La internet, creada con fines militares por los años 60’s,  se ha convertido actualmente en nuestra aliada facilitándonos el acceso a bases de datos para tener una buena bibliografía, descargar películas que nunca pasaran en nuestros cines, conversar con amigos o familiares, y sin pensarlo mucho conocer a algunas personas que provocarán muchas noches de desvelo frente a tu computadora o smartphone  y varios estados en Facebook (incluyendo indirectas).

Si comenzamos desde lo más básico en este tema, Facebook es un buen aliado para cuando conociste a aquel chico o chica que llamó tu atención en una fiesta y te quedaste con ganas de seguir hablando con él/ella. Solo recuerdas su nombre y ya está, esa será tu pieza clave para comenzar con la búsqueda. Amigos en común, etiquetas en fotos de la fiesta y ¡bingo! Verificas su foto de perfil, su estado civil, un par de fotos para descartar que este saliendo con alguien e, inmediatamente, envías una solicitud de amistad. Y es durante las primeras horas después de enviarle la solicitud donde podrás descubrir si ese alguien esta interesado en ti o si mejor debes seguir en Netflix.

¡Tu crush y tú ya son amigos! Envíale un mensaje.

Probablemente ponga de buen humor a ese cuerpo recién levantado y con un poco de resaca del día anterior, hasta que te dispones a escribir tu primer “Hola!”, mientras tratas de pensar en algún tema de conversación que pueda brindarte al menos una hora en Facebook chat y te ahogas en bocanadas de agua cual hipopótamo. Si ese alguien sigue ahí significa que también esta interesadx -no te aseguro que al día siguiente quiera ser tu pareja, pero para eso bien se puede comenzar con un amigo-.

Al igual que con Facebook, existen otros lugares donde el amor o algo nada parecido puede aparecer, lo que importa es saber lo que uno desea y espera obtener.

Muchos de los casos que he escuchado por conocidos inician en Tinder, una aplicación que desde su creación ha adquirido el papel de celestina entre jóvenes y maduros amantes en busca de alguien con quien conversar, intercambiar ideas o como muchos creen, solo buscar sexo casual. La dinámica es simple, eliges a que tipo de persona buscas y la aplicación te habilitará una gran selección de usuarios que pueden ser de tu agrado. Si después de seleccionar a algunos, ellos también están interesados, se produce un match. Lo cual desembocara el inicio de una conversación entre esa persona y tú. De esto definirá si solo quedan en la aplicación, si deciden intercambiar números, conocerse en persona o establecer alguna cercanía para satisfacer su pasión. Infinidad de personas al escuchar el nombre de esta aplicación, automáticamente la identifican como un medio para “conseguir sexo” pero, y aunque suene particular, muchos usuarios han encontrado el amor.  Breves conversaciones, gustos en común, salidas como amigos y terminan como enamorados, siguiendo las etapas de una relación como cualquiera. Lo cual nos muestra un panorama diferente de todo lo que se creía, el amor puede estar en cualquier parte hasta en Tinder. 

Recuerda, en la red puedes encontrar a todo tipo de persona, el panorama es amplio y tus posibilidades infinitamente mundiales, disfruta el proceso. Ese usuario que te mantendrá o mantendrás ocupado en Facebook, Tinder o Whatsapp puede brindarte tiempo de calidad, inténtalo.

Bonus Extra:

Y si te encuentras interesado de hacer un tanto o más atractivo tu perfil en redes sociales como en tu blog personal, Neil Patel en Los Números Nunca Mienten, Las Métricas Te Dirán Si Tu Blog Es Cautivador nos brinda algunos consejos para dar una buena impresión en internet.