Mi dieta musical se modificó tremendamente a partir de mi cumpleaños número 16. Tras una devoción al rock y al indie rock que me acompañó por años, fui incorporando poco a poco a Ozuna y J Balvin a mis playlists, para ir dejando rezagados a artistas como Oasis y The Drums, que fueron mis favoritos por muchos años.

Poco a poco mi historial de reproducciones se iba llenando de artistas urbanos, ya no me pasaba horas tratando de encontrar nuevas bandas de indie rock en YouTube, solo ponía Play a los éxitos urbanos de Spotify y sentía que la energía de estos temas invadía mi cuerpo.

Fueron dos los factores que generaron este cambio en mi vida: fiestas y nuevos amigos. Aunque podrían resumirse en uno solo: inicio de la vida universitaria. Durante los primeros semestres paraba de fiesta en fiesta, y no importaba si era en una casa, un barcito mal puesto, un local tan grande como sucio o una fiesta de fin de parciales. Siempre sonaba lo mismo. Y yo era feliz.

Las cervezas, Bad Bunny, mis amigos. Mis amigos, Bad Bunny y las cervezas. No importaba el orden, la combinación era siempre la misma y traía resultados parecidos cada vez que se aplicaba. Euforia y adrenalina… Que a la mañana siguiente se transformaban en ojeras y un poco más de barriga. Estuve en un loop por años, la verdad nunca supe donde se detuvo, pero tengo la certeza de que ya no está. Tal vez sea por la cuarentena, tal vez haya sido antes, no lo sé.

Cuando miro en retrospectiva, sé que aprendí varias cosas: ya no soy el adolescente que criticaba el reggaetón por ser música de “mala calidad”, conocí artistas que me parecen exquisitos como C. Tangana, abandoné la zona de confort que tuve por años al negarme a escuchar música que no fuera rock (o alguna de sus variantes) y pude disfrutar en las fiestas sin ser un quejica que pide que pongan Tame Impala para poder disfrutar.

Pero una sana costumbre que abandoné por todo ese tiempo en el que estuve en mi loop de música urbana, fue el de buscar nuevos artistas. Yo sé que todos lo hemos hecho alguna vez, ya sea porque nos aburrimos de escuchar a los mismos artistas de siempre o porque la curiosidad está presente en nosotros y nos dice que algo nuevo (y tal vez mejor) está esperando ser oído. Pero como en la música urbana las canciones no dejan de salir semana tras semana, no veía la necesidad, ni me daba el tiempo, de hacerlo.

Cuando retomé la costumbre, hace poco más de un año, encontré artistas con los que me enganché, pero no fue hasta que llegó la cuarentena, que descubrí una web que me haría escuchar cosas que nunca antes había imaginado que podían gustarme: Every Noise at Once.

Puede que mi mente sea muy estrecha y por eso mi imaginación se haya quedado corta, pero, en serio, nunca pensé pegarme con canciones de un artista de russian dance ni un cantante de hip hop polaco. Ahora sí, vayamos a lo importante:

¿Qué es Every Noise at Once?

Esta web, creada por Glenn McDonald, es un mapa de géneros musicales cuyos nombres aparecen flotando sobre un fondo blanco. Al presionar el botón “Scan”, puedes sumergirte en un mar de música que contiene pequeños fragmentos de canciones de más de 13 mil géneros distintos. Puedes encontrar desde cumbia peruana, indie argentino, pop egipcio, reggae francés, rock búlgaro, rap marrueco, trap ruso, ska brasileño y muchísimo más.

Cada click te dará resultados más sorprendentes que el anterior, puedes, literalmente, pasarte horas de horas escuchando música distinta y al darle click en “>>” podrás escuchar otras canciones del  género que estás reproduciendo en ese momento. Si quieres tener un recorrido ordenado geográficamente, lo puedes hacer segmentando tu búsqueda por ciudad o país al darle click a la opción “cities”.

Aquí comparto algunos de los temas que mencioné antes y que tengo en replay desde hace días

Rap polaco
Pop israelí
Dance ruso

Todo este gran mapa musical ha sido desarrollado en base a algoritmos y una gran cantidad analizada de data, recogida principalmente de Spotify, que es la plataforma asociada para reproducir música desde esta página web. El creador del sitio deja en claro que el objetivo de este mapa no es resolver disputas sobre los géneros musicales o determinar a qué género pertenece cada artista/canción, sino que es una invitación a explorar y expandir los horizontes musicales de cada usuario, aprovechando que en la actualidad casi toda la música es descargable o se puede escuchar por streaming.

Si llegaste hasta el final del artículo y aún no entraste a Every Noise at Once, ¿qué esperas?