Hace ya varios días, un tema de coyuntura nacional es el tema de la dichosa “refinería La Pampilla”. ¿En qué consiste esta controversia? Bien, pasaremos a detallarla a continuación.

En primer lugar, el tema en concreto consiste en que el Estado plantea comprar el 51% de los activos de la española REPSOL. Esta compañía actualmente produce cerca de 97 millones de dólares anuales, y la venta de la compañía estaría realizada en 2000 millones de dólares.

Lo controversial de este tema está marcado en 2 ámbitos. En primer lugar, el ámbito político. Muchos analistas y líderes de opinión pública afirman que esta compra es un paso para el plan de gobierno de la “Gran Trasformación”, dicho plan desechado para la segunda vuelta electoral. Particularmente, creo que el presidente Humala realizó las cosas en el momento menos pensado, sumándole la vergonzosa participación del Perú en Unasur, sumado a la insólita cantidad de días de duelo por la muerte del ex presidente “constitucional” venezolano.

Otro caso que también asusta a la población es las medidas populistas tomadas en lo que va del gobierno, analíticamente sería una manera de obtener el respaldo de la población en una “eventual” decisión de postulación de su actual conyuge. Actualmente, la Constitución, realizada corruptamente durante el Gobierno de Alberto Fujimori, asume que no es viable la postulación de un familiar hasta de 4to. grado del actual mandatario, para situarnos en el tema, esta ley se propuso para evitar la postulación de la ex esposa del Presidente hoy preso por delitos de lesa humanidad. Comparto la opinión de diversos analistas políticos: la postulación de Nadine Heredia sería el comienzo de una política populista de continuidad, tal y como la tenemos en Venezuela.

Por el lado económico, hay que recordar que el Perú nunca ha sido un buen gerente de sus empresas. Ya históricamente tenemos ejemplos como en el caso del gobierno de  Velasco Alvarado y su administración de las empresas estatizadas (corrupción, malos manejos, no tener el personal calificado adecuado, etc.).  Si bien este caso es diferente ya que se trata de una compra y no de una expropiación, no quita el sin sabor de tener una nefasta administración de las empresas públicas. En segundo lugar, Alan García afirma que actualmente Petroperú posee una refinería que no tiene las comodidades necesarias para su máxima explotación, además planteó de inverosímil la compra de una refinería teniendo otra que necesita mejoras adecuadas.

En tercer lugar, ya varios ex ministros y entendidos de la materia han afirmado que es preferible que el dinero sea invertido en otros sectores de mayor urgencia como son el de Salud y Educación. Finalmente, si lo que se busca es la reducción de precios en la economía de combustibles y a la larga no es sostenible un control de precios mediante un decreto ley, estos precios “bajos” tendrían que ser subsidiados por el Estado, por tal motivo se llegaría a la incongruencia de pagar la subvención la recaudación fiscal (los impuestos).

Por Luis Alfredo Gavidia Pantoja
Miembro de Letras al Mango