No es un secreto que la economía más poderosa del planeta es la de los Estados Unidos, a pesar de nuevas potencias, se prevé que  este país lo será por varios lustros más.  Sin embargo, pugnas políticas dentro del parlamento “gringo”, no han permitido llegar a un acuerdo a la hora de presentar la cantidad presupuestada para gastar.

Para entender un poco de este tema, explicaré rápidamente cómo funciona el sistema político estadounidense. El sistema político a lo largo de la historia del gobierno americano ha sido bipartidario: el partido demócrata y el partido republicano. Si bien la constitución política, única desde su creación por más remedos que tenga, no habla de que necesariamente tiene que haber dos agrupaciones, estos son los partidos con mayor influencia. Existen otros partidos políticos pequeños también. Si deseamos  ubicar dentro de un plano cartesiano político a ambos partidos, seria de la siguiente manera: Centro Derecha: Partido Republicano, Centro Izquierda: Partido Demócrata.

El actual presidente, Barack Obama Hussein, pertenece al partido Demócrata. Por ello, lógicamente posee una actual oposición en el parlamento. De tal manera que se dice que cuando un gobierno CIERRA, es cuando en una cámara de representantes (diputados o senadores) no han podido llegar a un acuerdo a la hora de elaborar el presupuesto estatal.

El tema principal subyace debido a un desacuerdo sobre la financiación de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible. No se llegó a aprobar la ley de presupuestos a tiempo.

Las consecuencias de este cierre de gobierno quieren decir que el gasto público se suspende para la mayoría de sectores salvo los “esenciales” (seguridad nacional). Si bien este no es un problema tan grave como la crisis  del 2008, pues es el sector publico quien está con fallas,  sí lo es en el sentido de que una parte importante de la economía estadounidense se puede ver afectada con la cantidad de desempleados a tiempo indefinido, pues se necesitan llegar a un consenso y a un presupuesto.