Ojos que no ven, Facebook te lo cuenta dicen por ahí. Sea tu crush, tu pareja, tu algo especial es mandamiento primordial revisar cada día, todos los días su página de red social. Si postea con frecuencia, suerte tienes. Si sus amigxs postean cosas y lo etiquetan, más aún. Si no postea casi nada y tiene la mayor parte de cosas en privado, bueno, recuerda que también está whatsapp para ver hasta qué hora se quedó la noche anterior, instragam, twitter, etc. Y si sólo tiene una o dos redes sociales, estás perdidx. Sean hombres o mujeres, la creciente obsesión por estar al pendiente de los muros, tweets, posts, etc. de la persona “amada” está a la orden del día. ¿Por qué? ¿Está bien? ¿Es amor? ¿Son celos? ¿Logramos algo haciéndolo? Querido lector, no prometo que te guste el por qué ni tampoco que después de leer mi artículo dejes de hacerlo (Yo también me la paso stalkeando a las personas por todas las redes sociales, qué le podemos hacer) pero enfrenta la realidad conmigo y anota bien, puesto que estos comportamientos pueden dañarte a ti y los demás.

Así que, vamos a dejar de lado el tema de la Unión Civil (mis dos anteriores artículos fueron acerca de la comunidad LGTBIQ) y la precariedad de nuestro parlamento (el cual solo causa indignación) para hablar del amor en los tiempos de las redes sociales. No obstante, para poder exponer sobre algo, debemos saber lo que es, y en el caso del amor, este es un término cuyo significado tiene diferentes matices. Cada persona ve al amor desde su propia experiencia, es por ello que es difícil dar una definición exacta de él. Para algunos es bello, para otros trágico, es simple y otras veces complicado, no sabemos de dónde viene ni cómo aparece en nosotros, no es tangible, es algo que sientes, para algunos es corto, para otros dura una eternidad, es engañoso, dulce, loco, revolucionario, un sueño quizás, aquella fuerza que mueve al mundo, aquello por lo que haces el bien y haces el mal. Considero, por tanto, que es mejor que dejemos el término “amor” con la definición que cada uno tenga de él a partir de su vivencia y su contemplación. Sería arbitrario escribir una reseña de algo tan amplio que deja corta toda posible redacción.

Sin embargo, no quiero hablar del amor como verbo o adjetivo.

Es claro que el amor es un sentimiento aparentemente profundo e impactante en nuestra vida. Tanto, que podemos dedicar horas pensando en la persona amada (y stalkeandolx), añorando momentos junto a esa persona y contando los minutos para tenerla cerca. Nada podría ser mejor. Sin embargo, aparece cual bruja en un cuento de hadas, las redes sociales. Desde que tenemos acceso a internet la vida se nos ha simplificado. Podemos acceder a información con la cual no contamos, comprar online, ver series y películas y conocer personas de otros lugares, así como hablar con personas que se han ido temporalmente. El problema entre el amor, o más propiamente una relación y una red social es que causa inseguridades y problemas de comunicación. Por un lado, está tu versión de la historia y por el otro la versión de las redes sociales. Hay personas que se vuelven locas cuando ven que otras personas postean mucho en su muro, o le da “like” a fotos que no te gustaría que le dé. Puedes ver fotos que te darían ganas de que exista un botón de “kill” así como comentarios delatadores. Este tipo de actitudes, demuestran nuestros mayores miedos en una relación, como el hecho de perder a la persona querida y que esta persona no sea quien tú pensabas. Es por medio de estas redes sociales, por donde puedes asegurarte de que las cosas que te dice son verdaderas y al mismo tiempo estar pendiente de quienes podrían “quitártelo” o qué cosas anda haciendo y no te dice.

Todas estas interrogantes surgen debido a que tenemos la idea de que la persona con quien tenemos algo es de nuestra propiedad. Además, porque solemos vernos como un objeto mercantil. Esto quiere decir que puede venir otro objeto mejorado, menos complicado, con mayores atributos que puede arrebatarte al tuyo. Considero que esta forma de pensar, propia de un mundo donde la mayoría piensa que es dueño de todo y necesita demostrar cosas para ser alguien, así como ser de una determinada manera para ser “mejor” no nos deja ser libres ni felices.

Hay que aceptarnos y valorarnos, darnos cuenta que una red social no es más que un lugar donde las personas mostramos una parte de nuestro ser, que muchas veces es la que la sociedad nos disuade de mostrar o de volvernos. Si el amor es un sentimiento totalmente intangible, imposible de ver o tocar sino a partir de las acciones del otro o de ti mismo, cuya revelación está en nuestro sentir, ¿Cómo una página virtual puede desmoronar todo aquello que hemos construido?

Actualmente, la gente vive pegada al celular y esto nos impide vernos o conocernos en una faceta más humana. No creas todo lo que te dice Facebook u otra red social. No dejes que ese sentimiento tan humano se siga desvalorizando. Tampoco considero que se deben eliminar las redes sociales tal como lo dice el cardenal Juan Luis Cipriani. Es algo absurdo. Hay que buscar lo que nos haga felices y un poco más libres en este mundo que nos tiene amarrados a una serie de comportamientos y pensamientos que favorezcan su orden y desarrollo.

Esta es mi opinión acerca de por qué y cómo se llevan a cabo las relaciones en las redes sociales. Tal vez muy corto y no tan empírico, pero la vida es así. Recuerda que todo es relativo, incluso la verdad en las cosas que tu pareja te dice, pero Facebook también es relativo, no te dará una respuesta verdadera stalkeando muros ¿O tal vez si? Eso mis queridos lectores es al igual que el amor, algo que sólo ustedes pueden definir.