Orgullo y Prejuicio (Joe Wright, 2005)
Quizás esta sea la versión más conocida y publicitada de las adaptaciones de los libros de Jane. Protagonizada por Keira Knightley, quien encarna a nuestra heroína Lizzie Bennet, y Matthew Macfadyen, en el papel del memorable Mr. Darcy. Esta es problablemente la adaptación que más guste a la gente a pesar de que no es considerada la mejor de esta historia. Wright maneja bien el relato y le da ese aire reflexivo que sentimos al leer el libro, por momentos nos resulta algo lejano como si miráramos desde ahora a esa época, y luego parece que fuéramos parte de ella. Además, la adaptación del guión está muy bien trabajada. Con frecuencia se critica las tergiversaciones que se hacen al llevar un libro a la gran pantalla; sin embargo, con esta cinta eso no sucede pues los diálogos resultan casi los mismos y, a pesar de la supresión de algunos personajes y fragmentos de escenas, estos no afectan la fluidez de la historia. Tal vez en algunas cuantas horas más habría quedado mucho más completa si se tiene como objetivo hacer una copia fidedigna del libro, pero esta versión ya ha quedado en la retina de muchos como la narración más amena, espontánea y natural de los libros de Jane.

Una de las escenas de mayor tensión y emoción es la del baile entre Elizabeth y Mr. Darcy, la cual está perfectamente dirigida con una banda sonora que la dota de mucha más intensidad y con la que se logra casi la perfección. Otra secuencia que nunca se olvida es la de la proposición de matrimonio de Mr. Darcy. Aquí se cambió la locación original, pues en el libro esta se da en la casa de los Collins; sin embargo, en la película es en el campo y en plena lluvia, un cambio muy acertado de parte de Wright. Esa propuesta en medio de una tormenta solo es el reflejo del cúmulo de emociones que en ese momento tenía Elizabeth. Por otra parte, las actuaciones de ambos nos convencen. No en vano se nominó a Keira Knightley como mejor actriz ese año. Los silencios de Mr. Darcy, sus miradas y su andar seguro nos retratan el ideal de hombre noble y justo al que muchas veces se aspira, pero al que esconde la sombra del orgulloso y la altanería.

No podemos olvidar a la alocada y cabezota Señora Bennet, interpretada por una grandiosa Brenda Blethyn, personaje que ha sido muy explotado y que puede exasperarnos hasta el límite. Orgullo y Prejuicio es una cinta deliciosa, bien narrada, con escenarios y paisajes perfectamente elegidos, actores que encarnan bien a nuestros personajes, una magnífica banda sonora y una película que a pesar de ser considerada romántica, no peca en ningún momento de cursi ni de fantasiosa.

Sentido y Sensibilidad (Ang Lee, 1995)
Sentido y Sensibilidad es un film que recrea la primera novela publicada de Jane. Personalmente, esta es una de mis adaptaciones favoritas, tanto por la antítesis en las personalidades de las protagonistas como por la capacidad de Emma Thompson y Kate Winslet de interpretarlas tan bien. El guión funciona perfectamente y hallamos fuertes puntos de la cinta en las vistas panorámicas y en los recursos que se usan para describir la personalidad de cada una -como es el caballo desbocado en un momento-. La banda sonora es, por ejemplo, importantísima en la narración ya que expresa la esencia particular de Elinor y Marianne. A la primera la acompaña una música serena, y a la segunda una mucho más apasionada.

Lo más resaltante de esta adaptación es, sin duda, la habilidad de Lee para transmitir que a pesar de que ambos personajes son nuestras heroínas, las dos tienen algo que corregir de sí mismas. Es precisamente en un amor sincero y maduro, en donde encuentran el camino para la tan ansiada estabilidad, y corroborar que no se debe ser ni tan apasionada ni tan racional.

Kate Winslet, antes de su papel en Titanic, encarna aquí a Marianne Dashwood y representa con naturalidad los aspectos más elevados de la forma de ser de Marianne. Lo que al inicio era una personalidad apasionada, totalmente espontánea y sin reservas, poco a poco va tornándose más sensata y prudente. Esto se deja ver en gestos y semblantes, y en su cambio de discurso. Es Emma Thompson la que hace un complemento y una dualidad perfectos. Aunque ya sabemos lo versátil que es, jamás dejará de sorprendernos. Emma conoce bien al personaje, es notorio que lo ha explorado a fondo y sabe cómo manejarlo.

Sentido y Sensibilidad no es narrada de la misma manera que Orgullo y Prejuicio, el enfoque es distinto, pero ambas tienen algo que contar de la sociedad y son una crítica bien fundada a su tiempo. Aunque quizás la segunda nos guste más por su naturalidad, la primera es también una poética narración.