Existe actualmente un problema en relación a lo que se paga en las boletas de pensión. Cada año los precios de los créditos y de las boletas aumentan y hacen que el pagarlas resulte más complicado. Muchos acuden a la Oficina de Servicios Sociales con la esperanza de encontrar compresión y ayuda ante una situación económica difícil o algún problema que los afecte. Sin embargo, esto mayormente no resulta así. Los padres o alumnos que van a solicitar su reclasificación mediante la entrevista salen de ella desmoralizados y con la sensación de haber sido reprehendidos. Por ello, se expondrá el problema que significa el pasar por el sistema de reclasificación y los efectos que tienen sobre los que los asisten.

Hay que tener que cuenta que los padres van a las entrevistas con las Trabajadoras Sociales con expectativas altas. Ellas representan ese apoyo necesario para tener la posibilidad de estar en una escala menor. Por ello, muchas veces se les atribuye anticipadamente comprensibilidad, afabilidad y entrega. Sin embargo, esto se ve contradicho cuando los padres asisten a las entrevistas: se encuentran con personas carentes de empatía y que no logran ver más allá de las cifras que les ofrecen los documentos de sustentación. Además, si bien ellas no son las que deciden si la reclasificación procede o no, son muy importantes para que se lleve a cabo. Después de todo, ellas escogen los casos que presentar ante el Comité que decide si el alumno será reclasificado o se quedará en la escala en que se encuentra y descartan los casos que tienen menos posibilidades de conseguir la reducción de pago.

Uno de los problemas que hay es que los padres van mentalizados con la idea de decir cosas que podrían servir para convencer a la trabajadora social de apoyarlos, pero se ven bombardeados de preguntas que los desalientan y desestiman. No podrían salir de las entrevistas de otra manera que no sea cabizbajos si esperan comprensión de parte de ellas y reciben a cambio frases como “Veo que tiene un auto, ¿por qué no lo vende?”, “¿Por qué le paga la medicación a su padre? Recuerde que su familia es usted, su esposa y sus hijos”, “Si de verdad quiere estar en esta universidad, deberá hacer mucho sacrificios” y “Si esto es muy difícil para usted siempre existe la posibilidad de poner a sus hijos en otra universidad”. Y los padres se preguntan: “¿Qué tanto tengo que dar para que mi hijo o hija sea merecedor(a) de estar en esta universidad?”, “¿Es verdad que tengo que vender mi auto, mi casa y endeudarme para poder pagarla?”. Se llenan de mil preocupaciones y no consiguen la salida de sus problemas que en un principio creyeron que encontrarían en la Oficina de Servicios Sociales.

Por esta razón es que luego evitan pedir otra vez la entrevista, para evitar pasar por momentos incómodos. O, en todo caso, la segunda vez que van lo hacen con la idea de que deben verse lo más precarios posible, lo cual es una idea equivocada y es algo que no debería pasar.

Otro de los problemas que se puede presentar a los padres es el no tener forma de sustentar sus bajos ingresos económicos o no saber cómo hacerlo. Algunos padres tienen trabajos informales, por lo cual no cuentan con boletas o algún documento que sustente sus ingresos mensuales. Otros pueden verse abrumados (y sorprendidos) por la cantidad de preguntas que tienen que responder en la Declaración Jurada. Además, podrían colocar datos inexactos u omitir datos por temor a no ser reclasificados, lo cual puede perjudicarlos en vez de ayudarlos. Ellos son los que necesitarían apoyo por parte de las trabajadoras sociales para encontrar la mejor manera de presentar el caso ante el Comité de modo que sea convincente; es decir mostrando los datos correctos que sustenten las flaquezas de la situación económica familiar. Sin embargo, se limitan a trabajar con los papeles que ya tienen. De nuevo, la confianza que se deposita en ellas queda desquebrajada.

En síntesis, el sistema presente para llevar las reclasificaciones a cabo y el trato que la universidad promueve a través de las Trabajadoras Sociales para con los que asisten a las entrevistas de reclasificación, provoca que se desmoralicen los estudiantes y sus padres, que pierdan la esperanza en un cualquier tipo de ayuda o subvención por parte de la universidad, que no reciban orientación completa en función de buscar y obtener una mayor ayuda económica, y que formen la idea errónea que deben estar una situación de pobreza extrema para poder tener la oportunidad de pedir la reclasificación.