“Por eso yo hablé en un poema del antiguo alimento de los héroes: la humillación, la desdicha, la discordia. Esas cosas nos fueron dadas para que las trasmutemos, para que hagamos de la miserable circunstancia de nuestra vida cosas eternas o que aspiren a serlo”.

Jorge Luis Borges

 

El CCPUCP cumple veinte años y sus estrenos teatrales de este año han ido orientados en un homenaje a las artes. Así, presentaron “Una noche con Groucho Marx”, como homenaje al cine y, luego, “Eclipse Total”, como un homenaje a la poesía. Ya había reseñado anteriormente ambas obras para Letras al Mango. Hoy, quiero hablar de “Dueto en Mi”, un homenaje a la música extremadamente conmovedor a través de la obra de Tom Kelpinski.

La obra está basada en la vida de la célebre cellista Jacqueline du Pré. Sin embargo, como esta se encontraba con vida cuando el autor escribió este drama, los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de la artista. Así, Jimena Lindo y Paul Vega encarnan a Stephanie Abrahams y Alfred Feldmann, seudónimos elegidos para representar a la cellista y su terapeuta. Stephanie es un prodigio de la música que ha demostrado una habilidad increíble a muy temprana edad y se ha casado con un gran pianista y director muy joven, otra gran promesa del ambiente musical. Sin embargo, cuando se encuentra en la cumbre de su carrera, es diagnosticada con esclerosis múltiple, hecho que termina por generar un quiebre en su vida y llevarla a cuestionamientos y cambios muy fuertes.

La enfermedad afecta la capacidad de Stephanie para tocar el cello y ella se enfrenta a las circunstancias con valentía, buscando alternativas y pensando en la forma de mantenerse activa. No obstante, esto es una careta que se va desmoronando desde su primera cita con el terapeuta. Es en este punto que empieza lo que nos muestra el montaje dirigido por Edgar Saba: presenciamos el enfrentamiento entre el médico y la paciente que poco a poco debe aceptar que jamás volverá a tocar el instrumento y que deberá reorientar su vida.

La obra está muy bien montada. Debo admitir que al inicio las actuaciones no me convencían mucho. Sin embargo, fue tomando ritmo y Jimena Lindo logró una muy buena interpretación que nos sumerge en la miseria del personaje despojado de su sentido de la vida. Una secuencia resaltante es aquella en la que escuchamos el concierto para cello de Edward Elgar, mientras observamos a los personajes sumidos en la intensidad de la música y presenciamos un vídeo en el que Lindo interpreta una conmovedora coreografía ideada por Mirella Carbone. Impecable.

Cuando terminó la obra, no pude evitar llorar. Podría decir que he visto cosas mucho más delicadas e impactantes en otras puestas en escena. Sin embargo, nada me había tocado tanto como lo que vi en esta obra. Yo solía tocar instrumentos hace algunos años y llegué a considerarlo como una opción profesional, como algo a lo que dedicarme de por vida. Cuando sentimos que la música o cualquier otro arte se ha convertido en una parte inseparable de nuestra alma, no podemos imaginar la vida sin crear. Creo que cualquier artista preferiría morir antes que imaginar seguir viviendo bajo circunstancias que lo obligan a no poder realizar aquello que llena su existencia, eso que hace que la sangre fluya por sus venas. Ciertamente, aceptar una limitación de esta naturaleza exige reformular la vida de una persona, obliga a cambiar por completo el rumbo y reencontrar la esencia de cada uno.

Para mí, uno de los momentos más fuertes fue ver a Stephanie aceptando que jamás volvería a tocar el cello; este es el punto de quiebre que desencadena los instantes más difíciles para el personaje. Miraba la obra y recordaba la sordera de Beethoven y cómo el genio pudo componer grandes piezas incluso después de haber perdido la audición por completo. Existen seres humanos extraordinarios que pueden valerse de la desgracia y las limitaciones para producir lo más increíble de su existencia.

Este lunes 21 de julio es la última función de “Dueto en Mi” en el CCPUCP. Sin embargo, los invito a esperar atentos el próximo estreno de “El hombre de subsuelo”, un homenaje a la literatura basado en una novela de Fedor Dostoievski. Estoy segura de que nos encontraremos con otro montaje de gran calidad que conmoverá a más de uno.