Editado por Sofía Miranda

Según la Encuesta Nacional Especializada Sobre Discapacidad, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), 22 de cada 100 personas con discapacidad se encuentran buscando trabajo, y solo el 0.6% de los encuestados trabaja en un medio de comunicación nacional o extranjero.

Para la periodista y escritora del libro La travesía de las tortugas, Mónica Ocampo, gran parte de la exclusión laboral de las personas con discapacidad está ligada a las diversas estructuras de poder que se mantienen dentro de las sociedades y que resulta un desafío deslindarse de ciertos estereotipos ya preconcebidos.

“Tenemos arraigados ciertos prejuicios e imágenes sobre la silueta de un jefe que ejerce poder hacía sus subordinados; se cree que la figura de este es la de un hombre blanco, de clase media-alta y de apellidos casi impronunciables”, sostiene. Por ello, afirma que la precariedad laboral se agudiza para las personas con discapacidad, dado que algunas salas de redacciones no se encuentran debidamente acondicionadas para brindar garantías mínimas de inclusión social y laboral.

“A ciertos medios de comunicación tradicionales les cuesta aceptar que el mundo está cambiando y que las problemáticas sociales que antes se invisibilizaban, ahora forman parte del espectro cultural y social; además, tampoco les interesa”, enfatiza.

A esta problemática para la inserción laboral de personas con discapacidad en el Perú, la egresada de la Escuela de Comunicaciones de la Universidad San Martín de Porres, Vivians Carrión, cuestiona que los medios de comunicación se jacten de ser inclusivos, pero no lo apliquen, puesto que existe un prejuicio cultural y social sobre las capacidades de estas, así como la discriminación y el capacitismo

La comunicadora social considera que la visión paternalista de algunos directivos periodísticos no permite que las personas en situación de discapacidad puedan poner en práctica lo aprendido en las universidades y, por lo tanto, generar la experiencia necesaria para desarrollar sus capacidades. “Existen muchos trabajos que te piden un mínimo de experiencia. No obstante, algunos empleadores no se arriesgan a contratar a personas con discapacidad, puesto que las consideran como incapaces de realizar actividades tan igual que el resto de trabajadores”, expresa. 

La joven periodista cuenta que en la universidad en donde estudió los últimos ciclos dejan de ser teóricos y se convierten en talleres que son considerados parte de sus prácticas. No obstante, en otras universidades, los estudiantes con discapacidad no logran obtener trabajo tan fácilmente.

“Es muy penoso cuando no logran conseguir un trabajo que cumpla con las condiciones mínimas de inclusión y accesibilidad, a la vez que tienen que pasar por maltratos, debido a sus condiciones como practicantes y de discapacidad “, lamenta.

Según el reglamento de la Ley N° 29973, desarrollado por el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (Conadis), establece que las entidades del Estado tienen la obligación de contratar como mínimo un 5% de personas con discapacidad y 3% en el sector privado. No obstante, Carrión reflexiona sobre la verdadera situación de la personas en situación de discapacidad y vulnerabilidad y asegura que esta y otras leyes que garantizan el respeto y la integración al mercado de estas, no son totalmente puestas en prácticas.

“Pocas empresas intentan contratar a personas con discapacidad. Además, existe una negativa por parte de los directores periodísticos para encontrar y potenciar las capacidades de las personas con discapacidad en el Perú”, añade Carrión. 

Asimismo, en una entrevista para la agrupación Vox Sumus, Esperanza Villafuerte, especialista en políticas de inclusión social con énfasis en género y discapacidad, manifiesta que si una ley no está sujeta a una política pública y a paquetes comunicacionales que ayuden a trasmitir el mensaje de manera inclusiva y adecuada, no se garantizará que esta tenga efectos prácticos en la sociedad y en el mercado.

Situaciones laborales en algunos países de Latinoamérica

La problemática social y laboral de las personas con discapacidad no es excluyente del Perú, sino que también se expresan en diversos países de la región, sobre todo en Colombia y Argentina.

Para ello, Martha Robles Escárraga, administradora con especialización en mercadeo y alta gerencia de marketing de la Universidad Javeriana de Colombia, comenta que existen estigmas sociales y etiquetas negativas para las personas con discapacidad y que lo único que ha generado es que se las considere como aquellas que no tienen nada que aportar a la sociedad.

“Desde las familias hasta la sociedad existen demasiados estereotipos con relación a las personas con discapacidad. Lo que se debe hacer es romper esos mitos y eliminar etiquetas, ya que lo único que generan es seguir segregando”. Además, cree que aún no se ha logrado entender el término de inclusión, dado que este engloba a distintos problemas sociales que existen en la sociedad y de los cuales, en muchos casos, no se logra hacer nada como es en el caso de la pobreza.

“Se tiene la sensación de que ver a una persona con discapacidad automáticamente no será recibida en ningún empleo: abrir las puertas laborales para la inclusión es un gran inconveniente, dado que no se les da las oportunidades de mostrar sus capacidades”

Asimismo, sugiere que las normas legales resultan pertinentes para una sociedad, pero la transformación debe de salir del propio ser humano, y poder así construir y desarrollar el respeto y la tolerancia hacia las personas con discapacidad.

“En muchos países, incluido el Perú, han sacado una serie de normas para la parte educativa, pero la transformación debe nacer de las personas, con la convicción del respeto e igualdad. En ese sentido, lo primero que se debería de cambiar es la cultura”.

Sin embargo, asegura que la problemática educacional que sufren las personas con discapacidad es grave, ya que la falta de accesibilidad influye en la exclusión social y laboral de estas al mercado. 

Por otro lado, la directora de la Radio de la Biblioteca del Congreso de la Nación de Argentina, Mariana Salas, quien padece de discapacidad auditiva, producto de su condición como persona con el síndrome de Treacher Collins, considera que es un lujo para una persona con discapacidad obtener un empleo, puesto que muchas veces son rechazados por sus condiciones como tal.

“Trabajé en una imprenta, pero esta tuvo que cerrar, así que decidí buscar otro trabajo sin éxito alguno; si bien nadie me dijo que no me iban a aceptar, decidí ya no insistir en esas empresas, porque podía observar en sus sus rostros de aquellos que me atendían la respuesta”, narra la directora.

La directora de la radio comenta que en Argentina existe la Ley N° 22431, la cual sirve como protección para las personas con discapacidad, ya que obliga al Estado a contratar el 4% de personas vulnerables o con condiciones de discapacidad, pero que, a pesar de ello, es el propio Estado el que lo incumple.

“Lo que sucede es que hay un tema paternalista en el gobierno y en la sociedad. Se genera admiración y emociones, pero esto solo queda ahí, para la foto. En las prácticas es imposible, porque todavía cuesta creer que las personas con discapacidad puedan hacer las mismas cosas que los demás”.

Actualmente, se encuentra trabajando remotamente, pues dada su condición es persona vulnerable y pude ser víctima moral de la Covid-19, a pesar de que ya ha sido vacunada para combatir dicha enfermedad.

Población total de personas con discapacidad

Según el censo del 2017, a cargo del Instituto Nacional de Estadística e informática, en el Perú, el porcentaje de personas con cualquier tipo de discapacidad representa el 10.4%, que vienen a ser exactamente 3 millones 51 mil 612 personas en el país.

Adicionalmente, las regiones que cuentan con mayor cantidad de personas con discapacidad son Puno (13.1), Moquegua (11.7) y Ancash (11.5). Les siguen las regiones de Loreto (8.0), Ucayali (8.4) y Cajamarca (8.5).