Nota: La organización y el autocontrol son un pilar para la tranquilidad 

Cuando estaba en el colegio, hubo una época en la que no solía ser organizada: no utilizaba mi agenda para los recordatorios de las actividades que tenía por hacer. Después de un tiempo, me di cuenta que el hecho de no organizarme me generaba mucha ansiedad, lo cual puede significar miedo, desesperación e incertidumbre, debido a que no cumplía con mis deberes como deseaba. Entonces, empecé a utilizar mi agenda y, con el tiempo, me di cuenta que realmente me funcionaba hacer una checklist.

¿Cuál es la relación aquí? Al organizarme, me sentía mejor. Ahora que me organizo de lunes a viernes, dependiendo de lo que debo hacer, me siento tranquila porque sé que si se me olvida algo, simplemente lo puedo ver y, cada vez que termino de hacerlo, lo tacho. Tachar o borrar algo de la famosa lista de cosas por hacer es una gran satisfacción para mi. Incluso, hay días en los que no me siento con ganas de hacer actividades, por lo que escribo “desayunar”, “almorzar”, “bañarme”…y, claro, creo que es totalmente válido que no siempre estemos con una sonrisa en el rostro y queramos hacer nuestras responsabilidades con una actitud deslumbrante. Si bien hay veces en las que no nos queda de otra que hacer lo que tenemos que hacer, hay días en los que podemos hacer excepciones y no, no deberíamos sentirnos mal por eso. 

Por otro lado, el autocontrol es, para mi, algo muy difícil  y que, con el tiempo, puedo decir que he logrado mejorar. Me considero una persona impulsiva y ansiosa. Por ejemplo, hay ocasiones en las que quiero comer un montón y no porque tenga hambre, sino por ansiedad. A veces estoy estudiando y sin darme cuenta me termino comiendo varias tazas de yogurt con granola o panes con mantequilla. Para empezar, es importante reconocer que he podido darme cuenta de haber hecho ese tipo de cosas por no poder controlar mis impulsos, o sea, es importante que yo misma sea consciente de que no lo hago por hambre. Sin embargo, no es suficiente, porque no es sano comer por ansiedad este tipo de alimentos que pueden contener mucha azúcar y grasas. Por ello, podemos comenzar cambiando las papitas fritas, por ejemplo, por almendras o algunos frutos secos. Claro, al comienzo no será para nada sencillo pero hay que recordar que todo depende de nosotros y que todo está en nuestra mente. 

Ahora, ¿qué tiene que ver lo mencionado con la vida sana? Pues, como lo he querido recalcar en todos mis artículos, si aprendemos a autocontrolarnos a nuestro ritmo, identificando nuestras debilidades, y nos empezamos a descubrir cuál es la mejor forma de organizarnos para hacer nuestros quehaceres, entonces nos sentiremos bien con lo que estamos haciendo, siempre y cuando sepas que estamos haciendo lo mejor para nuestras personas. Esto es, estamos haciendo lo mejor para encontrar nuestra tranquilidad, que es lo más importante.