“¡Hoy es un día histórico!”, fue el grito de las autoridades y artistas que apoyaron la Marcha por la Igualdad realizada el sábado 13 de abril. Gran cantidad de personas, entre heteros, gays, bis, trans y lesbis, colmaron la plaza Washington —lugar de concentración— previo al recorrido hacia la plaza San Martín. La gran presencia de jóvenes y estudiantes formaban un panorama alentador, porque en conjunto exigían los derechos de más de tres millones de peruanos que siguen siendo maltratados e ignorados por las leyes, las autoridades y, muchas veces, excluidos por la homofobia salvaje. En esa línea, nuestros medios de comunicación que, al poner el tema en debate, se parcializan optando por darle espacio al termocéfalo de Butters para dar cátedra de moralidad. No es un error, entonces, darle valor a este día en el cual miles de personas salieron a marchar para dar un paso importante en el reconocimiento y al desarrollo de la tolerancia de los peruanos, y eliminar de nuestro vocabulario esa cacofonía llamada “homofobia”.

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Por su parte, Carlos Bruce, el congresista que promueve la Ley de la Unión Civil no Matrimonial, encabezó la marcha y el evento de celebración por la igualdad. Ya en el mitin, dirigió unas palabras a todos los colectivos y organizaciones que acudieron a la convocatoria: “Hemos venido esta tarde a pedirles a todos y cada uno de ustedes perdón porque soy un congresista, representante del estado peruano… y ese Estado no ha dado una sola ley para proteger a esta minoría que es humillada, a la que se le retira su dignidad y sus derechos. Que es golpeada sin que nadie del Estado haga nada. Les pido perdón; pero también les reafirmo mi compromiso para defender los derechos de los gays y lesbianas del Perú hasta las últimas consecuencias”.

De este modo, el Movimiento de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales (LGTB) dio muestras de agradecimiento por la adhesión a una causa justa que no viola los derechos de nadie, y que solo atañe a los que no pueden ser favorecidos. Ya lo demuestra el progreso cultural y de reconocimiento que ha habido en los países que han implementado esta ley en su legislación. El ejemplo está a la vista: Brasil, México, Uruguay y Argentina —que además implemento el matrimonio homosexual— nos demuestran este avance por la igualdad.

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Sin embargo, en el Perú seguimos sobreponiendo la moral cristiana o católica sobre los derechos de los ciudadanos. Llevar el debate de la Ley de la Unión Civil —que debe realizarse en el Congreso— a un referendo sería hacer una apología a la época de las cavernas, es decir pisotear los derechos de las minorías. Por eso, en esta sociedad donde se fomenta la homofobia, no suena extraño escuchar que Bruce denuncie amenazas contra su vida ni que se le pida que sea sincero con su condición sexual. Habría que aclararle a la congresista Martha Chávez que la sexualidad pertenece a la intimidad de las personas, y que obligar a hacerlo público es un acto totalmente despreciable.

Promulgar una ley como la que se exigió en las calles el sábado pasado siempre pareció muy lejana para el Perú. Sin embargo, los jóvenes han demostrado lo contrario: hay esperanza de progreso en un país que adolece de reconocimiento. Se ha dado un paso para ser un país más tolerante, donde los temas de igualdad de derechos escapen de si eres conservador, liberal, letrado o burgués. Por eso fue emotivo ver a tanta gente que ya le perdió el miedo a que lo tilden de “progre” o inmoral para unirse a un grupo que no pide ningún privilegio ni favor, solo sus derechos como ciudadanos de esta tierra.

Fotos de Andrea Bencich

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