Hace algunas semanas, les hablaba sobre mi experiencia con el teatro y por qué me gusta tanto. Les contaba cómo me había acercado a las artes escénicas y qué es lo que me fascina tanto de trepar a un escenario y meterme en la piel de otra persona. Es que ese tipo de experiencia estremece y toca una fibra muy sensible en el alma de una persona. Tal vez, son estas vivencias las que nos acercan más a nuestra esencia como seres humanos. Cuando actuamos y nos metemos en un personaje, empezamos también a desarrollar una empatía, a entender y comprender el comportamiento y la personalidad de alguien distinto a nosotros. Es en ese momento que se nos abre la mente, que vemos más allá de todas nuestras nociones previas y nos enriquecemos a partir del personaje.

Ir a ver una puesta en escena puede llegar a ser igual de emocionante. Desde su aparición, el teatro tuvo una función dentro de la sociedad. Con el tiempo, este rol ha ido transformándose, pero, después de varios siglos, el teatro no ha perdido vigencia. Es más, a pesar de la invención de nuevas formas de entretenimiento y con la aparición de nuevos avances tecnológicos, no dejamos de ir a ver una obra de vez en cuando. Quizás esto se deba a la cercanía que puede generarse en el espacio teatral y que no se siente en otras manifestaciones culturales. Me refiero a la increíble posibilidad de tener al frente a un personaje y amar con él, sufrir con él; identificarse plenamente con algo que sucede en un momento dado en frente de nosotros, esa magia que ligeramente se pierde cuando tenemos en frente una pantalla – ojo que el cine y la televisión tienen también sus ventajas – y que nos termina emocionando incluso hasta las lágrimas.

El teatro se reinventa  y genera una interacción entre los actores y el público (lo puede hacer partícipe de lo que está sucediendo en escena). ¿Son iguales dos noches de una misma obra con el mismo elenco y la misma adaptación? No, cada vez es distinta y las emociones que se generan se renuevan con cada presentación. Los actores se transforman a partir de la increíble experiencia de construir una historia desde el punto de vista de otros, pero también el público se enriquece de ver y sentir con esta historia. Es muy potente el momento en el que uno sale de ver una puesta en escena y se siente diferente porque ha experimentado algo que le ha hecho reflexionar y replantear sus puntos de vista a partir de lo observado.

El 27 de marzo se celebra el “Día Mundial del Teatro” en honor a este arte que puede generar algo tan poderoso en los seres humanos. Por ello, la Municipalidad de Lima, junto a diversas entidades y grupos culturales, se han unido para traernos un programa de lujo este domingo 23. En diferentes espacios del Centro de Lima, se estarán presentando obras a cargo de diferentes artistas y agrupaciones. Además, se ha previsto que algunas de las obras más concurridas que están en temporada puedan ser vistas pagando solo 10 soles de entrada por este domingo. Pueden encontrar toda la información aquí. De más está decir que no se pierdan esta celebración. ¡Vayan al teatro!

Los dejo con un mensaje escrito por Brett Bailey y leído por personalidades del teatro local .