No quiero hacerte feliz, o  al menos no siempre. Ese es el primer punto que quisiera dejar claro para empezar. Podría escribir cuentos, una novela en entregas, intentar  hacer poesía y fallar a la primera. Por alguna razón (influencias de series de TV y YouTubers), se me ocurrió reflexionar sobre mi vida sin algún tipo de iluminación, y si las hay, medio fútiles e inestables. En serio, puedo pasar de estar feliz a estar miserable en un mes, y he estado peor.

Jamás me gustó la autoayuda. Para empezar, si es un “ayúdate a ti mismo”, ¿por qué lo hace alguien más? Por otro lado, hay dos cosas que esos libritos conocen y obvian a la vez:

  • Sí hay verdades universales, al menos dentro del consenso de la normalidad y la estabilidad a la cual nuestra cultura ha llegado. Tienes un problema si no sientes vergüenza de haber abierto el baño público sin tocar y haberte ganado con el show de una persona desconocida haciendo sus necesidades. Tienes un problema si no te entristece la muerte de un ser querido. Tienes un problema si no puedes dejar de procrastinar. Tienes un problema si tus hijos son completamente extraños a ti más allá del vínculo genético.
  • Todos somos personas únicas y, por lo tanto, no sentimos igual. Nuestras razones varían para determinados estados. Joder, hasta el debate natural tanto de la filosofía como de la psicología (natura o nurtura) se basa en cosas que pueden variar para todos, incluso para los hermanos o los gemelos idénticos.

A lo que se termina llegando, considerando ambos puntos, es que los caminos para llegar al mismo punto varían de acuerdo al sujeto. Por eso, no todos pueden recibir la misma medicina, o la misma dosis. La mente humana es un espectro que aún no ha sido descifrado al 100%, y hasta entonces viviremos sin la fórmula mágica.

Claro que si los autores con complejo de Superman hicieran caso a eso, tendrían que buscar otro eje para sus textos. Un eje que no les dará el dinero que ofrecen tantas personas desesperadas por hallar una forma de salir de sus vacíos. Uno de esos libritos te dirá el objetivo, pero no el cómo hacerlo y creerán que con eso ya ayudaron. Sí, yo hice algo así en mi primera columna. ¿La diferencia? Yo no busco ayudar a la gente, porque sé que ni siquiera estoy lista del todo para solucionar mi vida.

Las reflexiones que hago puede que no sean mi vida exactamente, pero se basan en ella. Y en la vida, si lo vemos desde perspectivas individuales, tú eres el protagonista, pero no siempre el héroe. No siempre saldremos triunfantes, y por eso no siempre saldré ganando. Podrían encontrarse con una columna como la de la semana pasada, en la que me acerco al vacío y se sorprenderán de que no sea tan linda como la otra. La vida no es linda siempre, y cuanto más rápido lo aceptemos, mejor.

Ahora, si desean llegar a ese punto sin recaídas, pueden hablar con un psicólogo o alguien más enterado para que los guíe.

Si tienen razones legítimas para pensar que me equivoco, enhorabuena.

Es probable que lo esté.