En los últimos años, la salud mental ha tomado un papel muy importante y, a la vez, alarmante, ya que, por un lado, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura, es notable que hoy en día existe un mayor conocimiento sobre los distintos tipos de trastornos y enfermedades mentales, a diferencia del que existía hace algunos años. Esto se debe a la toma de conciencia que se está teniendo sobre el tema en la actualidad y gracias al apoyo de nuevos descubrimientos científicos. Sin embargo, otros creen que existe un nexo causal entre los avances tecnológicos y el aumento de gente con problemas de salud mental. Asimismo, existen otras teorías en las que se relaciona la salud mental con los distintos alimentos procesados que las personas últimamente están consumiendo en grandes cantidades.

Por otra parte, las razones dadas anteriormente son, en principio, más comunes en las personas de la ciudad, ya sea en estudiantes,  trabajadores,  amas de casa, niños (desde recién nacidos hasta púberes), etc. Pero, ¿qué pasa con los gobernantes y presidentes(as) de todo el mundo que más bien son los que deben velar por el bienestar de todos estos ciudadanos? Y más aún ¿Qué pasa con los gobernantes de una de las mayores potencias del mundo como lo es Estados Unidos?

Muchos investigadores, científicos, psiquiatras y psicólogos se han dedicado a estudiar este tema a fondo. Uno de los descubrimientos más importantes fue el del psiquiatra Jonathan Davidson y su equipo en Duke University Medical Center (Carolina del Norte). En esta investigación se analizó la biografía de los distintos mandatarios y se llegó a la conclusión de que aproximadamente la mitad de los primeros 37 presidentes (1776-1974) de los Estados Unidos padecía alguna anomalía mental. Entre las más comunes se hallaban trastornos del sueño, ansiedad y depresión. No obstante, la gran incógnita está por averiguar ¿Qué causa este gran impacto en los y las gobernantes?

Para algunas personas, esto se debe a la gran presión que recae sobre ellos, ya que dirigir y equilibrar un país no es trabajo fácil y más aún si es un país que, en la mayoría de situaciones, se encuentra envuelto en distintos conflictos. A su vez, el tratar de llegar a acuerdos con distintas personas (partes de la estructura gubernamental) genera cierto grado de tensión y crisis así como cuidar su imagen, lidiar con la prensa y los distintos comentarios deben ser sumamente abrumadores. Además, cabe destacar que muchos gobernantes tienen familias que tampoco pueden descuidar, por lo que a grandes rasgos, ser presidente trae consigo una gran carga y responsabilidad que puede llegar al punto de hacer colapsar al cerebro, al sistema nervioso e incluso debilitar el sistema inmunológico.

Por otro lado, uno de los casos que más comentarios generó hace un tiempo fue una foto del actual presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en la cual se puede apreciar su deterioro físico durante sus años de mandato. Este hecho que ha impactado y que trae consigo la incógnita de que, si es que la salud física del mandatario se ha deteriorado, lo que podría asegurar que, en paralelo, su salud mental se haya deteriorado (por el momento no se tiene conocimiento de investigaciones sobre este tema).

Actualmente, se está debatiendo mucho sobre los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, y en estas discusiones no faltan mencionar comentarios sobre la salud mental de estos. Para muchas personas el candidato Donald Trump tiene ciertas anomalías mentales basadas en su comportamiento (en las redes sociales, presentaciones y entrevistas). Asimismo, se han publicado distintos artículos sobre este tema. Uno de los más conocidos fue “The Mind of Donald Trump” (la mente de Donald Trump) del psicólogo Dan P. McAdams, quien complementa su investigación con “Los cinco grandes” O “The Big Fives” (dimensiones para diferenciar a las personas respecto a su personalidad).

En esta investigación, McAdams opina que el perfil de Trump no es el más adecuado para ser presidente por tener un alto grado de neuroticismo. Del otro lado, otros psicólogos modernos aseguran que la candadita Hillary Clinton también tiene ciertos problemas relacionados a su salud mental como, por ejemplo, el desorden de la personalidad antisocial y Parkinson (ya diagnosticado). Sin embargo, si estos diagnósticos fueran ciertos, ¿qué tan desventajoso seria que un candidato electo con problemas de salud mental se vuelva una de las personas con más poder en el mundo? ¿Qué consecuencias tendría que el mismo presidente o presidenta de los Estados Unidos, que dirige a 318 millones de personas y a una de las potencias del mundo, llegue a tener alguna anomalía mental? En este escenario no solo hablamos de lo que le puede afectar a una persona, sino de lo que esta persona podría hacerle a millones de personas en el mundo.


Bibliografía:

CLARÍN

La salud mental de los presidentes y un dato llamativo. Consulta: 21 de setiembre de 2016

http://www.clarin.com/buena-vida/ser-zen/salud-mental-presidentes-dato-llamativo_0_1570642957.html

HODGES, Dave

2016   “The Mental Health Diagnosis of Hillary Clinton”. The common sense show. Consulta: 22 de setiembre de 2016.

http://www.thecommonsenseshow.com/2016/09/14/the-mental-health-

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INFORPANORÁMICA

Estudio psicológico analiza perfil de expresidentes y candidatos de EE.UU. Consulta: 21 de setiembre de 2016

http://infopanoramica.com/estudio-psicologico-analiza-perfil-expresidentes-candidatos-ee-uu/

MCADAMS, Dam

2016   “The mind of Donald Trump”. The Atlantic. Boston. Consulta: 22 de setiembre de 2016

http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2016/06/the-mind-of-donald-trump/480771/

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS)

Salud mental. Consulta: 21 de setiembre de 2016

http://www.who.int/topics/mental_health/es/