No creo que tres artículos hayan sido suficiente para comentar sobre las adaptaciones de los libros de Jane Austen. En primer lugar porque estas han sido varias y también porque sus obras se prestan a un profundo análisis sociológico que podemos apreciar en las películas. Es por esta razón que siempre pensaré que con solo comentar seis adaptaciones no le hago justicia a la genialidad de Jane ni a la valentía de los directores que osan filmar sus obras. No podría olvidar la serie “Orgullo y Prejuicio” de 1995 ni la versión con Laurence Olivier de 1940. Y muchas otras que sin duda disfrutaremos y alabaremos.

En esta tercera parte y tal como dije en la segunda, comentaré acerca de “Emma” y “La abadía de Northanger”. Debo aclarar que hay dos versiones de “Emma” de 1996. Para esta oportunidad he elegido la película de la BBC hecha para la televisión.

Emma (Diarmuid Lawrence, 1996)

A veces llego a pensar que hay heroínas que no terminan por gustarnos, y aunque la hermosa, inteligente y rica Emma quizás sea una de esas, es un personaje que a mí, personalmente, me agradó mucho. Esto depende también de quien la encarne y sepa retratar sus virtudes y matizarlas con sus defectos sin tener más de lo segundo que de lo primero. Kate Beckinsale acertó en el papel. La adoré en cada momento y creo firmemente que es quien mejor ha interpretado a Emma, dándole ese toque especial de chica mimada que no odiamos.

La película se desenvuelve bien, es amena y entretiene. Nos divertimos mucho con los planes de nuestra joven heroína y a la vez somos invitados a una reflexión de la sociedad de la época. Es una narración sólida, bien estructurada, que no peca de pomposa pero tampoco se conforma con lo sencillo. Esta adaptación cuenta con actuaciones convincentes, que representan satisfactoriamente las complejas personalidades de los personajes del libro, y con la mano del director presente en cada momento, quien supo llevar la historia sin perder el sentido de la novela original.

La abadía de Northanger (Jon Jones, 2007)

Para las lectoras puede resultar muy sencillo identificarse con un personaje como el de Catherine Morland, una joven sencilla y alegre que disfruta de la lectura de novelas góticas, las cuales han hecho que su imaginación se desborde más de lo necesario. Es una heroína que amamos desde el principio.

“La abadía de Northanger” es un delicioso relato, fresco y ligero, que nos mantiene expectantes en todo momento. Con unos paisajes deslumbrantes muy bien escogidos, y unos ambientes arquitectónicos perfectos en todo sentido, la cinta es cautivante de principio a fin. Felicity Jones (“La teoría del todo”) interpreta magistralmente a Catherine Morland y J.J. Feild como Mr. Henry Tilney es un compañero ideal. Cuando escuché por primera vez su voz, sentí que estaba escuchando a uno de los actores de la época dorada de Hollywood. Y ahora es muy difícil escuchar a un actor que posea tal dicción y calidad vocal. Su actuación, por otro lado, es excelente. La banda sonora está muy bien elegida y el vestuario es bueno, también.

“La abadía de Northanger” es una de esas películas que todo fanático de Jane Austen debe ver. Es entretenida y sencilla, con una historia bien contada que no es exhaustiva. El ritmo es bueno y el uso de la luz natural atrapante. Yo, por mi parte, la encontré más que agradable e hipnotizante. Totalmente recomendada.