de pago pase de ser “capacidad de endeudamiento” a “capacidad de pago”. Asimismo, se plantearon medidas que como estudiantes podríamos exigir, tales como quitar la excepcionalidad de las escalas 1, 2 y 3, así como investigar el caso y, de ser necesario, pedir que las oficinas responsables nos rindan cuentas acerca de cómo se está llevando a cabo la categorización. Esto último se debe a que muchxs ingresantes parecen estar teniendo problemas similares a los que se tenían en años anteriores: son asignadxs a escalas que no pueden pagar, no tienen muy buena atención, no encuentran claridad en los criterios, etc. En otras palabras, parece que la categorización continúa sin reflejar la situación socioeconómica del admitido. Por otro lado, un representante de lxs REA comentó que han pedido los informes de clasificación a lxs nuevxs ingresantes, los cuales, se entregarían una vez iniciado el ciclo.

Se pasó a una ronda de preguntas y otra de propuestas. Fueron muy pocas las personas que plantearon soluciones y más las que presentaron dudas y comentarios de todo tipo hacia la situación. Finalmente, la FEPUC planteó organizar dos comisiones, una técnica y otra política, que se encarguen de convocar a lxs alumnxs e investigar el caso. Varixs se opusieron a esta medida e insistieron en alargar el diálogo sobre lo que debíamos hacer o posponer la votación por la formación de comisiones hasta la siguiente asamblea. Lamentablemente, la asamblea concluyó sin una postura ni acción definida frente a este problema.

Recuerdo que el año pasado, más o menos por esta época, hubo una asamblea por la anulación del básico. Esa asamblea estuvo igual de llena que la del jueves pasado. No obstante, las acciones posteriores fueron perdiendo intensidad con el avance del ciclo. Incluso, fueron pocos los centros federados que apoyaron la iniciativa y muchos los que no brindaron espacios para conversar con lxs cachimbxs sobre el tema. Hago este paralelo porque me parece necesario hacer memoria de cómo, como estudiantes, fallamos en organizarnos y apoyarnos ante las injusticias que suceden. Recuerdo también que las personas asistentes fueron casi las mismas. La dinámica de la asamblea también fue similar y los comentarios aún más. No hubo autocrítica acerca de lo sucedido de parte de nadie.

Toda esta situación me genera diversas preguntas que claramente no tienen una sola respuesta. Me pregunto cuándo nos sentaremos a dialogar y cuestionar cuáles son los motivos por los que debemos rechazar estas nuevas escalas. Asimismo, ¿por qué debemos rechazar la propuesta de Coherencia? Con esto no digo que me parecen perfectas, pero sí pienso que debemos dejar de presuponer o adoptar posturas que no hemos debatido del todo. Durante la asamblea, alguien argumentó que al subir los precios, nuestra universidad ya no se vería “tan atractiva” para lxs postulantes, quienes irían a otras universidades de costo similar. Otrxs señalaron que no es justo que algunxs paguen más que otrxs. Este es otro punto preocupante, es decir, ¿a quiénes realmente afecta este sistema y a quiénes realmente queremos beneficiar? Es lamentable escuchar comentarios que señalan que las escalas mayores pagan a las menores y que eso está mal. Por un lado, la PUCP subvenciona las escalas más bajas. Por otro, si nos mostramos en contra de esta elitización, hagámoslo en todos los aspectos, ¿no?

Tampoco parecía que lxs asistentes estaban informados acerca de los nuevos grados de pensiones. El rango de ingresos económicos que corresponden a cada grado de pensión está en las páginas web y folletos PUCP, así como los documentos que necesarios para la evaluación. Entonces, ¿por qué las personas siguen aseverando que no existen criterios ni datos? ¿Somos conscientes de lo irresponsable que es no informarnos de cómo funcionan estos mecanismos? ¿A qué vamos a las asambleas si no es a debatir y hacer consensos? Por último, ¿qué estrategias tomaremos para convocar y actuar? La separación en las comisiones propuestas es, en mi opinión, bastante simplista. Este es un tema humano y para tratarlo es necesario conversar en conjunto acerca de cómo nos sentimos frente a él, experiencias, escuchar cómo ha afectado a lxs ingresantes, etc.

Si no trabajamos de manera articulada, es probable que no logremos generar un gran impacto y cambio en este sistema cada vez más cerrado y lucrativo. Las instituciones políticas PUCP no han dado el giro humanista que defendemos como uno de nuestros pilares. Si como estudiantes no hacemos ese giro también y seguimos atacándonos, pero sin hacer autocrítica u ocupando roles representativos sin informar y rendir cuentas a lxs estudiantes, la lucha por construir una PUCP de todxs será más extensa de lo que pensamos.