El jueves pasado, el periodista deportivo y actual conductor de radio Capital, Phillip Butters, visitó la universidad en un evento cuyo título invitaba, precisamente, a debatir. En ese sentido, era de esperarse que el auditorio recibiera a la mayor cantidad de personas que pudiera albergar, incluyendo a los reporteros y camarógrafos de los noticieros dominicales Panorama y Cuarto Poder.

El programa inició con una pequeña ronda de preguntas del público presente. Los alumnos no perdieron la oportunidad de preguntar por el altercado con Carlos Carlín e inquirir por la opinión del llamado “Felipe Mantequilla” sobre la comunidad homosexual y la Unión Civil. Al respecto, Butters negó que hubiera propinado golpe alguno al también conductor de radio Capital, porque, según él, no pegaría a nadie más pequeño, porque fue educado en el colegio Santa María (paráfrasis mía). Es interesante notar que, respecto al segundo tema, Phillip cree que “cuando seas papá entenderás”. Dejó en claro además que “tú puedes hacer con tu vida lo que quieras, menos ofender a los demás”, para luego hacer referencia a la campaña de “Besos contra la homofobia” sostenida al frente de la catedral hace ya unos cuantos años.

Eso me da pie a opinar que fue una provocación por parte de la comunidad LGTB. Ello, sin embargo, no justifica la consecuente reacción de las personas. Una nefasta provocación, y una pésima reacción. Pero sigamos con Phillip en el Auditorio de Letras. Él estaba allí con la finalidad de debatir, entre otras cosas, acerca de la comunicación y los medios sociales.

Cuenta Butters que al momento de iniciar su vida tuitera, durante la primera hora, contaba con tres seguidores por minuto. Esto significa que 180 personas decidieron seguir al polémico periodista ni bien se enteraron de la existencia de la cuenta verdadera. Sobre las cuentas falsas, Phillip afirma que son la razón de su incursión en el medio social del pajarito azul, para así explicar que “yo no soy el que he dicho esto”. Este tema es esencial dentro de la naturaleza de los medios sociales: el anonimato. La capacidad de insultar, opinar, creer, elogiar y demás verbos dentro de una identidad inexistente que ve la luz con otro perfil, otra foto y, finalmente, otra persona. Se le otorga al humano detrás de la pantalla la oportunidad de tomar cualquier identidad, o simplemente ser una sombra en el mundo de Internet para evadir cualquier responsabilidad. Un deseo muy primitivo, pues subyace en nuestra manía de tener todo cuanto queremos y no ser castigados por ello.

Los medios sociales (cuyo plural solo pareciera referirse solo a dos) establecen un contacto más directo con la comunidad. La inmediatez de la información es asombrosa, propia del mundo globalizado. La misma que propició la pelea virtual entre la periodista Milagros Leiva y Phillip Butters Rivadeneira sobre los supuestos comentarios de corte racista de los alumnos del colegio Santa María hacia los alumnos del Salesiano, calificando los primeros de “indios” a los segundos. Phillip Butters diría que la conductora de “Sin peros en la lengua” abusaba de su posición de mujer y se victimizaba. Para los interesados, la pelea virtual está reseñada por diversos diarios y portales virtuales.

 

twitter

¿Es el anonimato en los medios sociales nocivo? Sobre ello, creo que son imprescindibles dos posturas. Primero, la ausencia de identidad posibilita la creación de falsa información y llevar a cabo conductas negativas como insultos y amenazas. Es, por ello, peligroso.  Pero es una postura contraria a la que me adscribo, en segundo lugar, cuando se justifica el anonimato para evitar entornos hostiles y dictaduras. En ambos casos, un anónimo difícilmente encuentra estabilidad al ser tomado como fuente.

Ese día, además, tuve la oportunidad de preguntarle a Phillip Butters una cuestión que encerraba los temas de su ego y su candidatura a la alcaldía de Lima. En síntesis, era la pregunta: “¿Su gestión sería más popular que la de Castañeda?” Él refirió que el candidato de Solidaridad Nacional carece de fortalezas en los dos puntos que más aquejan Lima: seguridad y transporte.  Aprueba el uso de las fotopapeletas, cuestiona la cantidad de vías, y propone una puntuación más estricta de multas, entre otras medidas, porque “el alcalde es un hacedor”.

El debate del 08 de mayo en el auditorio de Estudios Generales Letras convocó a uno de los periodistas más polémicos del medio. Las preguntas formuladas iban desde la Unión Civil, pasando por el racismo hasta el partido con el que simpatizaría para una futura candidatura. Todo un personaje.