Ladrón

Hemos dado ya suficiente repaso al partido que Perú perdió el viernes por la noche. Sin embargo, todos están completamente convencidos del hecho que el partido nos lo robaron y no lo perdimos. Déjenme recordar algo a los que piensan así. Lo propondré de esta manera: ¿Por qué razón te roban algo? 1) Porque ven que tienes algo que el ladrón anhela, 2) porque saben que es “robable” y 3) porque estás distraído. El hombre de la foto es, como todos hasta el momento hemos concordado, un ladrón. Compró todas las faltas que los uruguayos vendieron. Faltas que, como todos vimos, nunca existieron. Por lo tanto, ellos son los “ladrones intelectuales”. Entendemos la figura, ¿no es así?. Sigamos. Uruguay: lo único que hizo fue jugar con la misma estrategia, vender faltas y ganar con pelota parada. ¿Y el árbitro? Compró todo.

Pizarro dijo en declaraciones posteriores que habían conversado en el camerino el tipo de juego que hace Uruguay, y que habían dicho que tengan cuidado con esas faltas que así jugaban ellos. Y entonces uno se pregunta: ¿y por qué hubo un penal si lo habían conversado? ¿Por qué Yotún reacción así? ¿Por qué el árbitro cobró todo? Y la respuesta que doy es: PORQUE ASÍ JUEGA URUGUAY Y LO HABÍAN CONVERSADO. Hay que ser realmente tontos para cometer errores ya avisados. Bien dice el dicho: “Guerra avisada no mata gente”. Se conversóvieron videos, quedaron todos de acuerdo en no cometer esos errores.

Nos descuidamos. Criticamos al árbitro de ladrón, sí, pero la culpa no la tiene él ni Uruguay. Nosotros nos descuidamos. Dejando de lado ese aspecto que ayuda a argumentar que fuimos culpables, está este otro: faltó sangre. Yo me pregunto, ¿por qué jugó Vargas? Algunos me responderán que no había otro, que le pone la vida, que juega a morir. Yo respondo: Perú no necesita la vida, necesita buenos jugadores; Perú no necesita jugar a morir, necesita jugar a ganar con tranquilidad y paciencia; y por último, no es el único. Un mejor trabajo hace otros carrileros que están en continuidad. Paolo debió salir, porque desapareció totalmente cuando su cabeza se rompió. Y de nuevo se preguntarán lo mismo y de nuevo responderé lo mismo. Herrara ni Hurtado debieron entrar. Ellos entraron solo para que no nos metan más goles: su trabajo fue lanzar pelotazos al área. Necesitábamos ganar.

Esto explica que Markarián ha entrado al sistema de corrupción del fútbol peruano. Tu me dirás, ¿qué? Yo te responderé sí, porque el fútbol no consiste en poner jugadores de jerarquía, sino los que te hagan ganar. El fútbol no consiste en “ocuparse de que el árbitro no dirija el mundial”, sino en ver qué hicimos mal. Hemos hecho una buena campaña después de años y seguimos cayendo en los mismos errores: si Pizarro no juega en Alemania y tampoco Vargas en Italia, ¿por qué deberían jugar en la selección? La única respuesta que se me ocurre es por la experiencia. Y eso, pienso, es suficiente, pero hasta cierto punto. Punto que se mide en la que pueden producir, y Pizarro hace tiempo ha hecho una campaña floja.

Nos hemos despedido entre lágrimas del sueño de un mundial. Entre las lágrimas de Farfán, que, para mí por lo menos, fue el que dio todo lo que necesitábamos: paciencia, buen fútbol, corazón, garra, etc. Todavía podríamos llegar, habría simplemente que ganar a Venezuela, Argentina y Bolivia. Utopía, pienso yo. Perú se fue del mundial por sí mismo. La culpa fue nuestra. Ojo, no le estoy quitando culpa al árbitro que sí, es un ladrón y sí, nunca más debería arbitrar un partido, pero la mayor culpa fue nuestra. A esperar que pasa en Venezuela. Pienso que será el reflejo de una moral baja. Por lo menos no espero que ganemos. Pero igual, hincha en la buenas y más aún en las malas. Arriba, Perú.