Dentro del desarrollo de la Guerra del Pacifico, una vez ocupada la capital peruana, los principales miembros del gobierno peruano habían dado ya por perdida la guerra y buscaban una negociación con el alto mando chileno para iniciar la reconstrucción de las diversas ciudades azotadas por el conflicto bélico. En el marco del caos y la anarquía que se generó en todo el territorio peruano, a causa de la desestructuración del gobierno, y la división del país entre pierolistas, en el interior, y el régimen de Francisco García Calderón en La Magdalena; el Mariscal Andrés Avelino Cáceres se interna en los Andes con el propósito de iniciar la resistencia y evitar el control total de Chile sobre todo el suelo peruano.

Los campesinos de la sierra central aparecen dentro de este escenario como los primeros voluntarios a formar parte de la campaña. La expedición Letelier había causado múltiples consecuencias, tanto económicas como sociales, en la sierra peruana. Los cupos a los cuales se veían obligados a pagar los terratenientes y los campesinos eran excesivos lo que provocó un total descontento de estos últimos. La situación del campesinado de la sierra central -antes del inicio de la Campaña de la Breña- revelaba la incapacidad del Estado frente al manejo económico de las ganancias en la extracción del salitre, lo cual provocaba un descontento de la población; a su vez, el racismo y el conflicto terrateniente-campesino era bastante fuerte en el centro de este espacio geográfico.

Muchos de los que se “unieron a la causa” eran hombres que no tenían ningún tipo de preparación militar o algún tipo de revanchismo hacia el hombre blanco, como algunos autores postularon en algún tiempo. Tras la llegada de Cáceres, los pobladores de la sierra central contribuyeron voluntariamente a formar parte de la resistencia, y es a través del colaboracionismo, las coaliciones nacionalistas y las alianzas entre las comunidades, las cuales formaban parte de la defensa, que se comenzaron a formar diversos sentimientos nacionalistas, acompañados principalmente por el objetivo de repeler a un enemigo común, el cual amenazaba con tomar su espacio, y cometer todo tipo de abusos. Cáceres formó un frente con guerrilleros organizados comunidad por comunidad. Eran hombres que buscaban defender el Perú y sentirse parte de este, y a pesar de los múltiples obstáculos que los mismos peruanos les colocaron: la falta de pertrechos y suministros, el apoyo de algunos terratenientes al ejército chileno, o el mismo gobierno que inició y envió una compañía para acabar con las fuerzas de Cáceres; las guerrillas indígenas que se formaron en Jauja, Junín, Pasco, Huancavelica y Ayacucho sirvieron y se nutrieron con un sentimiento de patriotismo y nacionalismo en la sierra peruana; la defensa tanto de hombres y mujeres que desfilaron bajo la órdenes del Mariscal Cáceres trataron de mantener a raya a los chilenos y salvar el honor del pueblo peruano.

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