Por Joan Manuel Abrill

 

Una inmensa cantidad de nubes

guardan cierto misterio

que germina en los alrededores

en su tramado que roza, que hiere.

 

Algunas como alpaca, refinada;

otras, crasa y tosca lana

dejan entrever una turbia luz

¿de otoño?, ¿de verano?

 

Fresca sensación de aire azul

entre mis poros epidérmicos

un tenue soplar la transgrede

de un día con sol y sin él.

 

Ya no me importan los sonidos

de un estruendoso jadeo citadino;

hoy, domingo 2 de marzo del 2014,

ya no me importa el horror de lo feo.

 

Entre las paredes de mi pequeño departamento

se filtra una pequeña ave negra;

su canto es realmente significativo

hoy en mi despertar casi onírico.

 

Mi dicha la completa mi taza, la risa y mis hermanos.

Ya no me importa la violencia

de los días opacos de mi linda ciudad

del día domingo 2 de marzo.