Hace unos cuantos años, caminando por las calles (lo cual nunca suelo hacer), pensaba en lo poco que le había expresado mis sentimientos a una persona la cual valoraba. Luego, esperando la combi que pasa por Tomás Valle en el paradero que se ubica por Metro, vi a una pareja de enamorados besándose, lo cual no tiene nada de extraordinario ya que estamos acostumbrados a ver dicho escenario.

Lo particular es que, prácticamente, el hombre se estaba comiendo a la mujer en carne viva, luego la mujer se comía al hombre y luego el hombre a ella, pero con la lengua y así sucesivamente hasta que por fin llegó mi transporte y dejé de ver tan asqueroso acto. Entonces, en la combi pensé: ¿Qué ha pasado en el mundo para manchar la definición tan bella y hermosa de lo que es un beso? Además, ¿es una nueva expresión del amor que ha desarrollado el humano?

En este texto, amigos lectores, no escribiré acerca del primer amor aprendido (el de nuestros padres), ni acerca del amor necesario (a uno mismo), explicaré acerca de cómo uno de los amores se va deteriorando día a día y que, sin duda alguna, nos diferencia: el amor de pareja.

Antiguamente, en la época medieval, los caballeros solían conquistar  a las damas mediante cantos y bailes (algo que ahora se le llama con el nombre de ‘’la manera más huevona de conquistar a la flaca’’). La mujer juzgaba la manera en la que el hombre danzaba y dependía de ella si aceptaba o no al hombre. El hombre no solo ganaba el afecto que tenía de la mujer, sino la gracia de haberlo hecho demostrando ser el mejor. Pero bueno, pasemos al siglo XX, un gran centenario que no solo enseñaba lo que nos depararía en los siguientes cien años, sino que fue un cambio radical del pensamiento humano: guerras mundiales, muertes, drogas, prostitución clandestina, conciertos, etc. El ser humano, por primera vez, sacaba el macho cabrío que llevaba dentro de su putrefacta alma. Claro que los casos mencionados no eran nuevos, ya que: guerras datan desde que comenzó la prehistoria, las drogas existían en diferentes culturas para diferentes actividades, la prostitución fue uno de los primeros trabajos realizados por la humanidad; pero la gran diferencia es que antes esto solo se sabía en un pueblo, o en una comunidad, y para que llegue a saberse en el otro extremo del mundo tardaban meses en saberse. Sin embargo, en el siglo XX podías ser filmado teniendo sexo mientras tomabas una botella de licor e inhalabas grandes ‘’líneas’’ de cocaína, mientras todos sonreían, hacían lo mismo y formaban parte de esta orgía (Woodstock, 1969).

Pero los tiempos cambiaron a partir del año 2000, y las expectativas de la humanidad de ‘’avanzar’’ llegaron a ser superadas, tanto fue así que se pudo saber la cura de distintas enfermedades, llegar a descubrir nuevos planetas y hacer nacer una nueva tecnología. Es verdad, la tecnología y las comunicaciones midificaron nuestras relaciones, pero, y dónde está el amor del que tanto habla este idiota, preguntarás. En este nuevo milenio, no solo sucedieron dichos acontecimientos, sino también que el ser humano puede ver todo lo que sucede desde la ciudad donde vive hasta la Conchinchina. Y como puede ver todo, elige ver lo que todo ser humano débil, el morbo. ¿Qué bonito es el morbo, no? Diría ejemplos, pero no quisiera arruinar mi primer artículo.

Al saber que, como es común hacer esto o decir aquello, el ser humano lo hace. Y no lo piensa dos veces, lo hace. Le importa un c*rajo lo que digan no los demás (porque si yo hiciera algo, tampoco me importaría), sino las personas más cercanas a ti, o sea, tus padres, tus mejores amigos, etc. He ahí donde este tipo de humano atenta con su primer regalo, dado al momento de nacer: su integridad personal. Y cuando lo pierde, he ahí donde cae, poco a poco, como una torre de naipes. Y una de las afectadas, lamentablemente es la pareja, de cualquier sexo.

Empecemos por el género, lamentablemente, más dañado: la mujer. Con esto, amigos que aún siguen leyendo y que piensan que mi escrito puede llegarles a transmitir mi mensaje, no quiero ponerme en plan machista o feminista, simplemente es el hecho como se ha visto, sin opiniones, ni exageraciones. Según una encuestadora, 6 de cada 10 mujeres en una relación han sufrido maltrato físico o psicológico por su pareja. Esto da a entender que el agresor nunca sintió afecto por la madre, ya que se ha demostrado, que más de la mitad de los hombres busca a una mujer igual que su progenitora, y que cuando la ve a su pareja, inconscientemente, la ve a ella. Pregunto: ¿Eso es amor?

Tal vez para ti sí, es más, tú, el que piensa que es amor, no quiero que pienses que estás mal en lo que opinas, es más, imploro que lo hagas con tu pareja, enséñanos tu manera de amar y compártela con los demás, mientras tu madre o tu padre o toda tu familia, incluso tus amigos, si algún día se llega a enterar, llora o lloren sin parar mirándote haciendo lo que crees que es correcto. Pero no te preocupes, que la cárcel es muy buena y los presos serán muy buenos también (parte graciosa del artículo, no todo es tan serio). Con respecto a lo verbal, creo que está de más decirlo, por respeto a las damas presentes.

Pero existen casos en el cual el perjudicado en los temas del  amor es el hombre; en la mayoría de los casos es psicológicamente ya que aún existe esa idea de que el hombre está hecho de piedra y que es inmune a cualquier cosa. Existen parejas en las que la mujer, a pesar de que el hombre le demuestra su afecto constantemente, simplemente ella no le toma importancia y le responde con un ‘’ah, ya’’. El hombre no solo tiene la hormona llamada ‘’testosterona’’, sino también ‘’estrógeno’’, solo que en una hay mayor porcentaje que en la otra. El estrógeno, junto a la oxitocina, hace que el hombre emita y reciba afecto amoroso, lo cual es completamente normal en un ser humano masculino. Esta puede ser una de las razones por la cual existen los divorcios, ya que, uno de los integrantes de la pareja, o inclusive los dos, ante la falta de amor expresado, tiende a buscar otra relación, y así sucesivamente hasta satisfacer sus necesidades. Además, como lo mencioné, existe también el maltrato físico, pero no ahondaremos en el tema, puesto que sería para otro tipo de texto.

A lo que quiero dar a entender es que el amor de hoy, comparado con el de siglos pasados, ha evolucionado de tal manera que pierde absolutamente su concepto; es más, ni siquiera debería llamárselo como tal y la abismal disimilitud que existe lo demuestra. Los tiempos han cambiado, eso todos los sabemos, pero hay definiciones establecidas desde el origen del hombre que nunca podrán cambiarse, y considero que una de ellas es el tema referido; sino también perderíamos el concepto de ser humano. Según Aristófanes, el amor es el sentimiento más grande que tiene el ser humano y que nada se puede comparar con el placer de sentirlo. Lo que, en estos días no hacemos, y lo estamos tergiversando o peor aún, despreciándolo. Si existe gente que mancha esta idea, quiero que, los que aún creen en ella, la defiendan a capa y espada, porque es lo que nos hace únicos, lo que nos hace llamar humanos.

Concluyendo este artículo le pregunto, lector: ¿De verdad cree que el amor ha perdido estética? Ante todo lo expuesto, se lo pregunto. ¿Cree que el amor ha perdido su toque? O que simplemente es una pequeña metamorfosis que sufrimos nosotros los humanos al paso de los siglos. Si usted cree que la nueva manera de amar que tenemos es mejor que las antiguas, considéreme el último romántico que haya visto y leído.