Hace un par de semanas, me había subido a un micro para ir a Jesús María desde Chorrillos y, como siempre cuando el espacio está bastante libre (no hay mucha gente parada -y, paradójicamente, yo sí estaba parado-), se subió alguien para decir algo: el comienzo de lo que dijo no lo oí, pues ignoraba y estaba con audífonos . Sin embargo, la persona que entró hablaba tan alto que comencé a oír, aunque no quisiera, lo que decía: había empezado a contar historias sobre Chorrillos (la avenida Huaylas, el Morro Solar, etc.), el distrito del que yo vengo y, mientras cruzábamos algunas calles y avenidas de Barranco -a paso de tortuga, pues había una reparación de tuberías en la vía 28 de Julio de Barranco-. Lo que decía este hombre era atractivo e impresionante: atractivo pues me hacía recordar que la identidad del distrito de donde vengo es todavía interesante para alguien e impresionante porque su memoria era de admirar. Al terminar ese “contar” (en vez de ese “cantar”, como él mismo nos había comentado), reiteró que venía de un colectivo relacionado a la historia de Lima llamado: “Colectivo Javier Prado”; al final, para la causa que él nos pedía y por lo satisfecho que quedé, le di todo lo que tenía para dar: 1 sol.

Un par de días después, una amiga de Facebook mía, compartió una experiencia de un chico que había escuchado -y, al igual que yo, admirado- a este hombre hablar de algunos otros distritos; desde ahí, le di like a su página de Facebook. Esos días comenzaron a ser muy importantes para el desarrollo de la página, pues su trabajo se ha «viralizado» positivamente: de pronto, inició una constante reproducción de publicaciones en referencia a este hombre y a este colectivo.

Lo único a decir, para mí, son dos cosas: primero puedo decir que me alegra que alguien se preocupe por restablecer la historia limeña en el imaginario limeño propio (la identidad vuelve a nuestras manos) y, en segundo lugar puedo decir que estoy extremadamente feliz de que las personas reconozcan la magia histórica que este hombre produce y sean conscientes de que compartir la cultura es afianzar la cultura y convertirse uno mismo en propia cultura.