Advertencia: El siguiente artículo está escrito con el hígado en la mano. Relajen el choro y lean.

Hagamos un ejercicio mental, no te engañes más y resuelve el test.

1.- Eres terriblemente cursi (o huachafo, según las –muchas- malas lenguas).

2.- Compartes compulsivamente imágenes de fondo melosamente rosa y con una frase (sin contexto, la mayoría de veces)  de un tal Coehlo, Neruda, Bukowski, Alejandro Jodorowrski y –oh, el favorito de la chiquillada- Julio Cortázar.

3.- Tu potencial interés amoroso –o cualquier mortal curioso- te preguntan quiénes son y, previa googleada veloz, respondes la primera línea que te mostró el enlace de Wikipedia (osea, ni siquiera entraste al artículo, flojerixer).

Cariño, puede ser que sufras del complejo del poser literario. Antes de alarmarte y clamar perdón permite que te diga algo: no estás solo.

Exacto, no eres el único que hace esto. Así como tú todos hemos caído los 5 segundos del compulsivo e irreflenable  compartir-retuitear-rebloguear a muchas sugerentes publicaciones de famosos escritores con el objetivo de “adornar” nuestro muro con algo de literatura popular y linda.

En un principio, el hecho de ver tanta literatura esparcida en nuestras redes sociales puede alegrar a las personas que como muchos de nosotros hemos seguido la carrera literaria de esos escritores, ya sea temprana o tardíamente.

Pero ante el continuo y cíclico reciclaje de muchas frases asoma la duda traidora: ¿será que realmente estamos ante un fenómeno de esparcimiento cultural o estamos ante la tristemente variación del conocido poser?

Posers a lo largo de la historia han habido muchos, y lo más probable es que alguno de vosotros se haya cruzado con alguno. Pero este tipo de poser responde a una necesidad narcisista de demostrarle a su lista de amigos –o a los desconocidos que vayan a parar a su muro- que él es una persona culta y letrada. ¡Ay! del infortunado que intente criticar sus opiniones. ¡Ay! del pobre que se atreva a denominarlo poser. Así como el hipsters, estos individuos niegan fervientemente el hecho de ser posers y alegan, en efecto, haber leído hasta el cansancio a los escritores.

Admitámoslo, a todos nos encanta el verso “Me encanta tu boca porque sabe gritar rebeldía”, de Mario Benedetti, pero nos hemos puesto a pensar: ¿Qué tal vez el escritor posee más obra que sus tan mentadas líneas?

A muchos de nosotros quizás nos sorprendió el hecho de que la poesía invadiera el mundo de Facebook, Twitter y demás especies similares, pero nos encontramos con el tiempo que el contenido se hacia repetitivo y cansino.

¿Es este el verdadero cambio cultural que esperábamos? Esa es una pregunta que nos deberemos responder cuando este periodo de aparente esterilidad literaria, y la gente se anime a explorar algo nuevo.

Recuerden, no todo es Neruda y Cortázar. Son maravillosos, sí. Pero no son los únicos.

La vida se vive o se escribe.

¡Prueben algo nuevo y escriban!

  • Edgar Allan Poe

    Bukowski es chévere.