Hoy me tocó quedarme en casa. Tenía que esperar por un sobre que llegaría a nombre de mi madre y, pues, la consigna era que cualquier persona se quedara durante un período de tiempo para recibirlo. Estando de vacaciones me tocaba asumir esa pequeña tarea.

Hace ya tiempo que no me tenía que quedar en casa de manera obligatoria; pero, a veces, situaciones como esas se prestan como excusa para desarrollar alguna actividad. Antes solía tener mucha iniciativa para preparar pequeños experimentos en la cocina, dándole un giro distinto a recetas con ciertos ingredientes de mi gusto personal. Puedo decir orgullosa que casi el noventa por ciento resultaban bastante exitosos; el otro diez era rápidamente descargado de futuros intentos.

Es así como me propuse hacer algo dulce, que es lo que suele salirme bien y en vista de que estamos en invierno; se me antojaba algo caliente y suave.

Habíamos comprado muchas mandarinas el fin de semana y algo me decía que había que aprovecharlos. Así que, luego de un poco de ayuda web, decidí captar un receta que justo cumplió con la consigna de postre sencillo que antes comentaba. Hoy les comparto:

Crema de mandarina (adaptada para 2 a 3 porciones)

Ingredientes:

-Zumo de 6 mandarinas.

-1 mandarina.

-5 yemas de huevo.

-1 cucharada de harina de maíz refinada (yo tenía harina de plátano que me habían traído de la selva. Funcionó genial).

-3 cucharadas de azúcar rubia.

Hojas de menta o lo que tengas a la mano para decorar. Yo usé canela molida y un poquito de mermelada de higo que tenía en la alacena.

Preparación:

Rallar la piel de la mandarina y reservarla. Tomar las mandarinas ralladas, pelarlas y sacarles los gajos cuidando retirar la piel blanca. Mezclar la harina con dos cucharadas de azúcar. Añadir un chorrito del zumo y seguir mezclando. Finalmente, incorporar las yemas y batir bien. Reservar la mezcla.

Poner a calentar en un olla la mezcla junto al resto del zumo con la ralladura y cocinar hasta que espese. Repartir la mezcla en recipientes y deja atemperar. Coloca encima unos gajos de mandarina y decóralo como gustes. Yo coloqué, con una cucharita, un poco de mermelada de higo y espolvoree canela molida.

El resultado fue una crema de consistencia parecida al pudín muy agradable y frutal. Y lo genial fue que pude aprovechar ingredientes que tenía en casa.

Pero no podía despedir la columna de hoy sin antes hablar un poco de los beneficios que nos da consumir mandarinas. He aquí cuatro de ellos:

1) Al tener como principal componente el agua, la mandarina cuenta con bajos niveles de azúcar. Por ello, se presta para postres como estos donde va a ser necesario agregar azúcar. La mandarina hace un genial balance.

2) La gran cantidad de vitamina C que contiene esta fruta potencia las defensas de nuestro organismo. Justo lo que necesitamos para prevenir esos terribles resfriados.

3) Esta fruta tiene una considerable cantidad de fibra, lo que es esencial para combatir el estreñimiento.

4) La mandarina retrasa el envejecimiento de las células ya que es una gran antioxidante.

A veces una tarde en casa puede resultar divertida, innovadora y muy sabrosa. Anímense a preparar recetas con insumos naturales que tengan en su cocina, como frutas de estación o productos naturistas. Por hoy me despido, sigan disfrutando de las vacaciones y hasta otra edición de Vida Sana.