Por primera vez San Lorenzo de Almagro se coronó campeón de la Copa Libertadores de América tras derrotar a Nacional de Paraguay por 1 a 0 en la segunda final jugada en Buenos Aires, Argentina.

Argentina es el país que tiene más campeones en la historia de la Copa Libertadores. Sin embargo, equipos históricos a nivel mundial como Racing Club, Velez Sarfield, River Plate o Independiente de Avellaneda perdieron terreno hace ya mucho tiempo. El último finalista argentino en una final de Libertadores fue Boca Juniors en 2012, final que perdió ante el Corinthians de Brasil. Queda lejano también el recuerdo de aquel Estudiantes de la Plata campeón en 2009 y que jugó en Matute un histórico partido ante Alianza Lima en 2010. En las últimas ediciones de esta competición los protagonistas fueron equipos brasileños; desde el Estudiantes de Sabella campeón en 2009, Internacional, Santos, Corinthians y Atlético Mineiro- con el regreso de Ronaldinho-, fueron consecutivamente los siguientes campeones en una clara hegemonía brasileña. Se podría hablar de una crisis en el fútbol argentino, pues hace mucho que no muestra las figuras que estremecían las tribunas en históricos momentos de su fútbol. Así también, el descenso de River Plate fue la gota que removió los cimientos de la AFA, entonces dirigida por el fallecido Julio Grondona. San Lorenzo tampoco queda fuera de esta oscura cadena negativa, pues en 2012 fue salvado del  descenso por el “milagroso” Caruso Lombardi en la promoción -partidos de ida y vuelta que se jugaban entre el 17 y 18 avo equipos de primera división con el cuarto y tercero de segunda división respectivamente- ante Banfield. Rápidamente, a las siguientes dos temporadas, se coronó  campeón con Juan Antonio Pizzi -hoy DT de Valencia de España- a la cabeza. En ese momento -como Wilde en sus obras- El Cuervo visitó el infierno para trasladarse al cielo.

La competición por clubes más importante en Sudamérica llegó a su fin el día de ayer. Tras haberse suspendido en semifinales por el Mundial, San Lorenzo y Nacional de Paraguay llegaban a las instancias decisivas de esta competición. Tras empatar 1 a 1 en el Defensores del Chaco en Paraguay, la segunda final se jugaba en Almagro. San Lorenzo, que nunca había llegado a una final de libertadores, y Nacional, que nunca había superado si quiera la fase de grupos,  disputaban el título de campeón ante un espectacular marco de público que abarrotó el Nuevo gasómetro. Así, con un irrepetible recibimiento, San Lorenzo buscaba su primera Libertadores luego de 54 años de creación. Así lo consiguió. En un partido trabado, con el cuervo impreciso y dubitativo -no contaba con Piatti para este encuentro por su pase  la MLS-  y que tenía en Buffarini -clave en el título conseguido por Pizzi hace dos temporadas- y Villalba a sus mejores rendimientos, este equipo no dominaba a un Nacional que mostraba un juego interesante, ocupaba espacios en la mitad del campo y se asomaba al arco de un sólido  Torrico. El juego se perfilaba para que los dirigidos por Morínigo abran el marcador. Sin embargo, a los 36 minutos, en una jugada aislada por el sector derecho de la defensa paraguaya, un centro sin riego conecta la mano de Coronel y el árbitro brasileño Sandro Ricci cobra penal para los de Boedo. El encargado de ejecutar tamaña falta fue el  mundialista con Paraguay en 2010, Néstor Ortigoza, quien convirtió de penal para que en la tribuna desde el hincha más antiguo hasta el que recién se está formando cese el silencio que perduró en las vitrinas de tan afamado club. Ricci pitó el fin del primer tiempo y San Lorenzo saboreaba un momento que podría llegar a la eternidad.

Para el segundo tiempo, Nacional salió a buscar el gol que le asegure el alargue. A pesar de la plausible recuperación del balón por parte de sus jugadores que rápidamente buscaban a Bareiro quien tuvo una clara, pero la mandó por encima del arco azulgrana, no podían alcanzar al rival. San Lorenzo, a pesar de no controlar el juego, no mostraba fisuras en defensa -como sucede en casi todos los equipos conservadores de Bauzza-  y encontraba refugio en escapadas de Villalba por derecha. Sin mayores sobresalto s salvo por una polémica jugada en la que Bareiro reclama penal- Ricci pitó el fin del encuentro y San Lorenzo de Almagro, el equipo de Marcelo Tinelli- vicepresidente del club- y el Papa Francisco ,luego de casi descender a la B nacional hace unas pocas temporadas, alzó por primera la Copa Libertadores de América. Este es el grande que faltaba en Argentina.