La independencia: palabra que escuchamos desde hace 197 años. ¿Qué es ser, verdaderamente, independiente? Lo primero que se nos viene a la cabeza es su antónimo, no depender de alguien o de algo, ser diferente, buscar un estilo propio que no esté influenciado por otras ideas, entre otros significados. Una palabra compleja que se presta para diversas situaciones. En lo que respecta al ámbito literario, una de las manifestaciones de la independencia, como algo libre, se encuentra en la rama editorial. Esta empresa (las editoriales), dedicada a editar las obras literarias, tiene su valor en la rigurosidad para efectuar su trabajo, los expertos que forman parte de ella, así como en las recomendaciones que reciben por parte de los representantes de la literatura. En la 23 Feria Internacional del Libro, el tema de las editoriales -y editores- ha estado presente en las charlas ofrecidas en el recinto. El principal conflicto, entre editoriales, que existe hoy en día es aquel que desafía a las editoriales comerciales, es decir, las editoriales independientes. ¿Qué es una editorial independiente y por qué aparece en el contexto peruano?

El pasado 24 de julio a las 7pm en el auditorio César Vallejo de la FIL se llevó a cabo una charla titulada “El editor independiente, ¿independiente de qué?” para discutir el rol que cumplen en la sociedad estas pequeñas empresas editoras. Entre los participantes de la ponencia se encontraron editores internacionales como el editor español Juan Casamayor (fundador de la editorial “Páginas de Espuma”) y el colombiano Santiago Tobón (fundador de la editorial Babilonia). Como representante nacional participó Gabriela Ibañez (directora de Polifonítida Editora). Esta última fue la moderadora en el diálogo entre los invitados del extranjero.

El punto en común al que los 3 representantes editoriales llegaron es acerca del nexo vinculante entre las editoriales y el lector, así como el carácter monetario que, obligatoriamente, se encuentra tanto en las editoriales comerciales como en las independientes.

Según el discurso del español Juan Casamayor, las editoriales literarias pequeñas o independientes responden, en su mayoría, a un gusto personal que lleve a una aventura rentable para poder vivir. Tras el Boom de la literatura latinoamericana, las grandes editoriales buscan promover aquellos trabajos que se asemejen a los grandes fenómenos que ocurrieron en la década del 60 y 70. En el Perú, por ejemplo, la literatura tiene una tendencia a recoger factores de violencia política, corrupción, machismo o idiosincrasia latinoamericana en general, razón por la cual temas que se alejan de ese ámbito no son respaldados por grandes empresas. Aquellos trabajos que sobran o no son considerados dentro de esa temática -y, evidentemente, que prometen un impacto notable en los lectores- son los que las editoriales independientes buscan rescatar y promocionar. Por otro lado, Casamayor indica un punto clave entre los medios de comunicación y la relevancia de las obras literarias. Según él, la aparición en los medios de un escritor no va a llevar necesariamente a un mismo reflejo (de fama) en sus libros. Esto quiere decir, que la fama de una persona ya no está conectada con el éxito de sus trabajos. Puede ser que un notable periodista tenga un excelente repertorio de investigación y análisis de temas de coyuntura, pero al escribir una obra literaria acerca del tema no consiga conectar a los lectores ni transmitir de manera creativa la información. Entramos en una era en donde se valora más -desde la perspectiva de las editoriales independientes- la creatividad y el estilo más que la repetición y el éxito momentáneo.

Gabriela Ibañez, por su parte, hace un contraste entre las llamadas editoriales comercial y las ya mencionadas editoriales independientes. Las primeras, según ella, se caracterizan por valorar una obra literaria a corto plazo. Esto quiere decir que si un libro no se agota en ventas durante un periodo de tiempo limitado, entonces lo sacan del catálogo. No se valora a la obra literaria como arte o como un difusor de conocimiento, sino exclusivamente como un bien comercial para ganar dinero. En contraposición, las editoriales independientes creen en la potencia del libro a futuro y no lo utilizan por un bien de marketing. Apuestan por la diversidad, por atraer a lectores y crear una cultura literaria en donde los lectores mismos decidan el estilo de los libros y no un evento ya pasado. En respaldo a este último punto, Santiago Tobón, editor colombiano, menciona que las editoriales deberían depender de los lectores, ya que estos últimos garantizan que las editoriales puedan seguir en pie (justamente por el detalle de la demanda en temáticas de los lectores).

Un pequeño impulso a favor de las editoriales independientes se gana al tener charlas de este tipo en la Feria Internacional del Libro de Lima. Otro aporte se gana al tener el respaldo del gobierno mediante la Ley del Libro. Lo único que falta es que la comunidad lectora le dé un espacio a nuevos temas dentro de lo que se considera valioso leer. Gran parte importante de nuestra historia se trata de la violencia política, conflictos políticos, entre otros, pero nuestra cultura es mucho más rica. Además, se debe recuperar el significado de las obras literarias, pues no son un simple objeto de negocios o borradores para futuras cintas cinematográficas. Es un arte que se cultiva desde hace muchos años y debe seguir haciéndolo adoptando las nuevas tendencias globales ¡Por más temas en la literatura peruana, por la valoración de las obras y por un respaldo mayor de las editoriales independientes!