Hoy, 28 de junio, tal y como viene siendo desde 1970, se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBTI. Por ello, qué mejor fecha para recordar a quien, a consideración propia, fue uno de los mejores dramaturgos y poetas del siglo XX: Federico García Lorca. Cuanto podríamos decir de Federico, cuántas historias encierran el tan solo mencionar su nombre, cuántos recuerdos evocan el recordar su obra. Nacido en Granada en una familia acomodada y de afiliación política democrática, lo que posteriormente le traería problemas durante la Guerra Civil Española. Amigo del pintor Salvador Dalí y el cineasta Luis Buñuel, con quien posteriormente tendría una pelea debido a su orientación sexual, esta situación terminaría dando nombre a la película: “El perro andaluz”; como podemos ver, García Lorca siempre se vio rodeado de muchas figuras importantes del medio cultural español de los años 20 y 30.

Al haber nacido en el sur de España, tuvo una gran influencia gitana, quienes eran discriminados por la época; reflejado en su “Romancero Gitano”, poemas con rima asonante donde el tema central era la cultura gitana. Asimismo, otra de sus obras poéticas fue el “Poema del cantejondo”, donde su visión de la esencia andaluza es trágica “somos un pueblo triste, un pueblo estático” con temas como el Amor y la Muerte, el Dolor y la Pena.

Pero por lo que más conocemos a Federico es por su obra dramatúrgica. García Lorca escribió una trilogía constituida por “Bodas de Sangre”, “Yerma” y “La casa de Bernarda Alba”, donde lo que las unía era el tema principal: el amor frustrado. Ese amor que no puede llegar a ser, el amor que está destinado a fracasar, y cómo es de irónica la vida que le dio exactamente este desenlace a la vida de nuestro poeta. Muchos saben sobre su homosexualidad, pero pocos sobre la última relación de Federico con un joven de Albacete, Juan Ramírez de Lucas. Se conocieron en Madrid, cuando coincidieron en el ensayo de una obra donde congeniaron debido a sus intereses en los mismos temas culturales, y como se dice coloquialmente, el resto es historia.

“Yo fui el último amor de Lorca y, tal vez, la razón de su muerte”, son las palabras con las que inicia “Los Amores Oscuros”, un libro biográfico que habla sobre la relación. Ramírez de Lucas cree que la razón por la cual Federico no huyó de España tras el estallido de la Guerra Civil fue por él, dado que ambos planeaban huir a México, pero como este era aún menor de edad necesitaba el permiso de su padre, y es en este contexto cuando el dramaturgo es fusilado, dejando a quien tal vez fue su verdadero amor. “Tanto me quiere y le quiero que mis ojos se llevó”, son algunas de las palabras que le dedicó el escritor al rubio de Albacete, como le dice en sus escritos, en un poema que se mantuvo guardado por más de 70 años. Federico encontró en Juan una persona comprometida con él, correspondiendo en un amor firme, maduro y apasionado, en una época donde la homosexualidad era vista como un pecado y era condenada incluso por las leyes mismas.