Luego de este turbulento mes, el nuevo año, las marchas y las barbaridades de nuestro siempre caótico gobierno, ya era hora de que escribiera la segunda parte de “Del libro a la pantalla”. Así es que ahora regresaré al viaje inconcluso a través de las adaptaciones de las novelas de Jane Austen, obras que son favoritas de muchos y muchas que disfrutan de la frescura y talento de esta escritora. He de mencionar que Jane es, sin duda alguna, una de las novelistas más representativas del género de época. Capaz de expresar su pensamiento de manera sólida, puede retratarnos la sociedad de su tiempo sin caer en la ceguera de un punto de vista y siempre manteniendo una crítica de parte de sus protagonistas. En la primera parte hablé del “Orgullo y Prejuicio” (2005) de Joe Wright y del “Sentido y Sensibilidad” (1995) de Ang Lee, las cuales son, probablemente, dos de las adaptaciones más conocidas y publicitadas.

Ahora me toca comentar acerca de “Mansfield Park” y de “Persuasión”. Para la tercera parte dejaré “Emma” y “La abadía de Northanger”.

Mansfield Park (Iain B. Macdonald, 2007)

Son tres las adaptaciones de “Mansfield Park” y para esta oportunidad escogí a la última. Es una cinta amena pero con altibajos que hacen que sintamos que la película corre demasiado rápido. No hay tiempo para descansar de una escena porque de inmediato viene el atolondro de la siguiente. Por otra parte, Billie Pipper no termina de convencer en su papel de la tímida y débil Fanny Price. En la película, vemos a una enérgica y extrovertida Fanny que dista mucho del personaje de Jane. Ahora, sobre este punto quizás puedo darle algo de crédito a Billie, quien es definitivamente una muy buena actriz, y por eso mismo no puedo achacarle la culpa de no haber interpretado como habría querido a Fanny. Debemos recordar que Fanny Price es un personaje que no agrada a muchos lectores. A pesar de ser una joven sensata, su extremo sentido moral consigue que pueda llegar a caer antipática en ciertas partes de la obra. Probablemente, es por esa razón que en la cinta hayan tratado de variar eso un poco para que resulte mucho más agradable para el público actual. Respecto a las otras actuaciones, si bien no estuvieron brillantes, logran transmitir las personalidades de sus personajes. No obstante, esta versión no es recomendable para los detractores de Fanny, tampoco para los que esperan ver una adaptación de la talla de la miniserie “Orgullo y Prejuicio” de 1995. “Mansfield Park” no logra atraparnos completamente, y aunque quizás en el camino termine por agradarnos, nos deja un vacío que ninguna adaptación de este novela ha sabido llenar. Tal vez en el futuro se pueda probar con una mini serie algo más larga y un mejor análisis de la protagonista que consigan alcanzar ese oscuro matiz del libro.

Persuasión (Adrian Shergold, 2007)

Segunda adaptación de la novela y, quizás, no la más fresca. La música es, en sí, lo que más resalta. Las piezas resultan perfectas para esta cinta que flota entre lo melancólico y reflexivo. “Persuasión” es muy distinta a las otras novelas de Jane. Los personajes son más maduros, con otra perspectiva de la vida, lo cual intenta ser transmitido en la cinta. La encarnación de Sally Hawkin en la piel de Anne Elliot es buena, hay momentos en los que realmente interpreta muy bien su papel; sin embargo, hay otros en los que no acaba por transmitir la personalidad de la protagonista. Es probable que esto se deba más al guión que a una falta de talento de parte de ella. A veces es algo monótona, carente de expresión y hasta aburrida. Por su parte, Ruper Penry-Jones hace un buen Frederick Wenworth pero sin llegar a sorprendernos. Los demás actores estuvieron regulares. El manejo de la cinta fue apresurado: No hay una muy buena narración y puede llegar a aburrir por momentos y hasta a resultar incomprensible ciertas actitudes apuradas de los protagonistas. Le falta emoción al relato, no encuentro ese pedacito que me satisface sino hasta el final, la cual es la escena mejor lograda y que sí es digna de aplausos. Un final memorable para una película no tan remarcable.