Unas semanas de desaparición han significado para mí una herramienta para volver a escribir con bastantes ganas. Vacaciones no eran; sin embargo, eso parecían. A pesar de no haber estado presente, tengo algo de inspiración para plasmar mis ideas en otra entrada de esta página. El tema del que quiero hablar hoy se asocia, sobre todo, con dos casos muy separados existentes en diversas realidades. Así, pues, uno guarda relación con la separación formal y política de un país de una unión entre países de un mismo continente (el Brexit), y el otro guarda relación con Canadá y su apoyo constante a los refugiados (además de, más probablemente, necesario).

Me he suscrito a los correos de The New York Times para recibir información diferente a la que siempre recibo y sentir, al menos, que no vivo en una burbuja, sino en una burbuja (Perú) dentro de otra burbuja más grande (el mundo). Gracias a este periódico, entre ayer y hoy, recibí la noticia de que, en Canadá, las familias han comenzado a darle casa y todo el apoyo necesario a los refugiados y, con esto, en solo seis meses, se ha logrado estabilizar la situación de refugio de sirios en tal país. El país canadiense se ha convertido, así, en un modelo para otros estados que han tratado de ayudar y no lo han hecho con la efectividad correspondiente, y para estados que simplemente no han querido ayudar a resolver un problema que, aunque no lo parezca a simple vista, atañe a todo el mundo.

Me he suscrito, también, a The Guardian y el periódico me ha hecho dar cuenta de que una de las mayores causas por las que había tensiones, pues, entre Gran Bretaña y la Unión Europea era el hecho de no haber aceptado a, estadísticamente, ningún refugiado sirio para ayudarlo. Gran Bretaña tomó esta decisión como todas las que ha tomado que, sin lugar a dudas y con los errores claramente contados, los ha puesto en el lugar tan alto en el que se encuentran, no solo económica sino también, por ejemplo, socialmente: con un buen sistema de salud, buen sistema de transporte y, por más que se contradiga con lo que se está viendo ahora, respeto a la diversidad (basta recordar la inauguración de los Juegos Olímpicos 2012 en Londres). La decisión de no albergar refugiados –al menos formalmente– en su país y la decisión de salirse de la Unión Europea son de total agencia británica y son, de todas maneras, ejecuciones que han sido pensadas.

Este contraste puede ser interpretado de dos maneras, podemos decir tanto que cada país ha tomado los mejores caminos para el mismo como podemos decir que, además, el gran problema de los refugiados ya se transformó en un vórtice propio de la humanidad y, como ya dije en algún momento, si se ve como crisis, tiene todas las características de una, ya que saca lo mejor y lo peor de cada uno con respecto a ella. Con esto, quiero decir que los acontecimientos dados han tratado de diferente manera a lo que se conoce como la crisis de los refugiados y que, a partir de esto, se puede colegir que los acontecimientos (importantes en cada país) estarían presentando a la misma como un muy importante proceso social. Como leí hace tiempo, las inmigraciones muchas veces superan en relevancia socio-histórica a las guerras e incluso tratados de paz. Las inmigraciones cambian pueblos, formas de ver el mundo, diversifican y dan puntos de reflexión. Por ello, considero necesario que reflexionemos en respecto a este fenómeno que está ocurriendo y que quiero tratar de investigar a fondo a lo largo de mi carrera y vida. Finalmente, se podría ayudar a estas personas a escapar de la muerte que parece que las estuviera persiguiendo.