Veo a dos bandos acorralados por ramas de espinas,

Obligados a compartir sangre de animal.

Rompieron las reglas,

Quieren su propia carne;

La empatía rasga la carne.

 

Años de guerra;

Furia y amor en un solo beso,

El nacimiento del hombre de dos cabezas:

 

Animal,

 

Racional.

 

Al final de la carretera se despedía el sol.

¡Qué bello era sentir el calor del viento!

Sofocante por momentos,

Seductor como el aliento.

 

Abrió sus alas;

Respiró la oscura selva de su cuerpo

Y con un solo toque afilado quebró sus palabras.

 

La lengua puntiaguda lamió la sangre,

Y cual serpiente despellejada

Se revolcó en la arena de fuego.

 

Extraña sensación,

Sed y repulsión;

Estragos en el cuerpo el verte desde dentro.

 

Tu mente me pertenece.

 

  • Perséfone

    Entre la fiebre y el dolor

    Se perdía en la metanoia del amor

    Un fulgor destellaba su vientre

    Agujeros necesarios para los fulminantes

    Magnates,

    levedad y oscilación

    entre la nota del color

    Negro y blanco son unísono a su llanto

    Detrás de las lágrimas

    el quebrante

    Detrás de su posesión

    el sabor

    Detrás de su poder la fragilidad.

    Porque de la antítesis nació su sed,

    se desea lo que se carece

    se carece de existencia en tanto no seas objeto del pensamiento de mi conciencia

    Se carece de ti, en tanto me poseas

    y mi intelecto sea vana conciencia

    entre la línea de la tragedia y el pesimismo de la lengua griega.

    Arxe

    Imaginar como tus extensores infinitos tratan de encausar la fragilidad de tu ser

    tus labios profesan posesión,

    cuando en la obsesión de la necesidad

    No son nada más que contingentes,en verdad.

    Paroxismo en el monte del limbo.

    quién eres tú Salomé, o quién quieres yacer en mi ser?