Esta madrugada se ofició la ceremonia de canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II. La comunidad católica en pleno está de fiesta. Los que están despiertos desde temprano deben haber visto, en casi todos los noticieros, reportajes y retransmisiones desde Roma referidos a este suceso.

Aquí, en mi casa, estamos también celebrando. Mi familia recuerda con mucha veneración a Juan XXIII, y con mucho amor y cariño a Juan Pablo II. Mi mamá recuerda siempre con orgullo la visita del Papa viajero a Lima, y, como ella, una jovencita en ese entonces, corrió persiguiendo el papa móvil por varias cuadras de la Av. Faucett cuando acababa de llegar y se dirigía desde el aeropuerto hacia la ciudad.

La canonización de Juan XXIII es a la vez cercana al Perú, ya que fue él quien canonizó a nuestro San Martín de Porres. Rompiendo los esquemas de la época, fue el primero de los papas de “onda progresista” que decidió tornar su mirada a los demás continentes luego de siglos de un catolicismo eurocéntrico.

Cada vez que pasan la película biográfica de Karol Wojtyla lloramos de pena y alegría. Sobre todo cuando vemos las dificultades de su juventud durante la Segunda Guerra Mundial o el deterioro de su salud debido a la enfermedad de Parkinson. No sé si alguno de ustedes o sus familiares sientan esto, pero es inevitable emocionarse al ser testigo, aunque sea a través de una película, de la compasión y virtud de Juan Pablo II a lo largo de su vida.

Me apena ser demasiado joven y no haber podido ser testigo de su visita, sin embargo recuerdo haber visto las transmisiones de las jornadas de jóvenes que organizó en Brasil en los primeros años del segundo milenio. Aún siendo tan pequeña recuerdo haberme sorprendido de cómo alguien que se veía tan diferente de nosotros en edad podía tocarnos con sus palabras de manera tan cercana.

No tengo reservas en expresar en este espacio la alegría que siento en este día tan importante para los católicos. Sé que muchos de mis lectores no comparten mis creencias, pero si les toca el bichito de investigar un poco acerca de la vida y obra de estos dos seres humanos extraordinarios tal vez puedan comprender el por qué de nuestra fe y respeto.

Tengan un lindo domingo.

  • Ricardo

    Espero que alguna de las siguientes JMJ sea aquí en Perú, con el Papa Francisco 😀

    • Melisa

      Sí, sería genial!. Gracias por tu comentario 😀