El periodismo es un arte muy noble, pero puede ser tan puro y esencial como vil y ponzoñoso. Depende mucho de la pluma del periodista, de sus intenciones y convicciones para que una noticia sea contada con veracidad.

El periodista debe ser el primero en llegar al lugar de los hechos, el primero en encontrar cada detalle, en unir sucesos y buscarles una explicación. Son los que sacarán la no siempre agradable realidad a la luz. Deben mirar lo inusual en lo usual, percibir cada movimiento y, sobre todo, no caer en el amarillismo.  Un periodista está en constante cambio, observando qué es lo que pasa a su alrededor, tomando notas, generando debate y siendo los llamados “líderes de opinión”.

Eso en la teoría. En la parte práctica guarda una gran distancia. Los periodistas buscan la mejor noticia, la que será más vendida y agradable para el público. Y al final cuando ven su nombre en el artículo de alguna revista, la sensación de satisfacción personal compensa todo el estrés originado durante la elaboración. Sin embargo, esta noticia muchas veces tiene tintes de amarillismo, agregados irreales, exagerados y hasta inventados para que una noticia aburrida o poco interesante se vuelva atrapante.

Los medios de comunicación son conocidos como “el cuarto poder”, de lo que entendemos que aparte de los tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial; encontramos otro que jamás se hubiera pensado, un poder que resulta mucho más manipulable y peligroso que los anteriores, uno que puede desprestigiar a alguien en cuestión de días y elogiar a otro hasta el punto de volverlo respetable y querido por todos. Sí, el cuarto poder controla en varios aspectos a la gran masa poblacional y con ella hasta el destino de un país.

El séptimo arte ha sabido darle su espacio al cuarto poder, y a través del primero podemos aproximarnos mucho más a la realidad del segundo. Numerosas han sido las películas que han retratado esto por lo que se ha vuelto un tema recurrente en el cine, aunque a veces pasado por alto por el gran público. Y es que estas cintas no solo son para estudiantes de comunicación o política, sino para todos los amantes del buen cine.

Llevaba años queriendo ver esta película y digo años para exagerar porque en realidad solo ha sido un par de meses. Difícil ha sido la búsqueda y espera pero, como dice el viejo dicho, “lo bueno se hace esperar”. Sin embargo, no puedo evitar quejarme de que esta película no sea tan comercializada en nuestro país. Pero no debemos esperar más del cine independiente, a menudo dejado de lado por los multicines y por nosotros mismos.

“Shattered Glass” o “El precio de la verdad” es una película dramática del año 2003. Cuenta con la actuación protagonista de un joven Hayden Christensen y Peter Sarsgaard. Además está basada en un hecho real acontecido en  1998 sobre un periodista llamado Stephen Glass que logró engañar al público y a sus mismos compañeros de The New Republic con historias ficticias que hacía pasar como reales durante un buen tiempo. El hecho escandalizó a todos e hizo que muchos se sentaran a reflexionar sobre el gran poder del periodismo y la presión bajo la que se someten los comunicadores por alcanzar el reconocimiento.

Su adaptación es muy buena, la narración es lineal, sencilla y entendible, sin grandes efectos de cámara ni artilugios. El director Billy Ray sabe muy bien por donde se mueve y no necesita de ellos para demostrarlo. El guion es sólido y bien armado, no hay espacios en blanco que no entendemos, sino todo se va comprendiendo solo a medida que la cinta transcurre. No hay palabras de más y Ray ha sabido contar una historia real que había sucedido hace unos cuantos años, sin herir susceptibilidades por ser un tema reciente y procurando siempre ser lo más claro posible.

“Shattered Glass” es un espejo del mundo del periodismo, encontramos a Michael Kelly, interpretado por un maduro y correcto Hank Azaria (Godzilla), el jefe de edición que no duda en renunciar si sus escritores son explotados y que termina siendo despedido por el dueño de la revista debido a sus tendencias demócratas.

También encontramos a Chuck Lane encarnado por Peter Sarsgaard, el nuevo editor que es elegido para el puesto antes de que Kelly sea despedido. Él debe ganarse el respeto y consideración de los redactores que le eran fieles a Kelly y además lidiar con el hecho de sacar a la luz las mentiras de Glass. Sarsgaard se luce en todo momento, siendo el mejor del reparto; su actuación es excelente y por ese papel fue nominado a los Globos de Oro.

Y por supuesto, hallamos al protagonista Stephen Glass, interpretado por Hayden Christensen. Christensen había sido criticado por su papel en “Star Wars: The attack of the clones”, y quizás esto sea algo injusto. En primer lugar porque llevar el peso de una película a una edad tan corta y con poquísima experiencia es duro para cualquiera, y, además, porque el guión de George Lucas no fue de los mejores en esta ocasión. Hasta Natalie Portman, que ya tiene una carrera consolidada como actriz fue criticada por su actuación en las precuelas de Star Wars y ningún director quería trabajar con ella. Lo mismo con Ewan McGregor, por lo que no se le puede achacar toda la responsabilidad a las actuaciones. En “Shattered Glass”,  Christensen hace el salto a las películas dramáticas y nos demuestra que no es, en absoluto, un mal actor. Expresivo cuando debe y cínico en la más de la las ocasiones, Hayden logra una magistral interpretación del periodista manipulador. Su actuación es intensa, fluida y fresca. Logra convencernos hasta el final y en ningún momento hace que perdamos el ritmo y por tanto, el hilo de quién es él. En las escenas finales, hace un magnífico complemento con Sarsgaard. Sus personalidades contrastan, resaltan, se diferencian y, como no, se lucen. Las miradas de Sarsgaard y el llanto de Christensen terminan por conseguir el pico más alto de la historia. Ambos están más que excelentes. La banda sonora además es muy buena. El resto de reparto está bien, no desentonan y acompañan en todo momento.

En resumen, “Shattered Glass” es, a mi juicio personal, una buena película que debe ser vista por todo aspirante a comunicador o periodista, tanto por su calidad como por el mensaje. Y no me queda más que decir solo que se ha convertido en una de mis películas favoritas porque nos muestra muy bien lo que el periodismo es: “El periodismo es el arte de capturar el comportamiento”.

Aquí va el link de la página en la cual pueden ver la película

http://www.locopelis.com/pelicula/5275/el-precio-de-la-verdad.html

  • leobardo

    Muy buena película!