Son en estas primeras semanas del año que nos comprometemos a cumplir nuevos retos y pasar página de los obstáculos que nos detienen. Sin embargo, no se puede avanzar sin ver el pasado y aprender de sus lecciones, así como reconocer y valorar los grandes pasos que se dieron para llegar a nuestras metas.

Por ello, veremos en este artículo lo logrado en 2018 en materia de igualdad de género, y lo mucho que queda por hacer. El 2019 representa entonces una oportunidad. A 72 años de la primera reunión donde se habló sobre las problemáticas que la mujer enfrentaba en la sociedad, hoy al fin el tema es considerado relevante y urgente como objeto de dialogo y proyecto de cambio.

ECONOMÍA: MÁS QUE UN TRABAJO, UN DERECHO

En el último año se ha percibido un descenso en América Latina en lo que respecta a la brecha de género en el ámbito laboral, con un 71%, según informa el Foro Económico Mundial (WEF). Específicamente, el Perú se clasifica como el 52° país en la promoción de la equidad de género y la participación por igual. Asimismo, se considera un país en vías de desarrollo, tanto en lo económico como en la inclusión. ¿Es esto cierto?

Según la INEI, el número de mujeres y hombres en el Perú es semejante, pese a ello la cifra de participación laboral es mayor para los hombres que para las mujeres. Por otro lado, las inseguridades y obstáculos que se tienen que sortear en el ambiente de trabajo varían en demasía según tu género, pues ocurren situaciones de acoso o maltrato femenino a pesar de la existencia de legislaturas que prohíben esta clase de discriminaciones. Aparentemente, en la práctica, las medidas de protección que existen para las víctimas de estos maltratos y, al mismo tiempo, el reconocimiento de la problemática LGTBIQ+ no son suficientes.

Es claro que en el país –sobre todo en la juventud-  hay indicios de un interés creciente por ponerle un alto al machismo, sobre todo motivado por la indignación que generan tantas noticias de feminicidio. Hay que aprovechar esta predisposición al cambio, que no suele ser común en una sociedad tan tradicionalista.

MUJERES QUE NO TEMEN ENFRENTARSE Y DEFENDERSE

En el aspecto sociocultural, unas de las poblaciones femeninas más vulnerables son las que se encuentran en las zonas indígenas, muchas veces ignoradas. Con el apoyo de organizaciones y asociaciones civiles como el Centro de Culturas Indígenas del Perú (CHIRAPAQ), se busca formular planes nacionales de defensa a la mujer indígena, así como programas de salud alimentaria y de iniciativa cultural-política.

En el 2018, Tarcila Rivera –una de las representantes- conversó sobre el rechazo de la sociedad a las indígenas, su falta de reconocimiento como ‘mujer peruana’ debido al arcaico pensamiento que las señala como ‘incultas’, salvajes y seres carentes de los valores o modales que representen a la feminidad.

Frente a esto, Tarciela Rivera y otras mujeres indígenas decidieron dar a conocer la realidad mediante su testimonio. Por ejemplo, denunciando las burlas que se han realizado en los medios, como en el programa de la “Paisana Jacinta”. Un logro para la comunidad indígena ha sido su cancelación el 30 de noviembre del 2018; y también una forma de quitarle la venda de los ojos a aquellos que no son conscientes de la ofensa que representaba para estas identidades.

Otro suceso memorable fue la fundación del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer para la fecha 25 de noviembre, con el fin de conmemorar y recordar a las víctimas de feminicidios, acoso, discriminación, entre otros tipos de ataques.

POLÍTICA: NUEVO AÑO, MÁS CAMBIOS

Pero, en cuestión de política, ¿podemos decir que hemos presenciado un avance o más bien un retroceso?

Los últimos estudios en temas de inequidad de género en el Perú revelan que el país solo evidencia avances momentáneos, estos no poseen estabilidad ni logran ser prolongados en el tiempo. Puede que aparezcan reformas o marchas que protejan a la mujer, pero –nuevamente- estos eventos no se ven plasmados en leyes útiles o, en todo caso, puestas en práctica como deberían.

La política peruana aún se percibe como un espacio mayoritariamente masculino, con participación menor de la mujer en cargos de importancia. Así podemos ver que, aunque en las elecciones del año pasado apareció una candidata como finalista fue evidente el trato diferenciado que recibió respecto a los demás participantes, sobre todo en lo que al respeto se refiere en la separación de la vida pública vs. la vida privada.

DESEOS DEL AÑO

Es trabajo de todos pensar en el bien común o colectivo más allá del personal, aspirar a un mañana en el que la siguiente generación no sea espectadora de los abusos que existen actualmente. Un nuevo año con nuevos cambios. Se trata de compromiso y apoyo a estas comunidades olvidadas, que encuentran aún más dificultades al carecer de un acceso adecuado a los servicios públicos que debieran potenciar su desarrollo (educación, salud, trabajo…), y son su derecho.

Como dice el dicho, no debería ser el peruano el enemigo de otro peruano, sino el brazo que se entregue, para que se conviva y se continúe creciendo en –y como- sociedad.