Fuente: Instagram @unaferomona

Se oye una música tenue. Aparecen los personajes y se trasladan sin un rumbo aparente. Todo es confusión hasta que aparece un cartel, sencillo y sincero: ¿Cómo un artista puede tener voz cuando apenas tiene sitio?

Tras la presentación de la Facultad de Artes Escénicas (Fares) en la inauguración de las Interfacultades, sus alumnos expusieron la necesidad de un replanteamiento de la infraestructura de su facultad. Alesandra Reto, Rodrigo Santillana y Vian López – todos miembros del Centro de Estudiantes de Fares (Cefares) – informan acerca de las diversas carencias aún presentes en esta unidad. Ellos mencionan repetidamente la inmediata necesidad de más espacios.

“Nosotros no queríamos ganar, no nos interesaba. Nosotros queríamos que el mensaje llegara, y llegó. Nuestra responsabilidad como representantes estudiantiles es mantener este mensaje y que no se olvide”, menciona Santillana sobre la performance en la ceremonia inaugural.

Crisis de espacio

FARES es relativamente nueva, ya que solo tiene siete años desde su creación. Está constituida por cuatro carreras: Danza, Teatro y Música, inauguradas junto con la Facultad, y Creación y Producción Escénica (creada hace cinco años). Tiene quince salones en total, de los cuales cinco son unos containers utilizados por los alumnos de Música. Entonces, solo hay diez salones disponibles para el resto de carreras, de las cuales tres son de uso principal de la especialidad de danza. Reto explica cómo los afecta esto directamente: “Para cuidar los pisos, por higiene, no podemos ingresar mobiliario; por lo tanto, si alguien de creación y producción (que tienen que hacer montajes, teatro o incluso danza) quiere utilizar estos espacios, no va a poder”.

El espacio en FARES cobra gran importancia: los alumnos necesitan un lugar no solo para recibir clases, sino también para ensayar sus proyectos. “Estamos en un punto en el cual no tenemos abasto para cuatro carreras. Algunos tienen que ensayar en ‘la loza’ [un pedazo de cemento] por la falta de aulas”, insiste Santillana.

Los alumnos están conscientes de que la construcción de una facultad nueva es una petición que requiere tiempo; sin embargo, mencionan que podrían ir avanzando con algunos espacios de reunión, estudio y recreación, como “un lugar con mesas que podamos utilizar para comer, conectar la laptop o para reunirnos”.

Vian López, estudiante de Creación y Producción Escénica, indica que la Facultad cuenta con alrededor de 16 enchufes que fueron puestos solo hace un mes. “Ahora tenemos enchufes. Antes de eso solo teníamos un par para los microondas los cuales, por cierto, conseguimos hace un año”, confiesa. Otra de las peticiones a corto plazo que proponen los miembros del CEFARES es agua caliente en las duchas y la construcción de más bebederos.

Causas del descuido y acción estudiantil

Uno de los problemas más resaltantes de la facultad es la tasa de egresados, pues esta no es correspondiente con la tasa de ingresantes. Incluso hay estudiantes de la especialidad de Música que comenzaron con la primera promoción hace siete años. En parte esto se debe a los problemas que, por ejemplo, dificultan los cursos para los estudiantes de Música, que que tienen clases en dos campus distintos en Chorrillos y San Miguel. “Aquí se gradúan 20 (máximo número de graduados de FARES) e ingresan 150 (este año, por ejemplo)”, menciona Reto.

La crisis interna de la PUCP de finales de 2018 – que derivó en la renuncia de Marcial Rubio, Carlos Fosca, Pepi Patrón, miembros todos del equipo rectoral – afecta directamente, según los representantes estudiantiles. “La Católica no va a soltar un sol hasta que se regularice su situación, eso es, encontrar un rector fijo. No se puede afirmar nada hasta que haya un nuevo rector y se lance un nuevo presupuesto”, menciona Rodrigo, quien comenta que esas fueron las conclusiones a las que llegaron al conversar con Pedro Salvatori, administrador de la Facultad de Artes Escénicas.

Música: situación crítica

Los estudiantes de Música tienen dos casas de estudio, ya que algunas de sus clases se desarrollan en San Miguel y otras en el edificio ubicado en Chorrilllos. Alrededor de trescientas personas que constituyen la carrera de Música comparten ocho o nueve aulas. Eso trae muchos problemas, según comenta Santillana, también estudiante de Creación y Producción Escénica y miembro de la Comisión de Cultura del CEFARES. “Tienen clases en Chorrillos y en Pando a veces el mismo día”. Esto ocurre debido a que estos alumnos deben llevar dos cursos obligatorios en Estudios Generales Letras los cuales son dictados únicamente en la sede San Miguel.  “Tú no te puedes teletransportar de de Chorrillos hasta aquí en diez minutos”, añade. El ideal propuesto es incorporar los estudiantes de Música dentro de una nueva y mejorada Facultad de Artes Escénicas dentro del Campus de San Miguel.

Cabe resaltar que, como medida de ayuda a los alumnos de música, se instauraron este ciclo buses PUCP que realiza la ruta Campus (San Miguel) – Chorrillos y viceversa. “No son tan eficientes. Los horarios del bus varían y los alumnos no podemos crear nuestros horarios en función al Bus PUCP”, menciona Aldo Zerga, estudiante de música.

Se están gestando actividades de visibilización de la problemática de FARES. Este año, por ejemplo, como parte de la quinta edición que se llevará a cabo en noviembre del Ciclo de Acciones Escénicas, organizado por CEFARES, se incluirán talleres abiertos a toda la comunidad PUCP. “Estos serán gratuitos para otras facultades porque nos interesa que todos conozcan los problemas. Es para que la gente sepa qué somos y cuáles son nuestros problemas”, concluye Reto.