La labor del Presidente de la República es conducir la política general del Estado. Entonces, quien represente a todos los peruanos no debe ser alguien sin ninguna experiencia política previa, que solo arguye el haber sido la congresista más votada y Primera Dama de un gobierno cuestionado por la corrupción sistemática que imperó en esos años. Como tampoco se puede dejar de lado el haber llegado a la condición de primera dama como consecuencia del encierro y tortura del que sufrió su propia madre Susana Higuchi. Y a ello le podríamos agregar la dudosa procedencia del dinero con el que pagó sus estudios en Boston, y las diversas y contradictorias versiones que ha dado para justificar ese importante gasto.

Alguien que justifica los crímenes cometidos en el gobierno de su padre y los califica simplemente como “errores”, aun cuando se trate de graves violaciones a los derechos humanos o crímenes contra la humanidad, como los casos de Barrios Altos y La Cantuta. Alguien que no tiene mayores problemas en mantener como su principal dirigente partidario a una persona investigada por lavado de activos nada menos que por la agencia antidrogas estadounidense (DEA) y no dice nada sobre el hallazgo de 100 kilogramos de droga en el almacén de propiedad de su hermano, en realidad es un hecho más que preocupante.

Es necesario preguntarse si es posible permitir que sea elegida como presidenta alguien que vivió en las instalaciones del SIN, cuando este era controlado por Montesinos y esa era la sede en la que se planificaban todos los actos de corrupciòn de aquella época. Alguien que no ha mostrado ninguna solidaridad con los miles de desaparecidos durante la violencia política, como el caso de Ernesto Castillo Páez o con los esfuerzos de búsqueda de mujeres y madres como Rayda Cóndor y los miles de activistas y familiares que aún siguen luchando por encontrar al menos una parte de su ser querido.  

Ya confiamos una vez con Cambio 90 y su lema llamativo “Tecnología, Honradez y Trabajo” y terminó causando el 5 de abril de 1992 con el autogolpe de estado y resquebrajamiento de la democracia, le pusimos nuestro apoyo a los supuestos protagonistas que acabaron al terrorismo pero que le robaron el trabajo al GEIN, dimos nuestra fe al fujimorismo y nos tuvo que demostrar un periodista los famosos vladivideos para que nos diéramos cuenta de nuestra realidad.

SI bien,  la señora Fujimori no es la responsable de los delitos de corrupción y violación a los derechos humanos de los noventa, pero el llamar a esos graves delitos solo como “errores” y en el peor de los casos ni siquiera reconocerlos nos muestra la gran indiferencia y falta de conciencia que tiene por la comunidad peruana quien aspira a ser presidenta de este país. Habría que decirle que no puede ser la primera mujer que gobierne nuestro país, tiene que ser una mujer honrosa , que haya vivido al Perú desde su más profundo dolor y miseria para que comprenda la realidad en la que estamos, y usted Señora Fujimori, solo esta en las elecciones por su apellido y sigue siendo la amarga y oscura sombra de su padre.

Si bien es indispensable saber las propuestas de cada candidato tiene para gobernarnos ya que es el plan político que implementará estos 5 años, pero es más necesario saber quienes son estos dos candidatos y que significa ese inmenso poder en sus manos. Los estudiantes actuales somos la siguiente generación de todo el Peru, somos la nueva fuente para el desarrollo de todo el país y somos los que decidiremos este cambio con todos nuestros votos.

Compatriota, en estas elecciones 5 de Junio del 2016 ciertamente votamos para lograr un buen gobierno durante los próximos 5 años, pero en estas circunstancia sobre todo estamos votando por reivindicar nuestra historia peruana y defender la democracia que siempre hemos anhelado tanto.

Es probable que el taper con tapa naranja más diez soles que los fujimoristas entregan en sus mítines le garantice el almuerzo del día siguiente a esa persona, pero la decisión que tomes en estas elecciones definirá nuestro futuro inmediato de todos los peruanos. Los jóvenes hemos demostrado que si bien no estábamos durante el régimen fujimorista o éramos muy pequeños, si hemos tenido la conciencia suficiente para informarnos y tomar plena conciencia de que un régimen político de esas características jamás debe regresar al poder.